Gregorio Lanza: «La huida a México es el inicio del declive de la era Evo Morales»

El autor, que presentará esta jornada su libro El Presidente huido, a las 19:00 en la Cinemateca, considera que ese momento marcó un punto de inflexión.

Pablo Peralta M. / La Paz

Gregorio Lanza, analista político y economista, sostiene que la salida del expresidente Evo Morales  rumbo a México, en noviembre de 2019, marcó un antes y un después, dado que considera que esa acción sella el momento del comienzo del declive de la “era Evo Morales”.



Lanza presentará esta noche, a las 19:00 en la Cinemateca, su nuevo libro «El Presidente huido», que contempla ocho relatos. Los cuentos tocan temas que van desde la pérdida de la Medalla Presidencial hasta  el incendio de la Alcaldía de El Alto, un hecho que marcó al autor.

El libro forma parte de una trilogía, que está compuesta además de la novela La Dama y el Presidente, publicada en 2018, y El Ocaso del Presidente, que se publicará próximamente.

En la portada de su libro se apela a un hecho reciente, que es la salida de Evo Morales hacia México en 2019. ¿Por qué eligió esa estampa?

Primero, agradecerle a Marcos Loayza, cineasta y dibujante, que hizo el diseño de la portada. Este libro, que contiene ocho cuentos de estos últimos 10 años, tiene como cuento principal El Presidente huido, porque ha marcado un punto de inflexión para el país. Ese es el momento del comienzo del declive de la era Evo Morales. Entonces, es relevante.

Él podía haber escogido, pedir convocar a unas nuevas elecciones, pero decide huir del país. Ésa es la emoción, todos tenemos una parte de valor y otra parte de cobardía, y en ese momento pues prima esta última. Evo Morales hace todo lo posible para salir del país. Acude a la Iglesia, acude a sus enemigos como él llamaba, como Doria Medina, operan los senadores, etc., para salir del país.

En la historia tenemos caudillos como Paz Estenssoro, que después del golpe tardó años en retornar al poder; o Goni, que, tras su salida en 2003 aún no tiene  pasaje de retorno. Pero vemos a un Evo Morales que ni bien salió del poder comenzó la estrategia para el retorno. ¿Qué tipo de caudillo diría que es?

Creo que es un caudillo que no ha entendido los nuevos tiempos. El MAS es un partido muy grande, o la gente que ha seguido al MAS, pero él ha cumplido su ciclo y no entiende que hay una serie de liderazgos y corrientes que buscan la renovación.

Mi amigo Rafael Puente varias veces ha señalado, porque lo conocía muy de cerca -él ha trabajado con Evo- que Evo estaba enfermo de poder y que había sufrido ya una serie de trastornos. No era el mismo presidente los primeros años, y eso se refleja en la actitud de ahora. Decidió  una pelea frontal contra Arce Catacora, contra Choquehuanca, y al final pues quedarse con la sigla para candidatear.

Hay que recordar que Evo Morales en repetidas veces señaló que lo sacarían en un ataúd de la Casa Grande del Pueblo, pero lo que primero hizo fue irse al Chapare y salir del país como pudo. Esas son las contradicciones de los liderazgos en un nuevo escenario.

¿Cómo es que se decanta en esta publicación por el cuento?

Porque resulta más fácil en mi caso transmitir en pocas líneas con una línea discursiva más lúdica, donde está presente la sátira, está presente el humor, y eso creo que permite que más gente pueda acceder a entender lo que ha sucedido. ¿Por qué escribir de estos temas? Porque son muy importantes que queden para la historia, para que la gente sepa lo que ha sucedido. Tenemos la memoria frágil en general y nos olvidamos de hechos tan significativos.

Usted conoce a Evo desde los 90. ¿Cambió desde entonces?

El cambio fundamental es la soberbia y la falta de olfato político, de comprensión del contexto político. Cuando lo conozco a Evo Morales el año 89-90, hace 30 años, él era un dirigente joven que aprendía muy rápido, una persona inteligente, no se puede dudar de eso, audaz. Siempre muy receloso y con ambiciones, como es legítimo, pero tenía la capacidad para relacionarse con la gente. Es el Evo Morales como digo en una parte del cuento que cuando era diputado decía a los diputados neoliberales jefecito, y se iba a tomar un café con ellos. Tenía una conversación ágil, interesante.

Era la persona que estaba subiendo, que hacía una reverencia al poder, pero ya en los últimos años ha cambiado mucho. La relación con él, con la gente que no está de acuerdo, es tremendamente seca. “Hola traidor”. Cuando tiene diferencias con el presidente Arce u otros militantes que piden se cumpla la democracia al interior del MAS, él dice que son traidores.

Esa es el gran cambio, el Evo que antes escuchaba, tenía mucha más capacidad de relacionarse, más inteligencia emocional, a un personaje ahora muy agresivo, polarizador y que busca a toda costa volver al poder y eso lo ha llevado a cometer errores muy serios.

Él ha cumplido su ciclo y no entiende que hay una serie de liderazgos y corrientes que buscan la renovación

Gregorio Lanza, autor