Del Hachiko boliviano al guardián del cielo: 10 canes bolivianos que dejan la «huella de su pata»


Cada 16 de agosto se festeja a las peludos en honor a San Roque, el santo de los enfermos y de las mascotas. Aquí, un repaso por los canes que dejaron su huella.

Fuente: Opinión



El día de hoy, 16 de agosto, los amantes de los animales y quienes consideran a su mascota como un miembro más de la familia festejan a ese integrante especial, todo en honor a San Roque, el santo patrono de los enfermos y de las mascotas.

Cuentan que en el siglo XVI, San Roque se enfermó gravemente con la peste y se alejó de todos, hasta esperar el fin. Fue un can quien se robaba bollos de su dueño y se escapaba para alimentar al santo mientras lamía sus heridas.

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Dentro del país, fueron muchos los perritos que se robaron las miradas y atención de la población boliviana. Por su picardía, sus proezas, simpatía, o servicio social, estos peludos dejaron su huella en nuestro país. A continuación, te presentamos a algunos.

PETARDO

En 2015 cuando los conflictos del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) se trasladaban a la ciudad de La Paz, Petardo lideraba las movilizaciones haciéndose conocido entre manifestantes y ciudadanos que observaban cómo el can estaba en cada marcha y soportaba las gasificaciones y los chorros de agua del carro Neptuno que usaban las fuerzas del orden.

Fue nombrado así en honor a su valentía, pues cuando los marchistas detonaban los cachorros de dinamita, Petardo ni se inmutaba con el estallido, a diferencia de otros animales, que enseguida se aturden con los estruendos.

ANGELINO, EL PERRITO CARNAVALERO

Primero fue conocido en todo el país como «el perro carnavalero». Ganó «fama» cuando, de pronto, se sumó a los danzarines en el carnaval de Oruro de este año. En las imágenes y videos que se viralizaron se podía ver a Angelino saltando en medio de los bailarines tratando de alcanzar un dron que captaba la tradicional entrada.

Después de aparecer en redes sociales, la Alcaldía de Oruro decidió adoptarlo. Hoy, meses después, la institución edil de aquel departamento inauguró el primer albergue para animalitos callejeros y lo llamó «Angelino» en honor al perro carnavalero.

EL HASHIKO BOLIVIANO

En Bolivia también se tiene una historia similar a la del perro japonés que esperó hasta la muerte a su dueño. En la avenida Papa Paulo, el Hashiko boliviano, como lo nombraron los vecinos de la zona, corría todas las mañanas detrás de la moto de su dueño un joven universitario.

Una lamentable mañana, el joven fue embestido por un taxi en la misma calle y perdió la vida. Desde entonces y durante seis años, nuestra fiel versión de Hashiko se negó a retornar a su hogar esperando el regreso de su amo fallecido.

La conmovedora historia, que se hizo conocida por este medio, generó decenas de ofertas de adopción para el perrito, quien a pesar de las mismas se negó a dejar las calles con la esperanza de ver volver a su dueño. Esta situación sensibilizó a los vecinos y comerciantes de la zona, quienes alimentaban y cuidaban de Hashiko hasta el día de su muerte, en julio de 2015, fecha en la que creen que pudo finalmente reunirse con su amo.

EL PERRO PATRIOTA

Estas últimas fiestas patrias, por el 6 de Agosto en Cochabamba, tuvieron una singular característica muy aparte de la pandemia. Fue la presencia de un singular invitado en todos los actos protocolares, «el perro patriota» nombrado por los internautas.

El singular canino participó de la ofrenda floral a los pies del monumento a Simón Bolívar y posteriormente, encabezó la caravana de autoridades municipales y departamentales que se dirigió hasta la Plaza 14 de Septiembre. Durante todos los actos fue objeto de caricias y cariños por parte del personal policial y de autoridades que dejaban que durmiera plácidamente durante los actos por el aniversario de Bolivia.

El can se ganó la simpatía de los cochabambinos que lo apreciaban en las distintas fotos de las actividades por la patria.

CHUPETE

El homenaje de Dog Vader, tras la partida de Chupete. DOG VADER
El homenaje de Dog Vader, tras la partida de Chupete. DOG VADER

Chupete, el perrito con hidrocefalia, es una de las tantas historias tristes que reflejan la realidad de las mascotas en el país. El cachorro, de tan solo un mes, se hizo conocido en redes sociales por su singular aspecto dado por una enfermedad de nacimiento.

Su delicada condición, además de su lamentable historia, hicieron que los bolivianos se solidarizaran con él, ayudando con medicamentos para su tratamiento. Sin embargo, pese a los esfuerzos de los voluntarios del refugio que lo acogió, Chupete perdió la vida hace apenas unas semanas.

Dejó a su madre, Juanita, quien era mascota de un inhalador de clefa, y a sus otras cuatro hermanas que aún esperan encontrar una casa llena de amor en la que puedan vivir.

MAX, EL PERRO QUE CAMBIÓ LA VIDA DE LA POLICÍA TURÍSTICA

Max es la digna muestra de que el amor puede cambiar la vida de una mascota. Este Golden, que es ciego y sordo, fue encontrado y adoptado por la Policía Turística de Cochabamba. Los uniformados lo hallaron desnutrido y con claras muestras de maltrato. Los efectivos del orden lo bañaron, alimentaron y le dieron el cariño que le faltaba enseñando al can que una vida digna puede ser posible. Ahora, Max forma parte de la institución y sirvió como ejemplo «para dar una lección de amor a la población».

BAQUIRO, EL GUARDIÁN DEL CIELO

La mascota que fue adoptada en 2003 por la Policía, se convirtió en el fiel guardián de los uniformados. Después de que una mujer regalara al animal a dos efectivos durante un operativo en la ciudad, Baquiro fue entrenado y acompañaba en operativos antidisturbios y en detenciones de drogodependientes en la zona de la Coronilla.

Varios policías cuentan que adquirió su papel de protector al mantener a raya a los perros de los inhaladores de clefa que solían atacar a los policías. Baquiro, con unos ladridos, alejaba a los otros canes.

Como un héroe fue despedido en 2021, tras 18 años de servicio. Entre homenajes y disparos de salva, los miembros de la institución le dieron el último adiós a su fiel guardián, Baquiro.

EL CAPI

El pequeño cachorro llegó a la Alcaldía de Cochabamba en 2021. Tras casi ser atropellado frente a la institución edil, el alcalde Manfred Reyes Villa decidió adoptarlo y nombrarlo El Capi en clara alusión a uno de sus apodos.

El Capi, consciente del cariño que le tienen todos en la municipalidad, se pasea libremente por los ambientes de la alcaldía y juega con propios. Todos los días se lo puede ver rodeado de juguetes y atenciones demostrando cómo el calor de un hogar cambian la vida de los más pequeños.

RINGO, EL PERRO DE EVO Y ANDRÓNICO

El perro fue adoptado por el expresidente Evo Morales en 2019, cuando asistió a una visita al centro de rescate animal Laika, en La Paz. En el evento, Morales entregó premios a organizaciones que se dedican al cuidado de animales en situación de calle y una de las voluntarias le ofreció adoptar a uno de los perros abandonados.

Gringo, como se llamaba inicialmente, se adaptó rápidamente al entorno de Evo y llegó a acompañarlo incluso a reuniones con ministros. Durante los conflictos de 2019, el can pasó al cuidado temporal del ahora senador Andrónico Rodríguez, quien compartió varias fotos de la mascota del expresidente.

SACHI, LA VENDEDORA

Sachi, una perrita venezolana que llegó a Bolivia junto a sus dueños hace cuatro años huyendo de la crisis de aquel país, ahora se dedica a vender bolsas de plástico al lado de sus amos.

Con lentes celestes, una gorra roja y un vestido morado, Sachi recorre las calles del mercado Calatayud sobre los hombros de José, uno de sus dueños. La pareja de jóvenes venezolanos contó que no podía dejarla atrás. Fue así que decidió llevarla consigo e integrarla en toda la travesía hasta Bolivia.