La contaminación no da tregua al lago Uru Uru. Luego de un año y cinco meses de una campaña de limpieza, el mar de plásticos y otros residuos sólidos volvió a apoderarse del lugar. El problema por las descargas mineras también ahonda la crisis ambiental.

Miles de botellas de gaseosas, envases de medicamentos, baldes, bañeras, animales muertos y otros residuos están acumulados sobre el canal artificial Rosso, que se conecta con el lago Uru Uru. Otra buena cantidad de residuos está incrustada alrededor del acueducto, en una tierra árida; así, la amenaza ambiental avanza.

El lago Uru Uru está ubicado al sudeste de la ciudad de Oruro. En 2001 fue declarado como sitio Ramsar por las características ecológicas, botánicas, zoológicas, limnológicas e hidrológicas que tiene; sin embargo, están en riesgo debido al avance acelerado de la contaminación ambiental.

Desde hace varios años, el Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA) realiza constantes denuncias y demandas de ayuda para salvar este centro de vida, importante para la actividad agropecuaria y pesquera; sin embargo, la situación tiende a empeorar ante la falta de voluntad de las autoridades locales y nacionales.

“Hoy vemos con gran dolor el retorno de las botellas plásticas en este lago. ¿Quién falló? Nos quedamos mudos ante esta realidad, que nuevamente atenta contra la vida de la flora y fauna de la región, y más aún que es un atentado contra las poblaciones indígena originaria campesinas que viven de la caza, pesca y recolección de huevos de las aves del lugar”, señaló el presidente del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Limberth Sánchez.

MINERÍA.

Residuos. Nuevamente hay contaminación de plásticos. Fotos. Rosío Flores

El desvío de aguas servidas es otro problema.

La polución afecta la producción de peces.

  

La intensidad del color del agua que fluye por el canal Rosso subió en los últimos meses a un tono amarillo oscuro, esto es producto de las actividades mineras en las serranías de Oruro, específicamente en la mina San José, que en los últimos años se incrementaron de forma considerable.

Además de ser otro problema de contaminación que atenta contra el lago Uru Uru, también perjudica la venta de estos plásticos que son acopiados por algunas familias orureñas y entregados a Empacar, una empresa que elabora productos a través del reciclaje.

“Empacar ha decidido ya no comprar los plásticos porque están contaminados por las aguas ácidas que emanan de la minería; entonces, el producto ya no sirve para el trabajo que ellos realizan”, explicó el ejecutivo del CEPA.

Denunció que son al menos seis cooperativas que trabajan en las serranías de Oruro y el número de trabajadores supera los 1.000, quienes ingresan a los diferentes parajes de la mina San José.

“Todos los días están evacuando, bombeando aguas ácidas, fácilmente uno se da cuenta cuando está en este sector, que las aguas están más amarillas, los plásticos están de color amarillo, esto significa que se está expulsando mayor cantidad de aguas ácidas que van directo al lago Uru Uru y traen contaminación de metales pesados como el arsénico, cadmio, zinc, plomo, que desde hace años está afectando la flora y fauna del lago”, dijo Sánchez.

La proximidad de la época de lluvias preocupa al CEPA, pues considera que los residuos sólidos serán arrastrados con mayor intensidad y por ende habrá mayor contaminación en el Uru Uru.

Sánchez explicó que, con la campaña de limpieza del año pasado, se logró mitigar la contaminación en un 60% y se retiró del lugar más de 350 toneladas de plástico, trabajo que duró poco.

Afirmó que faltó la aplicación de medidas de contingencia de forma inmediata de parte de las autoridades locales y que se incumplió con algunos compromisos que realizaron en ese entonces.

“Se había planteado colocar unas rejillas de contención en los diferentes canales que desembocan en el lago Uru Uru; sin embargo, no se ha hecho ninguna acción”, sostuvo Sánchez.

A pesar de la falta de servicios, avanzan asentamientos.

Edificaciones y aguas servidas son otra amenaza

Más de un centenar de construcciones se puede observar a pocos metros del lago Uru Uru. Estos asentamientos, explicó Limberth Sánchez del CEPA, son producto de avasalladores que se apoderaron del lugar sin tomar en cuenta el riesgo ambiental y la seguridad de los habitantes.

Sánchez afirmó que las nuevas urbanizaciones llevarán consigo mayor presión de contaminación urbana, pero también las familias que habitan en el lugar estarán en riesgo de sufrir serias emergencias por posibles inundaciones.

“No sabemos quién da los permisos para edificar; imaginamos que no se dan cuenta del riesgo ambiental que es otro atentado contra nuestro lago y también para las personas que están construyendo porque con el cambio climático las lluvias pueden ser intensas y entonces las urbanizaciones están en riesgo de inundaciones, desastres naturales”, sostuvo.

Además, otro problema son las conexiones clandestinas de alcantarillado que comienzan a instalar en las construcciones ilegales, pues esto contaminará más aún al Uru Uru porque las aguas servidas irán de forma directa al lago.

Actualmente, el problema de las aguas servidas es de preocupación del CEPA porque hace poco los técnicos verificaron que en el lago están desembocando sin ningún tratamiento.

“Grande fue nuestra sorpresa al ver cómo se están desviando las aguas servidas de alcantarillado de la ciudad de Oruro al lago Uru Uru sin ningún tipo de tratamiento”, explicó Sánchez a LA RAZÓN.

AFECTACIÓN.

La contaminación del Uru Uru también aceleró la disminución de la producción pesquera que había hasta hace algunos años en alrededores del lago.

De siete asociaciones de piscicultores que había en el sector, hoy solo quedan tres, pero, lo peor es que el producto está contaminado. “Consumir el producto implica bioacumulación de metales pesados y esto deriva en enfermedades cancerígenas”, dijo Sánchez.