«Ser fuertes en el proceso», el lema de los pacientes con cáncer que buscan ganarle a la muerte


Los enfermos piden que exista apoyo emocional en hospitales para contener la depresión que empeora el cuadro clínico de esta población.

IMG_20221019_120044_MPPacientes con cáncer en el Hospital de Clínicas. Foto: ANF

Fuente: ANF



La Paz. –“Bien vives o te mueres, ya me has hecho gastar harta plata”, esa es la frase que más rechina por la cabeza de Celia de 40 años, una paciente con cáncer de mama. Hace pocos días su esposo y padre de sus dos hijas, enojado le increpó por los gastos económicos que provoca su enfermedad. Lloró y quiso morir más de una vez, pero uno de sus retoños de 8 años le imploró que siga siendo fuerte para verlo crecer, ella siente que cada día las fuerzas la abandonan.

Relata que a partir de 2018 su vida tomó otro rumbo pues ya la acechaba el cáncer. Al principio no quiso reconocer y se resistía a ir al médico pese a los dolores que le causaban las “bolitas” en una de sus glándulas mamarias. En 2020 ya no pudo aguantar el dolor y acudió a un hospital de la urbe alteña, ahí los médicos le confirmaron lo que tanto temía: “tienes cáncer, hay un tumor que está creciendo”. Esas fueron las palabras textuales que escuchó del profesional y fue en ese instante que vio pasar toda su vida en minutos y pensó en la muerte.

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“Nunca he pensado que a mí me iba a dar cáncer. Al principio tenía como arvejitas, habitas. Lo dejé así, pero el 2020 ya había unas bolas más grandes y cada vez el dolor era más insoportable. Mi hija me decía ‘anda al hospital’ y fui a uno en El Alto, ahí me dijeron tienes cáncer, hay tumor. He sufrido mucho, voy a morir, voy a morir, así he regresado a mi casa, llorando, mi cara todo mojado estaba, pero al entrar a mi cuarto me he calmado”, dice.

Por falta de dinero, Celia y su familia acudieron al hospital de Clínicas en La Paz, pero tenía que dormir desde el viernes para sacar una ficha para ser atendida el martes. Su enfermedad cada día avanza y para contenerse debe hacer ocho sesiones de quimioterapia, de las cuales ya lleva seis y le falta otras de radioterapia para controlar la enfermedad.

En ese proceso del tratamiento Celia perdió sus dos frondosas trenzas que llegaban hasta la cintura e incluso relata que sus familiares y vecinas siempre elogiaban su hermosa cabellera, pero a la segunda sesión de quimioterapia todo su cabello comenzó a caer. Se encerró una semana en su cuarto, no quiso salir y lloraba al verse al espejo.

“La gente me decía ‘que buen cabello tienes’ y cuando he perdido una semana he llorado por mi pelo. Tengo vergüenza caminar en la calle, me miran y otros me dicen con lluchu, con sombrero nomás andás y a veces me pongo mi manta en mi cabeza para taparme y así voy al colegio a recoger a mi hijita menor. Ellos también han sufrido al verme triste, pero tengo que seguir nomás”, afirma con tristeza.

Pero no solo perder el cabello ha sido difícil para Celia, sino padecer los dolores de la enfermedad y las secuelas de la quimioterapia que la dejan sin fuerzas, mareos, dolores de hueso y cabeza. A eso se suma la preocupación por conseguir dinero y costear alguno de los medicamentos. Sus deudas cada vez aumentan y su pareja la reprocha, incluso la amenazó con dejarla y llevarse a sus hijas.

“Mi esposo es sastre, él trabaja. Una vez me ha dicho ‘bien vives o te mueres’ ‘muchas deudas ya tengo por tu enfermedad’, escuchar eso me duele, sé que él trabaja, también quisiera apoyarlo, pero no puedo, si levanto algo, mi pecho, mi brazo se hincha, lloro todos los días, a veces quisiera irme de una vez y no causar tantas penas, pero mi hijita apenas tiene ocho años y por ella quiero vivir”, remarca.

En Bolivia, según los datos del Registro Nacional, dependiente del Programa Nacional de Lucha Contra el Cáncer en las últimas cinco gestiones se registraron un total de 31.398 casos nuevos de cáncer, de los cuales 5.161 se tratan de cáncer de mama representando un 5,16%.

Pacientes deben luchar contra el cáncer y las deficiencias en el sistema de salud

Los enfermos oncológicos no solo padecen por el cáncer sino también se enfrentan contra las deficiencias del sistema público sanitario del país. Pese a que el Ministerio de Salud dice que la detección y tratamiento del cáncer de mama es cubierto en su totalidad por el Sistema Único de Salud (SUS), muchas veces no se cumple y los pacientes tienen que peregrinar por atención, endeudarse para comprar medicamentos para quimioterapias, radioterapias e incluso esperar meses por una cirugía.

El pasado mes de julio, 57 pacientes con cáncer denunciaron que llevaban más de tres meses esperando por una operación por falta de medicamentos y especialistas. Tal es el caso de María Limachi, paciente con cáncer de mama que en ese entonces reveló que tenía 50 días esperando para ser intervenida quirúrgicamente en el Hospital de Clínicas.

“Los enfermos con cáncer tenemos un pie en el cementerio y que se jueguen así con nuestra salud nos asusta porque se puede agravar la enfermedad”, agrega.

El sector pide la dotación oportuna de medicamentos oncológicos para el dolor y otros insumos que no se pueden encontrar en el SUS.

Sin embargo, el director General de Redes y Servicios de Salud, Igor Pardo, señala que desde “la implementación de la Ley N° 1152 del Sistema Único de Salud en la gestión 2019, se garantiza la atención de pacientes con cáncer, entre ellas el cáncer de mama, desde el diagnóstico, tratamiento con cirugía y radioterapia de manera gratuita”.

Precisa que en los últimos años el presupuesto en el Programa Nacional de Cáncer aumentó de 2.5 millones a 56 millones de bolivianos y son desembolsados a los gobiernos subnacionales. Indica que los pacientes deben acudir a los hospitales de primer, segundo y tercer nivel para su control, diagnóstico y tratamiento gratuito.

Dice que hay una lista de 44 medicamentos gratuitos, incluidos los del cáncer de mama y alerta que en los últimos años el aproximado de casos de cáncer de mama en Bolivia alcanza a 1.500 anuales que se registran y que la mortalidad da un estimado de 400 mujeres que pierden la vida al año por esa enfermedad.

Leslie Navia Ortuño, jefa de Oncología Clínica del Hospital de Clínicas y médica internista, informa que esa unidad atiende a diario entre 50 a 55 pacientes oncológicos. Agrega que el cáncer de cervicouterino es el de mayor incidencia y le sigue el de mama que cada vez causa más alarma entre los galenos porque la mayoría de los enfermos llegan en un estado “avanzando” lo que dificulta un tratamiento oportuno.

Navia resalta la importancia de los controles preventivos en todos los tipos de cáncer y remarca que la enfermedad está afectando cada vez a personas jóvenes.

“Hay que ser constante con los controles, una detección temprana puede salvarnos la vida, eso es bien importante”, dice y al mismo tiempo, indica que la mastografía para detectar el cáncer de mama debe realizarse a partir de los 40 años en adelante.

Por su parte la presidenta de la Asociación de Pacientes con Cáncer y Familiares Rosario Calle afirma que este último año se realiza 20 quimioterapias diarias a diferencia de otras gestiones donde apenas llegaba a siete personas. Considera que el incremento de la demanda de pacientes se debe a que las atenciones cada vez son mejores, pero remarca que aún faltan equipos para tratar el cáncer.

“La demanda ha aumentado, antes los pacientes no tenían los recurso suficientes, ahora hay medicamentos que cubre el SUS y la gente viene más, pero sigue faltando especialistas, equipamiento, infraestructura. A veces hay faltantes de medicamentos y se postergan los tratamientos, las cirugías y eso nos preocupa”, indica.

Calle señala que lo ideal sería contar con Instituto Oncológico en el nosocomio miraflorino que aglutine todos los servicios y se atienda de forma integral a los enfermos que sufren por la burocracia. Pide mayor apoyo emocional para los enfermos que a veces abandonan el tratamiento o enfrentan la enfermedad en solitario.

“Demandamos a las autoridades trabajar en políticas y acciones concretas que permitan a las mujeres diagnosticar el cáncer y recibir oportunamente tratamientos. Lamentamos que en los centros de salud y hospitales de segundo nivel todavía no haya mamógrafos”, reclama.

“La situación ha sido muy difícil cuando me enteré que tenía cáncer. En el proceso te vuelves fuerte, sino te acabas muriendo”, comenta Celia Mendoza, quien batalló contra la enfermedad el 2017. Realizó 10 quimioterapias y 15 radioterapias para controlar la enfermedad.

Celia al igual que las otras pacientes exhorta a las autoridades de salud a mejorar la atención para los enfermos oncológicos y evitar la falta de insumos y medicamentos para sus tratamientos que pone en riesgo la vida de esta población vulnerable.

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