Invierno masista

 

A través de la historia, y en muchas latitudes del mundo, no han sido nada raros los procesos de purga y división a lo interno de las organizaciones políticas, sean estas grandes, influyentes o en pleno ejercicio del poder, como es el caso argentino, donde en el partido kirchnerista, luego de cumplir más de veinte años de ejercicio del gobierno, su presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta y actual presidenta del Senado, Cristina Kirchner, no se dirigen la palabra desde hace dos meses. Semejante situación, por lo absurda y risible, pareciera haber sido sacada de una comedia de los hermanos Marx, sobre las desavenencias de una pareja conyugal, empero, jamás de la relación de los actuales administradores marxistas, de uno de los países, otrora más prósperos de Latinoamérica.



Entretanto, debemos convenir que con el advenimiento de la estación invernal, dicho fenómeno divisionista pareciera haber vuelto a Bolivia, al estar enfriando ostensiblemente las relaciones del gobierno masista con su jefazo natural, Evo Morales, al haberse convertido este, en un agente asintomático de la DEA, y denunciar a su propio gobierno de una flagrante protección al narcotráfico, al no responder aún, seria y responsablemente, a su delación con los “narcoaudios”, y es más, por no existir todavía, ni una sola persona aprehendida por esa denuncia.

No podemos olvidar que, hace apenas unos días, el líder cocalero convocó a una conferencia de prensa, donde dio a conocer la grabación de una supuesta charla de dos oficiales de la policía, en la que estarían develando el encubrimiento al tráfico de drogas en el trópico de Cochabamba, al menos, cuatro coroneles de esa fuerza. A raíz de este chivatazo, la población conoció la destitución del coronel José María Velasco, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico y a su vez, la Fiscalía inició una investigación que se supone está en curso, por lo que no podría haber aún detenido alguno, como gusta, reclama y acostumbra el jefazo.

Asimismo, ya es tarde para disimular el evidente agotamiento que viene sufriendo “el instrumento”, que dio paso a más de quince años de un “proceso de cambio” perverso y corrupto, que supo muy hábilmente intercambiarnos una supuesta “reserva moral”, por nuestras reservas monetarias. A la luz de estos hechos, el líder cocalero manifestó hace unas horas, con  la originalidad que lo caracteriza, el manido cliché comunista, seguramente oído en su reciente visita a Cuba, que reza: “La necesidad de hacer una revolución, dentro de la revolución”.

Consideramos que dichos slogans anacrónicos y extemporáneos, ya que hasta sus más claros aliados, como el dirigente indígena ecuatoriano y excandidato a la presidencia del Ecuador, Yaku Pérez, desahució el rumbo que lleva nuestro gobierno  manifestando sin tapujos “…Si Arce, si Choquehuanca empiezan a escuchar, a abrir el corazón y a escuchar a otros sectores sociales del país y cierran las válvulas de la corrupción y paran el extractivismo y dan un giro decolonial hacia la transición ecológica, seré el primero en reconocer. No tengo la suerte de conocer a ninguno de ellos, a pesar de que Choquehuanca cuando fue canciller me invitó a reunirme en Quito y yo le dije que mientras siga intentando arrasar con el Tipnis, no gracias, no es un tema personal, sino ideológico”. Prueba más que suficiente de que ya llegó y se siente el Invierno Masista”.

 

Álvaro Riveros Tejada