Con el proceso de cambio, nada cambia para mejor

 

 “En América Latina, gobiernos como los de Rafael Correa en el Ecuador, el comandante Daniel Ortega en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia se jactan de ser antiimperialistas y socialistas, pero, en verdad, son la encarnación misma del populismo. Los tres se cuidan mucho de aplicar las recetas comunistas de nacionalizaciones masivas, colectivismo y estatismo económicos, pues, con mejor olfato que el iletrado Nicolás Maduro, saben el desastre a que conducen esas políticas. Apoyan de viva voz a Cuba y Venezuela, pero no las imitan. Practican, más bien, el mercantilismo de Putin (es decir, el capitalismo corrupto de los compinches), estableciendo alianzas mafiosas con empresarios serviles, a los que favorecen con privilegios y monopolios, siempre y cuando sean sumisos al poder y paguen las comisiones adecuadas”.  Mario Vargas Llosa, 2017.



Estado Centralista, economía y clases sociales.

Desde los inicios de Bolivia, la base de la economía del Centralismo andino fue la mano de obra esclavizada, los minerales, los hidrocarburos y en los tiempos actuales con la influencia chapareña, la coca y el narcotráfico.
La base de su poder y enriquecimiento personal siempre ha sido el Estado, con las leyes, los negocios, comisiones producto de las inversiones fantasiosas y desubicadas y las pegas en la burocracia gubernamental. Actualmente, más de setecientos mil masistas son empleados del Gobierno central.

Los políticos centralistas, para no perder el privilegio de tener el Gobierno bajo su mando, control y como fuente de su enriquecimiento, evitó toda inversión que desarrolle y potencie al resto del país y también a Santa Cruz; una población a la que siempre consideraron ajena y separatista.

El MAS un proyecto de poder centralista, populista, cocalero y bloqueador, mantiene una permanente confrontación con el oriente y especialmente con Santa Cruz, que cada día crece más. Lo hacen buscando debilitarlo y apoderase de su territorio mediante el avasallamiento, el traslado poblacional de interculturales masistas (mitimaes), la distribución de tierras en Parques Nacionales y Bosques y la postergación de inversiones.
Recordemos esa antigua reivindicación de Puerto Bush, que facilitaría nuestro acceso a los Puertos del Atlántico y que siempre fue ignorada.

En estos tiempos de pandemia y de virus, recordamos que fue en el Chapare donde se produjo la mutación del “virus bloqueo”, hacia el “bloquievo”, que es una variedad de virus aún más peligrosa y que luego se esparció por todo el país, convirtiéndolo en “Bloquivia”.
Esta mutación se produce al darse un proceso de cambio en la ruta de la coca: Antes para hacer su terapia, las hojas pasaban por la boca y el acullico y ahora en polvo lo hacen directo hacia la nariz del esnifador.

El uso tradicional de la hoja de coca era un regalo de la naturaleza para que los pobladores andinos se ajusten a la altura y respiren mejor. Luego se dio el proceso de cambio hacia la fabricación del polvo blanco, que pretendiendo dar felicidad a su esnifador más bien genera graves violencias políticas y sociales.

Es una estrategia del MAS atemorizar y mantener una permanente confrontación con el resto del país y de la población que aspira a vivir en libertad y democracia. Como muestra de esta actitud en relación con el oriente y especialmente con Santa Cruz, destacamos las recientes opiniones de algunos dirigentes masistas. Tenemos una nueva guerra anunciada y siempre es útil saber lo que se nos avecina para tomar precauciones.

Jorge Mercado, dirigente de la FSUTCSC, para quedar bien con sus jefes, anuncia una guerra populista cocalera contra el oriente: “En caso de que este Cabildo propiciado por Rómulo Calvo y Fernando Camacho, determine paro cívico o toma de instituciones, nosotros vamos a hacer un cerco a Santa Cruz, y si ellos toman las instituciones del Estado, también nosotros vamos a tomar sus empresas, sus industrias”.
Este Mercado de la Coca, es un Intercultural masista, que migro hacia estas tierras y quiere destruir a quienes lo acogieron.

El dirigente de las Seis Federaciones de cocaleros del Chapare y bastión del Evo, el Dieter (guerrero) Mendoza, ante la advertencia de un paro indefinido en Santa Cruz para presionar por la realización del Censo en 2023, anuncia: “Si tenemos que movilizarnos y cercar esa ciudad (Santa Cruz), lo vamos a hacer; que no se equivoquen”.

Guido Cuadros, el Líder del Bloque Oriente del MAS, advierte a los cruceños con relación a su anunciado paro:
Si intentan, así quiero decirlo muy claro, si intentan coartar nuestro derecho a circulación, no estamos con las manos cruzadas ahora y no vamos a permitir ningún paro, ningún bloqueo. Basta ya, estamos bien organizados y vamos a responder con toda la fuerza. Si nos vamos a dar, nos vamos a dar”.

Los Ministros de la Montaña y del Castillo, anuncian que se dedicaran a “limpiar” las carreteras con maquinarias y enviar policías a los bloqueos, en Santa Cruz.

Otro portavoz masista, menos confrontacional y más político, se manifiesta: “El conflicto que activaron grupos de poder de Santa Cruz por el censo, lo que pretende en el fondo es reinstalar la vieja república”.
Este funcionario gubernamental es el que tiene la razón, hay que reinstalar, construir y fortalecer la República Democrática Federal, pues el Estado Plurinacional Cocalero destruirá la Nación boliviana.

Todo sigue igual y nada cambia, pues es el proceso de cambio hacia lo peor. Esto continuará hasta que la gente pierda sus temores y aprenda a unificar criterios, compartir proyectos de futuro con sus conciudadanos y organicen un mecanismo de  unidad nacional para enfrentar el populismo cocalero que busca destruirnos a todos.
No olvidemos su consigna: ¡Kawsachun coca, wañuchun q’aras!.

 

Fuente: ovidioroca.wordpress.com