El populismo es un enfoque de la política que niega la complejidad del mundo. Como resultado, tiende a descalificar la legitimidad de las opiniones de los demás. Porque si el mundo es sencillo, yo tengo razón y los demás están equivocados, lo que muy pronto lleva a una erosión de los controles y equilibrios democráticos. Y es por eso que a veces el populismo es descrito como algo bueno para la democracia, un correctivo para sus fallas. Yo creo que es exactamente lo contrario.
El populismo es una gran amenaza para la democracia, lo hemos visto muchas veces en América Latina y ahora lo vemos en Bolivia con el comportamiento y discursos falsos de parte del presidente y vicepresidente a nivel nacional y del gran traidor de la política nacional y cruceña llamado “Johnny Cash Tongo Fernández”
A nivel general, el problema de confianza está calando hondo en nuestra sociedad. El colapso total de la confianza de los votantes con respecto a las élites políticas, a las élites cocaleras, a las élites empresariales, a las élites de las logias, a las élites sindicales e incluso a las élites militares y policiales. Y, por supuesto, cuando se pierde la confianza, es probable que la gente busque un salvador, y los políticos populistas siempre han estado allí con un cartel que decía: ‘Voten por mí, yo resolveré todos los problemas’. Y no lo hacen ni lo hicieron, porque solo buscan y buscaban su beneficio personal, pero a la gente le toma tiempo darse cuenta de eso.
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En términos políticos, el populismo es a menudo, aunque no siempre, una amenaza para la democracia. Hemos visto en muchos países, por ejemplo, que se hacen cambios a las constituciones para otorgar más poder al ejecutivo; que una vez que las instituciones autónomas como la jurisdicción electoral o el tribunal constitucional, o incluso la corte suprema están repletas de aliados del gobierno se cambian las reglas del juego; las constituciones son modificadas para dar derecho al presidente en ejercicio a poder ser reelegido una y otra vez.
Y en otros países del mundo, esto también ha significado una disminución de la libertad de prensa y muchas otras limitaciones a la libertad de expresión y a las libertades democráticas. Así que, desde un punto de vista económico, el populismo es malo; y desde un punto de vista político estamos aprendiendo que el populismo también es malo. Hay muchas razones para estar muy atento y entender que el populismo no solo genera inflación, narco sociedad, narco Estado, crisis de las balanzas de pagos y todas esas cosas que muchos países de nuestra región están conociendo muy bien. Ejemplo actual: Argentina.
Existe una gran falta de confianza en las élites políticas, porque todas las élites políticas provienen de los mismos círculos, sean estas empresariales, cocaleras, militares, etc. Hay gabinetes en América Latina donde cada uno de los miembros asistieron a un manojo de escuelas en la misma ciudad, son de la misma casta productora de coca, de la misma logia, de la misma promoción de la policía o militar, etc.
Existen problemas de democracia interna en los partidos. Por ejemplo, muchos partidos son considerados con toda razón como círculos cerrados: los candidatos son nombrados a dedo en lugar de mediante procedimientos democráticos. Hay problemas de financiación de campañas que son muy grandes. Como en todas partes, el dinero probablemente juega un papel importante en la política, salvo en un Estado como el nuestro, donde el poder del narcotráfico solventa campañas millonarias a cambio de protección, como ocurre hoy en día.
Y finalmente, pero no menos importante, la política gira en torno a narrativas, gira en torno a identidades, pero hay demasiados líderes centristas, liberales, reformistas y hasta payasos y traidores que no han logrado comprender eso. Los hombres y las mujeres no viven solo de soluciones tecnocráticas. Necesitamos líderes reformistas que también puedan entrelazar estas reformas en una narrativa convincente y explicar a la gente por qué dichas reformas son buenas, pero este talento en particular es bastante escaso en la región hoy en día.
Bolivia es un país de escasa tradición censal, ya que, en el lapso de 192 años de vida republicana, contados desde el primer censo de 1831 y el último realizado en 2012, en el país se ha efectuado once censos de población y cuatro censos de vivienda.
El primer censo boliviano se realizó en 1831 durante el gobierno del Mariscal Andrés de Santa Cruz, habiéndose iniciado desde entonces una marcada tendencia a conocer la composición de la población del país. El objetivo del Censo es contar –sin omitir ni duplicar– a todas y a cada una de las personas, hogares y viviendas en el lugar correcto, para conocer, cuantificar y analizar la estructura demográfica y socioeconómica y la distribución espacial de la población, esto es importante que todos los bolivianos conozcamos, más allá, de lo que va a significar encontrar la manipulación de la información en beneficio de un poder político totalitario.
Los impactos políticos y económicos del censo que todos reclamamos para que se realice el 2023 generan una gran expectativa, ya que esto implica una redistribución de la representación política en la Asamblea Legislativa, según el resultado del crecimiento poblacional, también una distribución proporcional de los recursos procedentes de la coparticipación tributaria y lo más importante, saber cuántos demográficamente somos en cada uno de los departamentos, provincias, municipios, etc.
Según el INE, los resultados también serán muy útiles para estimar las necesidades de la población y, en consecuencia, para definir políticas y acciones que tiendan a mejorar las condiciones de vida de los habitantes.
Los datos muestran que en 2001 La Paz tenía 29 escaños; Santa Cruz 25; Cochabamba 19; Potosí 14; Chuquisaca 11; Oruro 9; Tarija 9; Beni 9; y Pando 5. Para 2012, La Paz, Cochabamba, Oruro, Tarija y Pando mantuvieron sus escaños, mientras que Santa Cruz subió a 28. Los más afectados fueron Potosí, Chuquisaca y Beni que perdieron un escaño.
Los datos finales del censo 2012 determinaron que La Paz tenía 2.719.344 habitantes, Santa Cruz 2.657.762, Cochabamba 1.762.761, constituyéndose en los departamentos más poblados, seguidos por Potosí con 828.093, Chuquisaca con 581.347, Oruro con 494.587, Tarija con 483.518, Beni con 422.008 y Pando con 110.436. El 70 % de la población se concentraba en el eje central.
Según las proyecciones del nada creíble Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2022, Santa Cruz tendría 3.425.399 de habitantes, seguido de La Paz con 3.051.947 y Cochabamba 2.117.112. Lo que significa que el 72 % de la población se concentra en el eje central, o sea, 2 % a más en comparación del último censo, que confirma la migración de los otros departamentos a este eje. Lo que conlleva a suponer, que se está afectando el desarrollo de estas regiones y que están siendo utilizados con una visión política para la época de las elecciones y para nada con un plan de desarrollo que genere y motive la permanencia de sus ciudadanos.
El artículo 146 de la Constitución Política del Estado hace referencia al censo: “La distribución del total de escaños entre los departamentos se determinará por el Órgano Electoral en base al número de habitantes de cada uno de ellos, según el último Censo Nacional, de acuerdo a la ley. Por equidad, la ley asignará un número de escaños mínimo a los departamentos con menor población y menor grado de desarrollo económico. Si la distribución de escaños para cualquier departamento resultare impar, se dará preferencia a la asignación de escaños uninominales”, indica el texto constitucional.
Por otro lado, con estos datos actualizados sobre las características demográficas, sociales, económicas y condiciones habitacionales existentes en el país se podrá “ajustar y/o definir, implementar y evaluar planes, programas, políticas y estrategias de desarrollo humano, sostenible, económico y social en el ámbito nacional sectorial, departamental y municipal” importante, ¿no ve?
Bien, si así de importante es el CENSO, ¿Por qué el gobierno quiere postergarlo hasta el 2024 su realización? ¿Por qué recién ahora se nos dice que el INE no tenía el avance necesario para realizarlo el 2022? ¿Por qué Morales y Arce Catacora durante 10 años desde el último CENSO no hicieron nada?
Sencillamente, porque manipularon la información del último CENSO, manipularon el padrón electoral a su antojo e hicieron que muchas poblaciones aparecieran con más electores que los censados el 2012, tanto así, que, hasta los muertos, recién nacidos y los futuros engendrados tuvieron la oportunidad de votar por el MAS en todas las elecciones pasadas incluida la fraudulenta.
Ahora bien, Santa Cruz una vez más viene demostrando su garra, su unidad y su lucha pacífica en las calles, llevando a cabo un paro exitoso de protesta. Una vez ya tumbaron a un tirano, hoy se busca que se derogue un DS y que el CENSO se lo realice el 2023, pero lo mejor de todo, es que se desenmascaró al traidor, al corrupto y al peor de los políticos que muy fácilmente será revocado cuando cumpla los dos años y medio de su gestión. No hace falta ni nombrarlo, todos lo conocen, quien es el nuevo aliado masista.
La traición supone una cobardía y una depravación detestable y este acto lo utilizan únicamente aquellos que no han llegado a comprender el gran tesoro que se posee, siendo dueño de una conciencia honrada y pura.
¡Hasta el CENSO 2023!!!
Alberto De Oliva Maya
