Un hombre nada por las calles inundadas de Florida para rescatar a su madre en silla de ruedas durante el huracán Ian

«Fue un nado muy agitado […] y sabía que el agua subía cada vez más rápido. ¿Quién no iría por su mamá?», señaló Johnny Lauder.
Un hombre nada por las calles inundadas de Florida para rescatar a su madre en silla de ruedas durante el huracán Ian

Fuente: https://actualidad.rt.com

Un hombre nadó casi un kilómetro a través de las calles inundadas de la ciudad de Naples, Florida, para salvar a su madre en silla de ruedas, que había quedado atrapada en su casa mientras se llenaba de agua por las fuertes tormentas provocadas por el huracán Ian.

Ian pasó por Florida la semana pasada con vientos sostenidos de unos 240 kilómetros por hora y fue uno de los huracanes más fuertes que azotó Estados Unidos en décadas, dejando al menos 99 muertos y cuantiosos daños materiales.



Pese al peligro, Johnny Lauder, que se encontraba en la casa de su hijo, en el mismo vecindario que su madre Karen, señaló, citado por medios locales, que la anciana no quería evacuar su casa, por lo que toda la familia decidió quedarse. «Podría haber ido a un refugio, pero no pensé que [la situación] sería tan mala», afirmó la mujer de 84 años.

Sin embargo, posteriormente Karen llamó a Lauder pidiéndole ayuda, ya que el agua estaba entrando en su vivienda y le llegaba al pecho. «El agua comenzó a subir aún más y, en ese momento, supe que las cosas iban a estar mal», relató.

Luego de salir por la ventana, Lauder, que es expolicía y buzo de rescate, nadó contra la corriente y trató de aferrarse a todo lo que pudo para tomar descansos. «Fue un nado muy agitado, si lo llamas así, y sabía que el agua subía cada vez más rápido», señaló. «¿Quién no iría por su mamá?», agrega.

Finalmente pudo llegar a la casa de su madre y la encontró con el agua hasta la barbilla. Al notar que presentaba signos de hipotermia, la apoyó en la mesa y la envolvió en una cobija. Luego esperó a que el agua retrocediera para poder llevarla a un lugar seguro.

Como resultado del paso de Ian, Lauder y su familia perdieron dos casas y todas sus posesiones. «Todo eso puede ser reemplazado, la vida no», reflexionó Johnny.