Despiden a las universitarias potosinas muertas en atentado en la universidad Tomás Frías

El entierro se realizó en el cementerio general de la capital potosina
Marco Antonio Chuquimia

Los cuerpos de las universitarias Rayza Vania Colque, Joselyn Gilda Paita Colque, Daniela Quentasi Mamani y Gladys Acuña Cáceres fueron enterrados la tarde de este martes en el cementerio de la ciudad de Potosí, ante la congoja y la impotencia de sus familiares y conocidos, quienes pidieron que nunca más se repita este tipo de tragedias.

“Llamo a la reflexión a todos los universitarios, nosotros también fuimos universitarios y salíamos a marchar por principios, por nuestras bases, para que se beneficien, en cambio ahora los dirigentes los usan y estos son los resultados, por eso estamos aquí llorando a mi sobrina. Ella (Raiza Colque) estaba a punto de ser ingeniera civil. En vano el rector le otorgó el título profesional, ¿de qué sirve eso ahora?, de nada”, lamentó uno de los parientes de la muchacha de 23 años que murió el lunes.

La Federación Universitaria Local (FUL) de Potosí había convocado a una asamblea de estudiantes para una elección, sin embargo, uno de los dirigentes activó una granada de gas que ocasionó una estampida humana y fue la causa de la muerte de las cuatro estudiantes.

Los cuerpos de las estudiantes llegaron hasta el Cementerio General de Potosí donde fueron enterradas. Gladys Acuña era la mayor de todas, era una madre de 30 años que retomó sus estudios, precisamente por sus hijos.

La familia de Daniela Quentasi también denunció que la muchacha fue a esa asamblea obligada por las circunstancias, pues el objetivo era obtener la denominada “beca comedor” que consiste en un estipendio para estudiantes de escasos recursos y aquellas que vienen de las provincias.

Joselin Paita Colque, una muchacha de 22 años y madre de una bebé de menos de un año, estudiante de administración de empresas, fue la cuarta universitaria que fue enterrada este martes en esa ciudad.

La universidad pública de Potosí otorgó el título post mortem en las respectivas carreras a las familias de todas las fallecidas, aunque los propios familiares afirmaron que ese título no tiene ningún valor.