MOVILIZACIÓN PARA EXIGIR UNA JUSTICIA INDEPENDIENTE EN BOLIVIA.
Los opositores, en su mayoría médicos, pero también gremiales, transportistas, y dirigentes cívicos lograron reunir centenares de personas, la movilización más grande en mucho tiempo. Los masistas lanzaron frutas e hicieron detonar dinamita
Al menos ocho jóvenes fueron detenidos en la “marcha por la democracia”, denunciaron activistas. El ministro de Gobierno justificó los arrestos e indicó que “grupos de esa calaña deben ser desarticulados”.
Centenares de personas del sector salud, plataformas ciudadanas, transportistas y gremiales marcharon ayer en La Paz para exigir justicia, libertad y democracia; además, que se detenga la persecución política. Sin embargo, la movilización fue interceptada por simpatizantes del MAS y del Gobierno, que interrumpieron el recorrido utilizando piedras, petardos, tomates y dinamitas.
Ambos bandos estuvieron frente a frente. “Narcos, narcos de …” gritaban los opositores. “Pitas, pitas de…”, respondían los oficialistas.
El momento de tensión hizo recordar la confrontación que se produjo en 2019, tras el fraude electoral y antes de la renuncia del expresidente Evo Morales y su salida del país. Lo llamativo fue que los efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) llegaron al lugar, al menos, media hora después de que comenzaron los disturbios y después de que se habían producido amagues de enfrentamientos entre los bandos.
La marcha de los opositores, la más numerosa que se pudo observar en mucho tiempo, partió del Hospital de Clínicas, en la zona de Miraflores. Los movilizados se desplazaron por la plaza Triangular hacia el puente de las Américas, que conecta directamente con la plaza Isabel la Católica. De ahí subieron por la avenida Arce. Los dirigentes habían anunciado una movilización pacífica.
Cuando pasaron por el frente del Ministerio de Gobierno no se detuvieron, ni lanzaron objeto alguno, ni siquiera hicieron alusión al ministro de esa cartera en sus cánticos.
Cuadras más arriba, otro grupo de afines al oficialismo se había congregado en el atrio de la UMSA y se apostaron en la esquina de las avenidas Arce y Montevideo para esperar a los movilizados.
La belicosidad de los masistas era evidente. “Lucho no estás solo”. “Los golpistas no pasarán”, eran algunos de los cánticos que eran acompañados por repetidas explosiones de petardos.
Los marchistas, encabezados por el Colegio Médico, desviaron hacia la Capitán Ravelo, a la altura de la plaza Bolivia. Los masistas corrieron hasta esa avenida y ahí quedaron frente a frente.
Tres policías, que estaban en motos, se interpusieron entre uno y otro bando. Ahí comenzaron los insultos. Los masistas lanzaron piedras que fueron devueltas por algunos jóvenes dirigentes del otro bando. Esta vez los oficialistas no usaron huevos; lanzaron tomates.
Los petardos explotaban cada vez más cerca de los opositores, quienes también respondieron. Un chofer mostraba el vidrio trasero de su motorizado que había sido impactado por una piedra y buscaba resarcimiento.
Fueron momentos de mucha tensión. Hubo amagues de enfrentamiento aislados, pero no llegaron a las agresiones físicas. “Si vienen agarras lo que puedas para defenderte”, le decía una enfermera a otra.
Poco antes de la ‘triunfal’ llegada de la UTOP en un espectacular, aunque tardío despliegue y demostración de pericia en el manejo de las motos, se escuchó del lado de los masistas la detonación de dos cachorros de dinamita que estremecieron a todos. En ese momento, el presidente del Colegio Médico, Luis Larrea, pidió a los dirigentes el repliegue inmediato.
“No vamos a llevar a nuestra gente al enfrentamiento, nos replegamos compañeros al Hospital de Clínicas. Esta es la demostración de que vivimos en dictadura”, solicitó Larrea.
Wilfredo Anzoátegui, presidente del Colegio Médico cruceño, agradeció a Larrea por unir al pueblo. “Ya basta de tiranía, no queremos ser Cuba. Quieren callar a los médicos, luego a los transportistas, a los gremialistas y, al final, serán los medios”, dijo el médico.
Grupos de choque del MAS vuelven a salir y frenan la marcha de médicos
LOS MANDILES BLANCOS Y OTROS SECTORES TENÍAN EL OBJETIVO DE MARCHAR POR LA DEMOCRACIA
Al menos ocho jóvenes fueron detenidos en la “marcha por la democracia”, denunciaron activistas. El ministro de Gobierno justificó los arrestos e indicó que “grupos de esa calaña deben ser desarticulados”.
Grupos de choque del Movimiento Al Socialismo (MAS) volvieron a salir y frenaron ayer la movilización de los médicos y otros sectores. Los del partido azul les lanzaron tomates, piedras, palos y hasta petardos. Pese a que los galenos se retiraron para evitar enfrentamientos, al menos ocho jóvenes -que se sumaron a la “marcha por la democracia”- fueron detenidos.
“Salimos a una marcha pacífica, pero en este país la democracia se está perdiendo. Fuimos agredidos por hordas masistas que atentaron contra los profesionales en salud y la población que salió a marchar”, dijo ayer el presidente del Colegio Médico de Bolivia, Luis Larrea.
La movilización fue convocada a las 10:30 en las puertas del Hospital de Clínicas de Miraflores contra la “persecución política” y el sistema judicial. El movimiento se autodefinió como apartidista y le pidió al presidente Luis Arce respetar la Constitución Política del Estado. “Este país es libre y soberano, pero también tiene algo que es la democracia”, agregó Larrea.
La marcha continuó por la Av. Saavedra, siguió por el puente de las Américas y subió por la Capitán Ravelo. Cuando se acercaron a la UMSA, un grupo del MAS se paró frente a ellos. “No tenemos miedo carajo” y “Pitas, pitas pitas de mie…”, gritaban los manifestantes del partido azul. Una mujer con un manta azul del MAS era la que más insultos lanzaba. Tomaron un contenedor de basura como escudo y avanzaron para hacer retroceder a los médicos y a los integrantes de otros sectores -como el Conade- que portaban tricolores.
Como respuesta, los grupos de médicos y otras organizaciones civiles lanzaron petardos hasta que llegó un contingente de la UTOP en motocicletas. Los policías separaron a los dos grupos.
“Tenemos dos doctoras de Santa Cruz que recibieron pedradas y tenemos las imágenes de quienes son los agresores. Es una muestra de lo que el país no quiere. Hoy queremos democracia y libertad”, agregó Larrea.
Para evitar mayores conflictos, los médicos retrocedieron y a las 13:00 dejaron la movilización que debía recorrer las principales calles del centro de La Paz y llegar hasta el Obelisco. A esa misma hora y en inmediaciones de la plaza Abaroa, policías aprehendieron a tres personas y arrestaron a otras cinco “portando escudos artesanales, cascos, petardos y otro tipo de objetos”.
Un activista indicó que los agarraron cuando se iban a sus casas porque ya había terminado todo. Agregó que portaban tres escudos.
Desde el MAS, una coordinadora de organizaciones de El Alto y La Paz denunció la marcha de los médicos era “vandálica”.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, justificó las detenciones en la “marcha por la democracia”. “Grupos de esa calaña deben ser desarticulados”, argumentó tras citar el informe del GIEI. “El derecho a la protesta está garantizado en nuestro país, sin embargo, no podemos permitir que personas malintencionadas ataquen a periodistas y destruyan propiedad pública y privada usando como pretexto manifestaciones sociales”, agregó.
masistas”.
Las agresiones y las detenciones
Contramarchas Con el nombre de “Coordinadora de organizaciones, colectivos y bloques de La Paz y El Alto”, una página en Facebook organiza a los grupos del MAS para que salgan a las calles a enfrentar las marchas de protesta contra el Gobierno nacional. Las últimas convocatorias se realizaron esta semana para impulsar una contramarcha y confrontar las movilizaciones.
Pedidos El diputado de CC Miguel Roca, la senadora Cecilia Requena, la representante de las esposas de policías Guadalupe Cárdenas y la exsenadora Carmen Eva Gonzales llegaron a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) para exigir la liberación de los arrestados. A ellos se sumó la presidenta de la Asamblea de Derechos Humanos, Amparo Carvajal.



