Tan cierto que parece mentira

Recuerdo cuando era niño acompañar a mi papá, a realizar algunos cobros por algunos trabajos que realizaba y destinar una parte de este dinero a la compra de dólares americanos y ver en su rostro tranquilidad y sentirlo más seguro por tener esa moneda extranjera en su poder.

Las últimas noticias me traen ese tipo de recuerdos, la población del norte de Argentina está adquiriendo bolivianos para ahorrar, al saber esto uno no sabe si alegrarse porque el boliviano esta más estable; comparándolo con un partido de fútbol, Bolivia es más fuerte. O preocuparse, porque allá las cosas no están bien, y pensar cómo la están pasando nuestros compatriotas que se fueron a buscar mejores días en ese país. Lo que obliga a buscar explicaciones, ¿qué es lo que está pasando?, del porqué de esta situación.



Revisando los medios de comunicación, se ha difundido información oficial de carácter económico anunciando como: estamos saliendo adelante con la reactivación económica, tenemos un sistema financiero sólido, Bolivia es el país mejor posesionado para resistir los efectos de la guerra y que somos el país con la inflación más baja a nivel mundial y otras que pasan por las redes sociales.

Bueno, la estabilidad de la economía boliviana y de su moneda se puede explicar como la consecuencia de varias medidas tomadas por el gobierno, que han protegido a los bolivianos en forma oportuna. Veamos algunas de estas; La subvención a los hidrocarburos, medida que tiene tiempo en su aplicación, que mantiene el precio de la gasolina y el diésel congelados, su efecto beneficia a los grandes empresarios agrícolas del oriente, quienes usan el diésel subvencionado para su maquinaria en la siembra y la cosecha de grandes hectáreas de soya, sorgo, azúcar, para abastecer al mercado y mantener estables sus costos de producción de ese sector. El precio   de la gasolina se mantiene estático, por lo que los transportistas no suben el precio de los pasajes, dando de esta manera tranquilidad a la población.

Subvenciones productivas realizadas mediante EMAPA, empresa estatal que apoya a los pequeños y medianos productores e incentiva la producción de alimentos, para dar estabilidad a los precios en el mercado de ciertos artículos de la canasta familiar, como arroz, trigo, maíz y otros que se usan para garantizar la producción de carne, como la de pollo y de cerdo.

Otra medida importante es la ampliación del acceso a los servicios financieros a bajas tasa de interés. El gobierno, mediante Ley Nº 343, dispuso a las entidades de intermediación financiera, destinar créditos hacia el sector productivo, tanto para capital, como para operaciones. Además, créditos para la adquisición de vivienda con un sentido social, para dar acceso a esa gran demanda de la casa propia, o para su mejoramiento o ampliación.

Bonos destinados a los sectores de alta sensibilidad, como a los adultos mayores, a los niños en edad escolar, madres en estado de gestión, a los discapacitados, sectores que por su situación y condición se encontraban desplazados y que ahora encuentran los recursos que cubren sus necesidades básicas.

Las medidas aplicadas, que son muy parecidas a las demandas realizadas por el pueblo ecuatoriano, que estuvo por 18 días movilizado y que fueron la base para la firma del acuerdo de paz, tales como; la subvención a los hidrocarburos, subvención de la urea (fertilizante para agricultura), la condonación de créditos pequeños hasta 3000 dólares, la otorgación de créditos agrícolas hasta 5000 dólares a 30 años plazo y una tasa de interés del 1%.

Ahora mi papá ya no tiene esa preocupación de ir a comprar dólares americanos, porque ahora ahorra en bolivianos y se siente más seguro. Y tenemos a la Argentina y al Ecuador como testigos del acierto, de las medidas adoptadas en nuestro país, de la veracidad de la información difundida no solo en los medios de comunicación, sino también por los organismos internacionales y de medios especializados en el área económica que muestran a Bolivia con unos indicadores estables y con buenas perspectivas de crecimiento a nivel de la región, a pesar del contexto internacional, por lo que hay que dejar de lado las percepciones personales o análisis que tiene más un contenido político con malos deseos.

 

Jesús Javier Luque

Economista y Analista Económico