Enemigos de los trabajadores

 

No existen mayores enemigos de los trabajadores que los dirigentes de la Central Obrera Boliviana y sus compinches locales agrupados en las Centrales Obreras Departamentales, y para demostrarlo voy a apoyarme en la teoría de los “insiders-outsiders”. Los “insiders” serían los empleados del sector formal, mientras que los “outsiders” serían el resto de la población, es decir, los desempleados, los empleados en el sector informal, cuentapropistas, etc.



Los insiders están representados por una casta dirigencial que goza de altos salarios, inamovilidad laboral y la ventaja de estar declarados en comisión (léase ganar sin producir). Tienen poder de organización y negociación, además de estrechos lazos con el gobierno de turno, y, por tanto, serán quienes en última instancia negocien con el gobierno y reciban suculentas dádivas; todo lo cual supone un jugoso paquete de incentivos para cualquiera que quiera vivir cómodamente sin tener que trabajar. Esta casta dirigencial gana adeptos mediante la identificación y ataque al enemigo, es decir, al empresario, antagonista por excelencia en un país contaminado hasta los huesos con socialismo.

En ese contexto surgen las imposiciones de aumentos salariales, legislaciones que aumentan las rigideces en el mercado laboral, expropiaciones, etc. Ciertamente que algunas de estas medidas benefician a los insiders o trabajadores del sector formal (apenas el 15% de todos los trabajadores del país) pero solo en el corto plazo y lo que es peor, a costa de empeorar la situación de los outsiders, es decir, de aquellos trabajadores que están desempleados o pertenecen al sector informal.

¿Pero cómo afectan estas medidas a los outsiders? Resulta que algunos de los outsiders podrían estar dispuestos a trabajar por menos del salario mínimo (por carecer de experiencia o de habilidades requeridas por el mercado), o las empresas podrían estar dispuestas a expandirse y contratar más trabajadores si sus costos no aumentasen por decreto (aumento en el haber básico, segundo aguinaldo, etc) incluso nuevos emprendimientos podrían surgir y contratar a los outsiders si no fuese por las rigideces en los contratos.

Con este marco teórico es fácil explicar el comportamiento de la COB (insiders) y su pedido de incremento salarial, ya que de esa forma podrán conseguir el fin propuesto de llegar y mantenerse en el poder; el gobierno también gana al meterse al bolsillo a la COB y evitarse un frente de conflicto. Por otro lado, es fácil entender el tremendo daño que se le hace al resto de los trabajadores y desempleados (outsiders) que sin poder de negociación ni lobby deberán seguir buscando la forma de sobrevivir y por supuesto también al empresariado que ve disminuidas sus utilidades, sus posibilidades de expansión e incluso la continuidad de su negocio.

Para cerrar el círculo, y por contradictorio que parezca, a la larga pierden incluso los trabajadores formales, ya que eventualmente algunas empresas no podrán cumplir con las obligaciones salariales y legales impuestas, por lo que tendrán que cerrar o convertirse en informales y con ello los que alguna vez fueron insiders pasarán a ser outsiders (algo que por cierto se ha venido dando en Bolivia en los últimos años).

Mientras tanto, los dirigentes de la COB/COD con sus salarios que bordean los 30,000 Bs seguirán siendo los mayores enemigos de los trabajadores.

 

 

Casto Martín Montero Kuscevic

Profesor de Economía, Jiaotong-Liverpool University