Día de los fieles difuntos: fe, tradición y costumbres en el pueblo mojeño trinitario


CELEBRACIÓN. En el protocolo ancestral, los familiares de las personas muertas, entregan una lista al doctrinero o rezador para que mencione a su familiar difunto en el ritual religioso.

Fuente: https://lapalabradelbeni.com.bo

El día de los fieles difuntos es una tradición en el pueblo Mojeño Trinitario, en el que se honra la memoria de las personas fallecidas, mismo que se originó como sincretismo entre las celebraciones católicas (especialmente el día de los fieles difuntos y de todos los Santos).

El acontecimiento religioso, está ligado a las costumbres y tradiciones de los antiguos moradores de Moxos, donde los abuelos acostumbraban hacer una ofrenda pidiendo que las almas se levanten y que la Virgen del Carmen pueda sacarlas del purgatorio para que compartan con sus seres queridos a través del rezo.



El ritual religioso se realiza desde tiempos ancestrales en el pueblo mojeño trinitario, donde según la creencia, la persona se pone en contacto con sus seres queridos fallecidos a través de la limosna. El difunto recibe la oración por intercesión del Todopoderoso.

El hecho de que limosna se traduzca en alimento, refleja no solo el valor de la solidaridad que prevalece en la comunidad originaria, sino que representa plegarias ante Dios para que haya alimento en abundancia en todo el mundo.

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Según Rubén Yuco, corregidor del cabildo Indigenal, aún se mantiene la costumbre de colocar comida y una tutuma llena con chicha en los domicilios la noche del 1 de noviembre, para el difunto pueda venir a degustar.

Para brindar la limosna se coloca unas mesas frente al altar de la capilla o iglesia con diversidad de preparados. La comida está a base de pollo criollo sancochado sin condimento, plátano maduro, queso, biscocho de maíz, pan de arroz, huevo, carne de res, chicha y una vela encendida en cada plato, para que ilumine el alma del difunto.

En el protocolo ancestral, los familiares de las personas muertas, entregan una lista al doctrinero o rezador para que mencione a su familiar difunto en el ritual religioso. Como sentido de reciprocidad del gesto, le entregan un pollo entero para que el religioso pueda compartir con su familia.

“La cultura debe permanecer en el tiempo, nos identifica, llena de orgullo sobre todo a mi persona como autoridad municipal. Lamentamos que representantes de otras instituciones no apoyen a este tipo de expresiones, nosotros en nuestra gestión siempre priorizaremos la cultura”, expresó Cristian Cámara, alcalde de Trinidad.

El obispo del Beni Aurelio Pesoa, señaló que las personas que partieron y creyeron en Dios, no han muerto para siempre, están dormidos a la espera que venga el Señor y los despierte. Corresponde entonces vivir la vida cristiana como Dios quiere.

“Nos reúne aquí no solo el recuerdo sino la fe, esa fe que ha sido trasmitida por nuestros padres, aquellos que aceptaron la fe católica, la fomentaron y cultivaron, tal como sucede hoy en la conmemoración de los fieles difuntos”, indicó.