Informe de la CIDH observa que Dwyer no habría muerto en el hotel Las Américas, como dijo el Gobierno

El informe concluye que la muerte de Dwyer resulta atribuible al Estado por constituirse en una privación arbitraria a la vida, contraviniendo a la garantía y respeto del derecho a la vida que establece el artículo 4 de la Convención Americana.

caso terrorismo
Efectivos de la Policía sacando tres bolsas negras con aparentes cuerpos de los extranjeros. Foto: Archivo

 

Fuente: ANF



La versión del Gobierno sostiene que en el operativo, que supuestamente desbarató un grupo terrorista en el hotel Las Américas, murieron tres extranjeros, entre los que estaba Michael Dwyer, irlandés de 25 años; sin embargo, testigos aseguraron que éste fue sacado con vida del lugar y luego fue ejecutado en un aeropuerto de Santa Cruz. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su informe de fondo, ve con preocupación que las autoridades bolivianas no hayan investigado las circunstancias de la muerte del foráneo.

La madrugada del 16 de abril de 2009, un contingente de la Unidad Táctica de Resolución de Crisis, grupo de élite de la Policía Boliviana, ingresó a las instalaciones del hotel Las Américas, ciudad de Santa Cruz, y se dirigieron al cuarto piso para irrumpir con detonaciones y disparos de armas de fuego algunas habitaciones. Según el Gobierno, producto del operativo murieron Eduardo Rozsa Flores, Arpad Magyarosi y Michael Dwyer; los extranjeros Elöd Tóásó y Mario Tadic fueron detenidos.

Tras ser detenidos, Tóásó relató que él y otros dos fueron trasladados a un aeropuerto de Santa Cruz cubiertos e impedidos de ver.

“Nos llevan en el vehículo, unos 25 minutos, hasta llegar a un aeropuerto, nos hacen bajar y hacen que me arrodille, siento que hay mucha luz y la dureza propia del asfalto o cemento del piso. Como la polera cubría mi rostro y cabeza, no estaba amarrada, veo a Mario Tadic arrodillado al frente mío, reconociendo su cuerpo viejo y arrugado y a su lado izquierdo veo a Michael Dwyer, con el rosto cubierto, reconozco parte de su tatuaje y su bóxer rojo. Cuando muevo mi cabeza hacia la derecha con la intención de ver a más personas vivas, no logro ver nada porque la gente armada que nos custodiaba, se da cuenta de mi intención y me jalan separándome por muchos metros. Allí comienzan a golpearme, castigándome por mi movimiento. Escuché discusiones entre el grupo de personas alrededor mío, yo no entiendo nada pero en medio de la discusión, alguien se acerca a mí y me dice riendo ‘chico…muerte’, esas dos palabras me quemo en mi memoria. Luego llega una persona que con un toque suave y no brutal, me sube a un avión militar, siento sogas, redes, me llevan hasta adelante del avión y me sientan en un asiento diferente a los asientos convencionales (…) Después de unos 10 minutos llega más gente y escucho la queja de Mario Tadic en otro lado del avión (…) Poco tiempo después aterrizamos en una ciudad que yo no conocía, era la ciudad de La Paz, me bajan del avión, descubren mi rostro, veo civiles y policías enmascarados, siento un frío intenso y me suben a una vagoneta, mis manos se hallaban totalmente inflamadas por las manillas, un policía llegó con una tijera y corta las manillas y veo que a Mario Tadic lo suben a otra vagoneta adelante. Yo busco a la otra persona a la que vi en el aeropuerto, pero ya no lo encuentro, siento otro shock porque me doy cuenta que solo llegamos dos (…) Me llevan a otro lugar donde me tapan con una frazada y me meten a una oficina por la ventana. Allá una persona con barba que no volví a ver nunca más o no reconozco, entró con un montón de armas y me golpea en la parte posterior de mi cabeza, para luego apuntarme con el dedo diciendo ‘you’ ‘tuyo’. El continua su charla conmigo, de la cual no entendía muchas cosas, solo haciendo señales que tres personas habían muerto (mostrándome tres dedos y el símbolo del cuello cortado), se fue riendo apuntándome dos dedos hacía mí, emitiendo un ruido con su voz como un disparo. En ese momento me llegó otro shock al darme cuenta que la persona que vi en el aeropuerto con vida, el irlandés Michael Dwyer, había muerto», relató Tóásó en su testimonio para el trámite de petición ante la CIDH.

El informe balístico de la Policía Boliviana realizado el 22 de abril de 2009 indica que, luego del operativo, la habitación de Dwyer presentaba cinco impactos de bala en paredes y cortinas, pero no se realizó el registro de los proyectiles recuperados.

Cinco días después, el 27 de abril de 2009, el cuerpo de Dawyer llegó a Irlanda donde se le realizó una segunda autopsia que reveló información distinta a la autopsia realizada en Bolivia.

«La descripción de los resultados externos y los resultados internos es inadecuada e incompleta. Las lesiones descritas parecen representar una herida de entrada por delante, a través de la parte media del pecho, cinco orificios de entrada en la parte posterior del pecho y tres orificios de salida en la parte frontal del lado izquierdo del pecho. Implica que hubo seis disparos en total, tres balas que salen del cuerpo y por lo tanto, sería de esperar que hubiera tres balas todavía retenidas dentro del cuerpo, que no existen. La descripción de las lesiones también sugiere que hubo un disparo desde la parte delantera y los otros cinco fueron por detrás. (…) A pesar de que no hubo balas o fragmentos encontrados originalmente en la autopsia, lo cual se torna en inexplicable porque se esperaba encontrar los tres proyectiles de bala, y simplemente estos no se encuentran en el cuerpo, en la segunda autopsia hubieron (sic) fragmentos de bala que fueron identificados en el tejido blando en la parte posterior del tórax, en relación a la fractura de las costillas. Resultan obvias las discrepancias entre las dos autopsias en Bolivia en relación al número de disparos de balas y las lesiones encontradas. El informe de la autopsia elaborado por los patólogos que realizaron la autopsia original es inútil debido a que no se hizo ningún intento para identificar las potenciales vías o trayectorias de los proyectiles a través del cuerpo y en particular unir las lesiones que se describen en la parte delantera y posterior del cuerpo», indica el informe de la autopsia en Irlanda.

Con base en esta última autopsia, la patóloga estatal irlandesa Marie Cassidy realizó un informe el 14 de mayo de 2010 donde describe cómo fue acribillado Dwyer.

“La evidencia sugiere que podrían haberle disparado en el pecho a una distancia de al menos unos pocos metros que cayó hacia adelante al piso, al ser herido de esta manera. Luego le dispararon cuatro veces en la espalda mientras yacía muerto o agonizante en el suelo. El disparo de frente en el pecho habría sido suficiente para causar la muerte”, indica Cassidy en su informe.

Sobre todas estas irregularidades, el 19 de marzo de 2014, Mario Tadic y Elöd Tóásó presentaron una denuncia ante el Fiscal General del Estado por la muerte de Michael Dwyer, la detención y torturas que las que fueron víctimas; sin embargo, según la CIDH, no existen constancia respecto a que la justicia boliviana hubieran iniciado una investigación por los hechos denunciados.

“Por el contrario, existen indicios que apuntan a que se intentó ocultar y no dejar registro visual del propio operativo. Además, frente al despliegue de uso de la fuerza contra Michael Dwyer, el Estado no acreditó haber atendido al principio de proporcionalidad, puesto que utilizó medidas extremas y fuerza letal que derivaron en la muerte del señor Dwyer, esto resulta evidente en el número y trayectorias de los disparos que constan en los análisis forenses. Asimismo, el Estado incumplió con adoptar las medidas de supervisión o fiscalización respecto del propio operativo, pues pese a las denuncias, no inició investigación de oficio alguna y se difundió un video que apunta a la posible alteración de la escena por parte de la propia Policía Boliviana”, sostiene la parte conclusiva de la Comisión respecto a la muerte del irlandés.

El informe concluye que la muerte de Dwyer resulta atribuible al Estado por constituirse en una privación arbitraria a la vida, contraviniendo a la garantía y respeto del derecho a la vida que establece el artículo 4 de la Convención Americana.