Porque pueden

Aunque en este país es difícil desligar lo político de lo jurídico, este es uno de los casos en los que si se puede hacer. Veamos:

Lo político.-



El régimen (como dice, muy bien, Susana Seleme en cada una de sus intervenciones y escritos) decidió que Jeanine Añez y siete personas más, entre militares y policías, debían ser condenados porque podían hacerlo y, sobre todo, porque así es como actúa “el mecanismo” autocrático del llamado Socialismo del siglo XXI.

Para “el mecanismo” de poder, de nada sirve tener el gobierno si no se toman los poderes del Estado y se los asume todos juntos desde el mando Ejecutivo. Ya lo probaron en noviembre del 2019, cuando se habilitó a Morales bajo el rótulo de “derecho humano de ser candidato”; esto, por supuesto en Bolivia aunque ya sabemos cómo actuaron en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y otros del mismo rótulo, donde salvo en Ecuador, han reproducido su poder, por encima de cualquier consideración de la formalidad democrática

Consideremos que estamos en un país que cambió de presidente pero no de método; Arce sucede a Morales que lo impuso en la candidatura para salir de Choquehuanca pensando que eso le garantizaba el retorno al poder “por un tubo”, sin tomar en cuenta que el hegemonismo político que él ejerció es el que practica ahora su sucesor; se tiene el poder para dominar, para ejercerlo y eso es lo que hace Luis Arce: pone en práctica lo que aprendió y, si aplica a Morales su poder en dosis es porque aun tiene un frente interno que tiene que ser derrotado de a poco y con inteligencia pero, se lo puede hacer y así será, más allá de que el lunes 20 de junio den la sensación de que hubo “sana sana”, esa es una relación rota y no se va a arreglar; Arce no ve la necesidad de ello. Ganador se lleva todo.

Ese es el pleito interno, pero, hacia fuera, en el caso concreto de la ex presidente Jeanine Añez, tiene que descargar todo lo que tiene; la fuerza de la concentración de su poder, es decir: la policía como brazo de fuerza y armado del poder (no Institución del Orden) el Poder Judicial (no Órgano Independiente del Estado) como el espacio ejecutor y sentenciador y, si hace falta, Impuestos Internos como poder intimidador, para demostrar que es poderoso y que lo ocurrido con su primera víctima y los demás “condenados (no creemos que esto se detenga ahí; al menos si de él depende)”, debe ser aleccionador e infundir miedo; el mecanismo se alimenta del miedo y de autocensura, como principales elementos que deben asumir los de la vereda del frente; busca que la gente vaya callando por motu propio.

Antes de considerar lo legal, veamos qué pasa con el país:

El gobierno de Arce tiene problemas de todos tipo, la economía no está bien; acá no se producen los combustibles que se necesitan y no hay mucha plata para adquirirlos afuera, donde va a haber que pre-pagarlos si se los quiere tener; no hay gas para exportar en las cantidades que signifiquen ingreso disponible; puede haber falta de alimentos, no hay harina, no hay trigo, no hay maíz, huevos, hay falta de muchas cosas, menos de poder; ahí Arce no tiene problemas; ahí ordena y ejecuta, aprendió del “maestro del fraude” al que pretende derrotar, lo que está en veremos es si la cuestión económica le va a permitir lograr sus objetivos. El que huyó disimuló todo porque Hugo Chávez le prestaba y regalaba plata, porque se le perdonaron deudas externas, porque había gas y encima se subieron los precios… porque las exportaciones no tradicionales funcionaron bien, en fin… buen viento de cola, hasta que se fueron acabando. Como se dice siempre, “con plata, hasta la pobreza es llevadera” y, eso fue lo que ocurrió con el “régimen”, pero eso es otra cosa, lo evidente y que se ve, es que la gente ya no es tan dócil; ya no hay plata para repartir, además, el presidente no tiene carisma y, vaya que eso sirve en momentos conflictivos, cuando el relato hace aguas.

Lo (i) legal

Sólo se puede entender el fallo si se entiende que fue orden del poder político porque en términos legales, es imposible entender cómo “un delito” (inventado por el poder de turno) como el de la sucesión por orden de prelación, pueda quedarse en si mismo y no se considere su consecuencia, que es lo que hicieron en el fallo.

Me explico: Aunque no tenemos el texto de la sentencia que va a salir en unos días, por lo visto y oído, a los que sentenciaron políticamente no les importó (porque no le importó al poder político) que la gestión de Jeanine Añez haya funcionado en la Institucionalidad Constitucional, con el libre ejercicio de los Órganos Constitucionales; Eva Copa fue presidente del Poder Legislativo, promulgó incluso leyes propias, más allá del veto del Ejecutivo; el Órgano Judicial dio lugar a Copa en más de una oportunidad. Pero, esto es lo más importante: se aplicó la ampliación de mandato en absoluta concordancia entre poderes y, se llamó a elecciones y, esas elecciones fueron limpias (al menos en las urnas, porque sabemos que el padrón estaba contaminado, pero ese es otro tema) y Arce resultó ganador.

Arce ganador, vaya! Ese es el argumento irrefutable de la legalidad de Jeanine Añez, el que el poder no quiere tomar y asumir como consecuencia de una correcta apreciación de la sucesión constitucional, porque si lo entiende como un proceso tendría que asumir que la supuesta “ilegalidad” llegaría hasta la convocatoria a elecciones y que estas debieran ser declaradas nulas y… el gobierno tendría que ser “también ilegal”… aunque en “stricto sensu”, los que creemos en la democracia, sabemos que el gobierno es producto de una elección convocada con todas las formalidades constitucionales por una presidente constitucional y que jamás se nos ocurriría cuestionar tal situación.

Recordemos que ha sido Arce y no Morales quien decidió llevar adelante este juicio sumario que contrasta con el hecho de que el fallo tan rápido se da en un país donde el tiempo de un juicio ordinario, como en el caso de Jeanine Añez y las siete personas más que resultaron condenadas, demora al menos 5 años; esto hay que tenerlo en cuanta porque a veces el “régimen” intenta hacerse ver como muy cumplidor de la democracia, del Estado de derecho, cuando es un hecho que es más de lo mismo, así no tenga eso que derrochan los presidentes del “mecanismo” sigloveintiunero: me refiero a la carencia absoluta de carisma, aunque eso es lo de menos para él si logra pasar el momento de carencias que tiene el país y, repartir bonos y esas cosas que adormecen a un pueblo pobre como el nuestro.

Entre todo esto, más allá de la preocupación e indignación de lo ocurrido, me quedo con la lucidez de Jeanine Añez, cuando se dirigió al jurado que la condenó. La condenaron, pero no la vencieron… eso es claro y, como decimos en el barrio… es harto

Carlos federico Valverde Bravo

Fuente: eju.tv