Gracias Santa Cruz

 

A tiempo de pergeñar el presente artículo, ya se habían cumplido 25 días de paro en el departamento de Santa Cruz, con todo el sacrificio, dolor y sufrimiento que esta heroica medida ha significado para los hermanos cruceños empero, lejos de decaer en su primordial intento de exigir la realización del Censo de Población y Vivienda para el próximo año 2023, acaba de protagonizar un nuevo cabildo que duplicó, en una apoteósica asistencia, al realizado el 30 de septiembre.



Nuestra escasa tradición censal, a lo largo de casi dos siglos de vida republicana, nos señala que, desde el primer censo de 1831, y el último realizado el 2012, el país ha celebrado apenas once censos de población y cuatro de vivienda. Los datos obtenidos en dichas consultas fueron más de uso doméstico que externo, hasta que vino la época de la globalización y la necesidad de contar con datos fiables para la exportación y las inversiones extranjeras, de donde nace la exigencia de Santa Cruz, como justa y razonable, por su calidad de productor y exportador.

Ahora bien, ni en los momentos más críticos de nuestra bicentenaria existencia como República, los bolivianos tenemos memoria de que un censo de población y vivienda haya generado un clima tal de división como el actual, entre collas y cambas, cholos blanquinegros, contra cholos de tecnicolor, etc., bajo directrices del Foro de São Paulo, con toda esa basura comunistoide del Socialismo del Siglo XXI, que envenena la mente de los incautos castrochavistas y lulistas.

La postergación del Censo por el gobierno, cuya realización  él mismo estableció y garantizó, mediante la promulgación del D.S. 4546 de 21 de julio de 2021 para dentro de dos días, o sea para este próximo día miércoles 16, más que un subterfugio político obedece a motivos de otro orden, como la ineludible necesidad de revisar el famoso padrón electoral que, una vez conocidos los verdaderos y fidedignos datos que arroje la consulta, echaría por la borda los ya dudosos resultados del Censo 2012, así como el de todas las justas electorales que se realizaron antes, y después de ese Registro.

Ahora bien, lo que resulta más que risible, por no decir ridículo, es que el propio Evo Morales acaba de denunciar públicamente la existencia de una “mano negra” que indujo al gobernante a anular dicha medida, cancelando el citado Decreto. Algo así como echar la culpa de la caída del jarrón de porcelana china a la Ley de la Gravedad, y no a su torpe portador. Coloquialmente, los maestros del bloqueo ahora juzgan a los cruceños de haber optado por esa medida, que a ellos mismos los llevó al poder. No olvidamos que, gracias a un vil bloqueo, hasta la hermana del bloqueador perdió la vida en un hospital de Oruro, por falta de oxígeno.

Entretanto, los acontecimientos que se vienen produciendo sobre este tema, nos advierten que está prohibido equivocarse, la pelea no debe ser por la realización o no del Censo de Población y Vivienda, hábilmente utilizada y manipulada para convertirla en la razón de ser de esta, y no, en una simple artimaña. El problema radica en que, de realizarse este, fácilmente se pondría en evidencia el tramposo padrón electoral que desde hace 15 años hace que gane el caballo del corregidor.

Culpar al heroico paro cruceño de la cruel y desenfrenada violencia desatada por fuerzas masistas, conmueve a la nación entera, y hasta la Iglesia se ha hecho parte de este clamor, llamando a detenerlo, quedando al resto de la nación, únicamente apoyar y  agradecer a Santa Cruz.

 

Álvaro Riveros Tejada