Cuestionan gastos millonarios de la Gestora, pese a que aún no funciona

Hasta ahora se ha visto que la Gestora Pública de Bolivia se ha constituido en una agencia de empleos para los afines al gobernante MAS, advirtió el diputado Pedrazas

  • Beneficiarios en las Administradoras de Fondos de Pensiones realizan trámites. | Carlos López

Fuente: Los Tiempos

Analistas y legisladores cuestionan el gasto millonario en la Gestora Pública sin que hasta el momento se haya logrado consolidar su funcionamiento. Sin embargo, consideran que la migración de los aportes hacia esta instancia estatal es inevitable, pese al ineficiente manejo que tuvo desde su creación.

Los asambleístas de oposición consideran que la Gestora “es una fuente de empleo para los amigos del poder” y, por ello, hay desconfianza en la administración de los recursos económicos de los trabajadores por parte del Estado.



“El papel de la Gestora se está definiendo recién. Creo que todo indica que va a empezar su funcionamiento de acuerdo a lo que ha ofrecido. Sin embargo, todos problemas que tuvo desde su creación han hecho que se cuestione su validez”, dijo el economista Alberto Bonadona. El diputado por Comunidad Ciudadana (CC) Marcelo Pedrazas lamentó que desde la creación de esta institución no haya llegado a funcionar la administradora pública de las pensiones.

“No está cumpliendo con los fines institucionales con que fue creada; está generando pérdida, no hay una implementación de la Gestora”, indicó.

Gastos elevados

Uno de los mayores cuestionamientos es el gasto elevado que se da en la Gestora sin administrar los fondos de pensiones, que es su principal mandato.

“El tema de fondo es que la Gestora tiene casi 250 funcionarios con sueldos de hasta 35 mil bolivianos, y no han podido implementar y se habla de un gasto de entre 20 a 30 millones de bolivianos al año en sueldos, y eso no sale del Tesoro General, sino de la Gestora”, lamentó Pedrazas.

En ese contexto, Bonadona dijo que es evidente el gasto elevado en la Gestora, pero que no hay marcha atrás en la implementación de este sistema que está determinado por ley.

“El hecho de que se haya gastado esos recursos no quitan la validez, ahora de que ya está embarcado en ese proceso de traspaso de lo que eran y son las AFP, administradoras privadas, para que la Gestora administre los recursos”, sostuvo.

Agregó que el manejo fue ineficiente, porque en realidad la Gestora se creó como entidad jurídica en principio por la Ley 65, diciembre de 2010, y a partir de entonces no se hizo mayor cosa hasta 2015, cuando se destinaron recursos para que funcione como tal.

Agencia de empleo

Según Pedrazas, hasta ahora se ha visto que la Gestora se ha constituido en una agencia de empleos para los afines al gobernante MAS.

“Yo creo que es una agencia de empleo para gente del Presidente y de miembros del Movimiento Al Socialismo. Lo lamentable es que los recursos ahora son manejados por el Estado”, dijo.

La politóloga Patricia Velasco explicó que hay susceptibilidad en el manejo de los aportes. “Se dice que los recursos están garantizados y que hay leyes que protegen el pago de los aportes de las AFP, éstos pueden ser utilizados por el Gobierno para pagar o financiar ciertos trabajos, no haya garantías”, sostuvo.

Gestora, fracaso tras fracaso

En 2016, tras casi seis años de promulgada la Ley 65 de creación de la Gestora Pública de la Seguridad Social de Largo Plazo, se definió iniciar sus operaciones en junio. Cuando se vio que este plazo no se iba a cumplir, se lo amplió 18 meses, hasta el 15 de septiembre de 2017. Luego, un nuevo decreto postergó su arranque hasta marzo de 2019. Pero, en ese periodo, se ha vuelto a retrasar por 30 meses.

Ante cuestionamientos de la tardanza, las autoridades ejecutivas señalan que la Gestora ya trabaja en el pago de la ‘Renta Dignidad y Gastos Funerales’, pero la labor principal ‘sigue sin hacerse’.

“En los hechos, hasta ahora sólo ha demostrado falta de visión respecto a sus fines, imprecisa definición de las tareas que deben realizar las empresas informáticas contratadas y, en consecuencia, una ineficiencia espantosa”, refiere Alberto Bonadona.