El 26,6% de inversiones de los fondos de pensiones está en bonos del Tesoro General de la Nación

El Fondo Monetario Internacional sugirió monitorear la “creciente interdependencia del sistema de pensiones con el Gobierno”.

Walter Vásquez



De cada 100 bolivianos que se invierten de los fondos del sistema de pensiones, 27 adquirieron bonos del Tesoro General de la Nación (TGN), haciendo un total de Bs 42.435 millones, un monto que creció en 141,65% en los últimos siete años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sugirió monitorear la “creciente interdependencia del sistema de pensiones con el Gobierno”.

El último reporte de la Autoridad de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros (APS) da cuenta de que al 30 de junio pasado, el 51,67% de las inversiones estaba concentrada en Depósitos a Plazo Fijo (PDF) de la banca; el 26,62% en bonos del Tesoro General de la Nación, que incluyen los bonos de deuda soberana en el extranjero; el 8,47% en cuotas de participación en fondos de inversión cerrados; el 4,8% en bonos a largo plazo emitidos por empresas privadas; en 3,6% en cupones de bonos del TGN; y el 3,01% en bonos bancarios bursátiles, de participación, municipales, así como en valores de titularización, pagarés, y recursos de alta liquidez.

El total invertido en bonos del TGN creció en 141,65% en los últimos siete años, de Bs 17.559 millones en enero de 2016 a Bs 42.435 millones al primer semestre de esta gestión.

Analistas consideran que el principal objetivo de estas operaciones es financiar el déficit fiscal que Bolivia arrastra desde 2014.

Se debe analizar detenidamente la posibilidad de diversificar los fondos de pensiones en una gama más amplia de activos —que podría abarcar activos en moneda extranjera— a fin de mejorar los rendimientos medios y diversificar la exposición”, indica el informe que el directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional emitió tras concluir en septiembre la consulta del artículo IV con autoridades bolivianas.

No obstante, esto debería ir precedido de una transición hacia una gestión profesional e independiente de las carteras de los fondos de pensiones e, incluso entonces, debería realizarse con cautela, para no exacerbar los desequilibrios y vulnerabilidades internos”, agrega.