Ejecuciones, sicarios y nexos con política reflejan un «Estado narco»

En las últimas semanas, Bolivia fue centro de atención por la violencia del narcotráfico, la presencia de sicarios de distinto origen, sus nexos con esferas políticas, entre otros, lo que posiciona al país como si fuera un “Estado narco”, que sigue los pasos de lo que acontece en Colombia o México. Esta situación es negada por el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), según señalaron algunos analistas.

En menos de dos semanas, el país fue escenario de la muerte de seis personas, entre ellas efectivos de la Policía,  en Porongo, Santa Cruz, e Ivigarzama, trópico de Cochabamba. Estos hechos están relacionados con el tráfico ilegal de drogas, que revela un nivel de violencia inusitado y crímenes que no sucedían antes.



El dirigente del Comité Nacional de Defensa de la Democracia e investigador Manuel Morales dijo que cuando se habla de Estado y su relación con el narcotráfico se hace alusión al conjunto de las instituciones estatales y no a la sociedad civil o al pueblo.

“Un Estado narco no es un Estado abiertamente narcotraficante, sino un Estado que narrativamente dice luchar contra las drogas, pero que subrepticiamente la alienta, crea condiciones para su desarrollo, sea que algunos de sus funcionarios se beneficien directa o indirectamente”, indicó.

Aclaró que “si solo el gobierno o algunas de sus instituciones y funcionarios realizan acciones de fomento a la actividad ilícita, se puede hablar de gobiernonarco, pero no así de Estadonarco, que es más complicado, porque requiere del concurso de otras instituciones”.

Colombianización

Desde hace tres décadas, varias naciones, entre ellas Bolivia, viven acosadas por el fantasma de la colombianización, que se constituye en un escenario más o menos confuso marcado por altas tasas de violencia: asesinatos, secuestros, atentados. En estos se desarrollan vínculos más o menos sólidos entre guerrillas y organizaciones criminales, surgen grupos de autodefensa, paramilitares y el conjunto de la vida política termina condicionado por la violencia.

“México está atravesando uno de sus peores momentos, con la violencia extrema como ocurre en Colombia y en Bolivia no estamos lejos y eso es una muestra de los acontecido con los tres miembros de la Policía ejecutados en Porongo. ¿Cuál es el móvil para que esos tres policías hayan  sido ajusticiados por este señor (Misael) Nallar?

“El móvil todavía no se ha llegado a determinar, pero por lo que hemos llegado a apreciar el móvil sería haber interrumpido una participación de sus vehículos, que estaban haciendo sus exhibiciones y estas situaciones, y simplemente por este móvil han tenido que hacer uso de armas largas, no es fácil esconder un fusil, lo manejaban con gran facilidad las armas, tan fácil de sacar y después ocultar, así empezó al violencia en Colombia”, manifestó el coronel de Policía en retiro, Fernando Mercado.

A su vez, el excoronel del Ejército y abogado Jorge Santistevan también cuestionó la ejecución de los dos efectivos policiales y el voluntario del Gacip.

“Esos tres policías que se ganaban sus pesos con los borrachos e intentaban básicamente controlar de esa manera el sector, mueren de una forma desproporcionada, no merecían morir así, pero sí en el fondo hay algo ahí. Ya por lo de Ivirgarzama más la detención y sobre todo con esos hechos que siempre he denunciado. Hay personas importantes ligadas a los carteles o están por lo menos en descanso y haciendo actividades comerciales de narcotráfico en el Chapare”, denunció y dijo que Bolivia está llegando a los extremos de Colombia y México.

La “troika”

Bolivia integra, junto con Colombia y Perú, el grupo de países en los cuales se produce la cocaína que se consume en todo el planeta. La elaboración local del estupefaciente se sustenta básicamente en las plantaciones de coca situadas en los Yungas y Chapare.

Los analistas señalaron que la clave de la importancia boliviana en esta actividad criminal radica más en la ubicación del país y las crecientes dificultades para controlar de manera efectiva las fronteras. Sin duda esto convierte a Bolivia en una pieza clave en el trasiego de cocaína a las naciones vecinas, sea para abastecer a la demanda doméstica o para su reenvío a mercados de consumo en ultramar.

“Bolivia ocupa un lugar de importancia en materia de producción y tráfico ilícitos de ese estupefaciente. Junto a Perú y Colombia, la nación altiplánica completa la troika de productores de cocaína a partir del procesamiento de materia prima procedente en este caso, no de plantaciones locales, sino también de cultivos peruanos”, explicó la politóloga Patricia Velasco.

Recordó que la cocaína que Bolivia trafica hacia el exterior procede tanto del procesamiento de la coca oriunda de las plantaciones locales, situadas en su mayoría en Yungas y Chapare, como de envíos provenientes de Perú (desde donde puede haber venido como clorhidrato o en la forma de pasta base para su posterior refinamiento), y en mucho menor medida desde Colombia.

¿Estado narco?

El abogado y exmilitar Santistevan señaló que el narcotráfico se “campea” en la sociedad, comparte con ellos sabiendo lo que hacen, como lo que ocurre con Nallar en Santa Cruz, aparte la sociedad comparte con ellos como una acción natural, en la que las personas involucradas con el tráfico de drogas ya cuentan con un espacio en lo económico y político.

Según el estudio “El papel de Bolivia dentro de los esquemas del tráfico de cocaína”, en suelo boliviano se registra una importante presencia de organizaciones extranjeras dotadas de cuantiosos recursos económicos que controlan prácticamente el negocio del tráfico de cocaína hacia el exterior. Estas toman decisiones de nivel estratégico en sus lugares de origen mientras que en Bolivia únicamente se deciden cuestiones de tipo táctico.

“Además, su capacidad económica les ha permitido en el país penetrar y cooptar diversas entidades de la sociedad civil que han contribuido a su legitimación. La presencia de organizaciones foráneas se constata en el hecho de que, solamente, entre mayo de 2018 y los primeros días de julio de 2019, fueron detenidos en el país más de una decena de capos criminales extranjeros, entre ellos el italiano Paolo Lumia, de la mafia siciliana”, dijo.

En ese contexto, el exministro de Gobierno y actual diputado por Comunidad Ciudadana (CC) Saúl Lara aseguró que esta situación demuestra lo que el Gobierno ha negado sistemáticamente: la presencia de narcotraficantes en Bolivia.

“Se llama cartel y la presencia de colombianos, de brasileros, el uso de armas de fuego que no usa la delincuencia común y que solo la usas las Fuerzas Armadas, la Policía y, por supuesto, ese tipo de organización criminal para intimidar, proteger. Y lo peor es que estas organizaciones criminales cuentan con la protección de niveles policiales y de la justicia y con protección de algún nivel del gobierno de turno”, indicó.

Agregó que la presencia de colombianos no es porque  hacen turismo, sino se dedican a actividades licitas y entran clandestinamente, es decir, tienen toda la configuración de una organización criminal ligada al narcotráfico.

UN OPERATIVO SUSPENDIDO EN SAJTA

El operativo en Valle Sajta que se suspendió por órdenes superiores, por lo que las fábricas de cocaína no se intervinieron, puso al descubierto la protección al narcotráfico. Este caso pasó la factura a los jefes policiales que fueron comprometidos, pero no al viceministro del área.

El 25 de marzo, Evo Morales presentó unas grabaciones en las que se oye “salgan, salgan de ahí”. Orden repetida al director de Umopar en Chapare, Yerko Terán, que había encontrado cuatro fábricas y un enorme laboratorio.

EL GOBIERNO DE EVO SENTÓ LAS BASES DE PROTECCIÓN

REDACCIóN CENTRAL

El investigador Manuel Morales dijo que en el tiempo de la administración del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) se han sentado bases para la articulación de un “Estado narco”.

De acuerdo con el recuento, en 2008, el entonces presidente Evo Morales expulsó a la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), que determinó que el narcotráfico deje de exportar cocaína a Estados Unidos y volcar su mirada hacia el sur y sureste.

En 2009, el Gobierno de Morales creó la Unidad Ejecutora de Lucha Integral Contra el Narcotráfico (UELICN), que posteriormente fue reestructurada debido a una serie de irregularidades que se detectaron en esas oficinas.

A estos datos se incluyen el estudio de consumo legal de la hoja de coca, anuncios de su industrialización, la estrategia de reducción de cultivos, entre otros.

El investigador dijo que durante todos estos años la erradicación de cultivos ha sido un juego del gato y el ratón.

“Cada día son plantadas en Bolivia 59 nuevas hectáreas de hoja de coca ilegal, mientras que ese mismo día fueron erradicadas 23 hectáreas, es decir, ni la mitad”, señala un informe sobre narcovínculos.

Esta cifra se obtuvo de la información acumulada y promediada durante 12 años, entre 2006-2017, con base en datos oficiales del monitoreo de cultivos de coca.

INCREMENTO DE COCALES Y FABRICACIÓN DE COCAÍNA

REDACCIóN CENTRAL

El Informe Mundial sobre Drogas de las Naciones Unidas (Unodc), publicado el 26 de junio en Viena, señala que el incremento de la producción de coca incide en el aumento de la fabricación de cocaína.

Según los datos oficiales, la superficie de cultivo de coca en Bolivia siguió aumentando en 2020, creció en un 15 por ciento, 29.400 ha. Este aumento representa casi la mitad de todo el crecimiento en el período 2015-2020.

Producción

La producción de cocaína alcanzó un máximo histórico en 2020, con un crecimiento del 11% respecto a 2019, alcanzando las 1.982 toneladas. Las incautaciones de cocaína también aumentaron, a pesar de la pandemia de Covid-19, a un récord de 1.424 toneladas en 2020. Casi el 90% de la cocaína incautada a nivel mundial en 2021 fue traficada en contenedores y/o por mar. Los datos sugieren que el tráfico de cocaína se está expandiendo a otras regiones fuera de los principales mercados de América del Norte y Europa, con niveles crecientes de tráfico hacia África y Asia.

Fuente: lostiempos.com