Rodríguez Veltzé: “Alegaciones se basaron en evidencia científica, no en imaginarios colectivos”

El exagente ante La Haya indica que las evidencias científicas presentadas por Bolivia y Chile arrojaron coincidencias sobre la naturaleza del Silala, en sentido de que es un curso de agua internacional.

Fuente: paginasiete.bo



Este jueves, la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) dictará su fallo sobre el caso Silala. Chile demandó a Bolivia pidiendo que se declare que el Silala es un río internacional y, aunque Bolivia contrademandó a Chile, presentó estudios científicos que indican que el Silala es un “curso de agua internacional artificialmente mejorado”. Las coincidencias saltan a la vista.

Entonces, ¿qué más se puede esperar del fallo? El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, quien fue agente de Bolivia ante la Corte de La Haya para esta causa hasta la llegada de Jeanine Añez al poder, responde a Página Siete sobre este tema y aclara que las alegaciones de Bolivia estuvieron sustentadas en estudios científicos y no en imaginarios colectivos, en referencia a la idea que existía en el país de que el Silala es un manantial.

¿Qué debe esperar Bolivia del fallo de la Corte de La Haya sobre el caso Silala?

En el caso del Silala, la CIJ se pronunciará sobre las evidencias presentadas por las partes y las contrastará con los principios y tratados que conforman el Derecho Internacional de Aguas. Existiendo peticiones puntuales por parte del Estado demandante respecto a la naturaleza y uso de las aguas, y otras también específicas presentadas por Bolivia relativas a la existencia de canales artificiales y sus efectos, se dirimirán todas las diferencias que pudiesen haber quedado pendientes hasta la celebración de las audiencias en las que los Estados presentaron sus alegatos finales. En este marco Bolivia y Chile deben esperar una decisión con efectos útiles para el tratamiento de un recurso hídrico transfronterizo como el Silala, fallo que permita tener un entendimiento claro y objetivo sobre sus alcances y las reglas para su uso por ambas partes. Será también un precedente indispensable para forjar líneas de política exterior con todos los vecinos con los que Bolivia comparte recursos hídricos.

¿Cuáles son esas diferencias que quedaron pendientes tras los alegatos finales?

Durante las audiencias de los últimos alegatos orales Bolivia ha insistido en el reclamo relativo al flujo y la naturaleza del agua mejorada por los canales artificiales, pero también anunció su desmantelamiento. Chile en su respuesta a la contrademanda y en las mismas audiencias declaró que Bolivia podía desmantelarlos para restablecer los humedales y compartir el uso de las aguas en el marco del Derecho Internacional Aplicable. La CIJ valorará los alcances de estas posturas.

Hay varios analistas que consideran que será un fallo desfavorable a Bolivia, ¿qué puede decir al respecto?

Habrá tiempo para valorar el fallo y emitir consideraciones. Prefiero seguir sosteniendo que esta controversia no debía tratarse judicialmente. No se agotaron los intercambios diplomáticos que, con sobrados antecedentes, intentaron concretar la realización de estudios conjuntos y concluir acuerdos de uso más favorables para el Silala y toda la cuenca fronteriza. Posiblemente las tensiones políticas derivadas de la causa marítima fueron las que precipitaron a Chile a presentar su demanda. Bolivia asumió con responsabilidad y rigor su participación en el proceso. Debía valorar las evidencias presentadas por Chile y preparar su propio conjunto de pruebas científicas para tener un cabal y preciso entendimiento del Silala. A lo largo del procedimiento, los principales objetos de la demanda y la contrademanda quedaron mayormente resueltos. Así, por el contenido de los informes científicos presentados por ambas partes, se hicieron evidentes las coincidencias sobre la naturaleza del Silala. También por haber Chile aceptado que Bolivia puede desmantelar los canales artificiales sin lugar a reclamo por una disminución de los caudales. Este escenario provocó iniciativas diplomáticas formales para el inicio de negociaciones de un acuerdo que contemple una terminación temprana del proceso judicial. Es posible considerar que los resultados de una negociación pudieron haber sido más favorables y comprensivos que un fallo cuyo contenido aún no se conoce.

Usted dice que los informes científicos de ambas partes hicieron evidentes las coincidencias sobre la naturaleza del Silala. ¿Cuáles son esas coincidencias, que el Silala es un río internacional?

En términos generales, los informes científicos se enfocaron en identificar los cursos de agua superficiales y subterráneos que fluyen de Bolivia hacia Chile en la zona del Silala a través de estudios hidrológicos y geológicos para concurrir en el concepto previsto por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación (1997) que prevé que…” a) Por “curso de agua” se entenderá un sistema de aguas de superficie y subterráneas que, en virtud de su relación física, constituyen un conjunto unitario y normalmente fluyen a una desembocadura común; y b) Por “curso de agua internacional” se entenderá un curso de agua alguna de cuyas partes se encuentran en Estados distintos”… Las coincidencias científicas versan precisamente sobre la existencia de tal sistema; la constatación de flujos superficiales y subterráneos en ambos Estados; sus fuentes y relación de conectividad, el origen, destino, antigüedad y calidad de las aguas, entre varios otros conceptos. No hay una manifestación de coincidencia sobre un “río internacional”.

Tomando en cuenta que Bolivia admitió en los alegatos que el Silala es un curso de agua internacional, ¿se puede esperar algo más que sea favorable al país?

Bolivia ha tenido la oportunidad de completar la información que disponía sobre el Silala, la que hasta ser demandada por Chile era todavía incompleta y reflejaba diversos y contradictorios entendimientos sobre su naturaleza y marco legal aplicable. Se realizaron diversos estudios, incluyendo la perforación de docenas de pozos y estudios hídricos y geológicos que conforman un conjunto científico que se encuentra disponible y accesible en el sitio de la CIJ. Además de este conocimiento que permite tener precisión material y objetiva sobre el Silala y la legislación internacional aplicable, Bolivia tomó conocimiento de la postura de Chile frente a su contrademanda relativa a las ventajas que brindan los canales artificiales en los flujos transfronterizos. Chile aceptó que esos canales, al estar bajo soberanía boliviana, pueden ser desmantelados, sin que ello pueda dar lugar a reclamos por la disminución en el flujo del caudal. Esta decisión permitirá el restablecimiento de los bofedales que se afectaron por la construcción de los canales.

En el imaginario colectivo está la idea de que el Silala es un manantial. ¿Esa postura se planteó en algún momento en la Corte y, si fue así, finalmente Bolivia se resignó a que esa premisa era falsa?

Todas las alegaciones realizadas por Bolivia en las memorias de contestación y contrademanda han estado respaldadas por evidencia científica rigurosamente preparada, no en imaginarios colectivos y menos con el reparo de que la adopción de dichas pruebas represente un allanamiento o una resignación derrotista.

El caso Silala ante la CIJ como cualquier otro proceso judicial representa el descubrimiento y la constatación de la verdad para asegurar una decisión fundada en criterios objetivos, no en premisas dudosas.

$!El exagente habla de construir nueva relación con Chile.

Vamos desglosando las partes de la contrademanda boliviana. Bolivia pide que se le reconozca soberanía sobre los canales artificiales y Chile dice que no hay problema en que se desmantele los canales. ¿Qué debería hacer Bolivia al respecto?

Durante la última audiencia, uno de los abogados de Bolivia señaló que el Gobierno le autorizó anunciar el desmantelamiento de los canales. Estimo que es necesario proceder con el desmantelamiento, ajustando los procedimientos a los lineamientos previstos por el Derecho Internacional Aplicable y los convenios sobre la protección de humedales. Paralelamente y en el marco de una política exterior bien informada, Bolivia, bajo el principio del uso equitativo y razonable que rige para los Estados que comparten recursos hídricos, debería aprovechar las aguas del Silala para suplir necesidades hídricas de diversas poblaciones de la zona.

Bolivia también pide que se declare su soberanía sobre el flujo de agua artificial, pero ¿hay forma de dividir esas aguas de las que corren naturalmente?

Si Bolivia procede a desmantelar los canales para restablecer los humedales y utilizar las aguas del Silala tal como lo anunció en la CIJ y el tribunal precisa la naturaleza jurídica del agua que transcurre a través de canales artificiales en cursos de agua internacionales, el debate sobre este aspecto o la celebración de acuerdos resulta innecesario.

Y el tercer punto habla de la posibilidad de un acuerdo, ¿eso implicaría que ambos países se pongan a negociar luego del fallo sobre las aguas del Silala?

Se ha contestado en la anterior pregunta.

¿Por qué Bolivia no pidió compensación directamente a la Corte sobre el flujo artificial del agua? Más aun existiendo el preacuerdo en el que Chile se comprometió a pagar por el 50% de las mismas.

El régimen legal aplicable a los cursos de agua transfronterizos prevé que los Estados acuerden de buena fe las condiciones sobre su uso bajo un marco de cooperación e información. Las negociaciones iniciadas en 2009 no concluyeron y los proyectos de acuerdo nunca se firmaron.

¿Por qué Bolivia presentó los estudios en los que se determinó que el Silala es un curso de agua internacional? ¿Acaso eso no va en contra de sus intereses y de su tesis original?

Bolivia ha tenido diversas posiciones sobre la naturaleza del Silala, posiblemente por falta de estudios completos y por las posturas políticas de diferentes administraciones de gobierno. La demanda ante la CIJ permitió a Bolivia asumir los resultados de un conjunto de estudios realizados por instituciones y profesionales, nacionales y extranjeros del mayor rigor científico posible. Bolivia actuó con integridad, rigor procesal, sindéresis y con respeto por la verdad que reflejaban sus propios hallazgos, no cabía ninguna otra postura ni improvisación de estudios sin respaldo científico y que no corra el riesgo de ser expuesta por la ciencia y por los principios del derecho internacional en un Tribunal como la CIJ.

¿Cree que fue una buena idea que el expresidente Evo Morales haya amenazado a Chile con una demanda por el Silala? Ya sabemos que luego Chile se adelantó en presentar esa demanda.

No fue una declaración afortunada, pero tampoco fue una razón suficiente para que Chile precipitara la presentación de la demanda, un propósito que era aún anterior a esas declaraciones, tal como se advierte por las fechas de muchos de los estudios presentados como pruebas.

¿Cómo evalúa usted su gestión como agente en este caso?

El desempeño de agente requirió una dedicación y responsabilidad especial para coordinar con Diremar y el consejo creado por el Órgano Ejecutivo para la defensa del Silala y conducir sus lineamientos en las actuaciones procesales ante la CIJ. Las tareas del agente reflejaron siempre una tarea colectiva e informada que autorizaba Cancillería y supervisaba el propio Presidente del Estado, que mantuvo un permanente seguimiento del asunto. Hasta que renuncié en noviembre de 2019 se habían agotado las principales actuaciones en el proceso y por sus alcances se abrió la posibilidad de iniciar una negociación para convenir un acuerdo extrajudicial o, eventualmente, para adoptar una nueva estrategia procesal aplicable en la última audiencia de alegatos orales. Desde entonces no tuve conocimiento de la estrategia adoptada por el Estado y menos sobre una hoja de ruta bajo la cual podría haber considerado la invitación que me hizo el presidente Luis Arce.

¿Cuál es el rumbo que deberían tomar las relaciones Bolivia-Chile luego de este fallo?

Tengo la impresión de que todas las diferencias que nos separan con Chile resultan notablemente difíciles de aproximar y resolver por este imaginario de que se trata de un “enemigo histórico” con el cual no parece haber mucho margen de acuerdos posibles, pese a los diferentes y más que centenarios intentos de acordar soluciones aceptables. El asunto del Silala es singular porque entraña consideraciones muy objetivas y prácticas y cuya solución podría extenderse al tratamiento de todos los recursos hídricos compartidos en nuestra extensa frontera de casi mil kilómetros. Creo que es posible encontrar fórmulas de solución creativas, aceptables para ambas partes y duraderas. Es indispensable que la Cancillería transparente todos los antecedentes que el Estado ha registrado durante el proceso sobre la naturaleza del Silala, así como sobre otros cursos de agua a lo largo de la frontera con Chile y las políticas públicas que sostiene para el tratamiento de recursos hídricos transfronterizos. Soy partidario de una relación más constructiva con Chile, un vecino importante con el que habría que tener relaciones diplomáticas plenas para abordar una nutrida agenda de asuntos pendientes, urgentes y posibles. También para sanar las heridas y los errores del pasado, los sentimientos de injusticia y la desconfianza residual que nos acompaña por generaciones. El fallo podrá aproximar, equilibrar o distanciar nuestras relaciones con Chile, pero si además no se hace un esfuerzo compartido en promover un nuevo tiempo más fraterno y constructivo, seguiremos de espaldas siendo vecinos.

“Informes científicos de ambas partes hicieron evidentes las coincidencias sobre naturaleza del Silala”.
“Bolivia actuó con integridad y respeto a la verdad. No cabía la improvisación sin respaldo científico”.
“Soy partidario de una relación más constructiva con Chile y tener relaciones diplomáticas plenas”.

Fuente: paginasiete.bo