Sinn Fein logra victoria histórica en Irlanda del Norte

El partido Sinn Fein celebró su primera victoria electoral en la historia de Irlanda del Norte como un “momento decisivo” para la región controlada por los británicos y pidió un debate sobre la creación de una Irlanda unida. La importancia simbólica de la victoria es enorme, ya que pone fin a un siglo de dominio de los partidos probritánicos, apoyados predominantemente por la población protestante de la región.

En un resultado sin precedentes, el partido nacionalista Sinn Féin obtuvo la mayor cantidad de votos en las elecciones del pasado viernes en Irlanda del Norte. Según el conteo final, Sinn Féin obtuvo el 29% de los votos y 27 de los 90 escaños que componen la Asamblea de Belfast (el Partido Unionista Democrático, DUP, quedó en segundo lugar con 25 escaños).



De este modo, su líder, Michelle O’Neill, se presentará al puesto de ministra principal en esa nación que forma parte de Reino Unido. Es un momento decisivo para nuestra política y nuestro pueblo, dijo la líder del Sinn Fein, exbrazo político del IRA. «Aportaré un liderazgo de inclusión, que celebre la diversidad y garantice los derechos y la igualdad para quienes fueron excluidos, discriminados o ignorados en el pasado», añadió. El Sinn Féin tiene como objetivo final la separación de Reino Unido y la reunificación de Irlanda.

Sin embargo las negociaciones se anuncian difíciles, dado que los unionistas se niegan a integrar el gabinete mientras persistan los controles aduaneros entre la isla y el resto del Reino Unido, establecidos por los acuerdos del Brexit. A ojos de los unionistas, esos controles amenazan la unidad del país, conformado por cuatro naciones, tres de ellas (Inglaterra, Escocia y País de Gales) situadas en la isla de Gran Bretaña y la otra en la de Irlanda.

La crisis en Irlanda del Norte volvió a asomar en febrero con la renuncia del jefe de gobierno unionista Paul Givan, en desacuerdo precisamente con las normas aduaneras del Brexit. Otro dirigente del DUP, Edwin Poots, advirtió que las negociaciones podrían durar «semanas, con suerte, e incluso meses».

O’Neill, que centró su campaña en asuntos económicos y sociales, llamó a los unionistas a entablar un «debate sano» y estimó que la prioridad del nuevo Ejecutivo debe ser la lucha contra el fuerte alza del costo de la vida.

En un comunicado, el ministro de Irlanda del Note, Brandon Lewis, pidió a todas las partes que constituyan «cuanto antes» un Ejecutivo «totalmente funcional».

El primer ministro irlandés, Micheal Martin, subrayó que correspondía a «todos los partidos políticos y diputados (…) servir a los intereses de todos los habitantes de Irlanda del Norte». Mientras el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Ned Price, pidió «a los líderes políticos de Irlanda del Norte dar los pasos necesarios para restablecer un Ejecutivo de poder compartido, que es una de las principales instituciones establecidas por los acuerdos de Belfast/Viernes Santo».

En el resto del Reino Unido, las elecciones locales marcaron un duro revés para el Partido Conservador del primer ministro britanico Boris Johnson, afectado por el escándalo de las fiestas durante los confinamientos y la subida de los precios.

Los «tories» perdieron cientos de escaños y una docena de concejos frente al Partido Laborista, que logró el control del altamente simbólico distrito de Westminster, sede del poder político británico, por primera vez desde su creación en 1964. En Gales, los laboristas se mantuvieron en primer lugar, y en Escocia, el independentista Partido Nacional Escocés (SNP), de centroizquierda, se fortaleció, y los laboristas arrebataron el segundo puesto a los conservadores.

Con AFP

Radio Francia Internacional