Diálogo y conciliación es lo que necesita Bolivia pero no con sus intratables autoridades sino entre la oposición para que ésta sea una fuerza potente, activa y representativa de los más de 2,7 millones de ciudadanos que votaron a Comunidad Ciudadana y Creemos y que de ninguna manera comulgan con el oficialismo incalificable que maneja de manera siniestra el destino del país.
La heroica movilización popular de los 21 días que devino en fracaso por la poca visión de la mayoría de los políticos que aparecieron en palestra debe servir de lección. Se dice que el fracaso es el camino al éxito cuando se aprende de éste. Es pues importante haber aprendido que: 1) hoy por hoy el bipartidismo es una realidad insoslayable en Bolivia. Solamente se le gana al MAS con un único contendiente y de no asimilarse esta premisa será imposible librar al país del más nefasto de los destinos; 2) debe desecharse la vieja práctica de la guerra sucia y la simple retórica, los ciudadanos son inteligentes y quieren propuestas concretas que incidan en su bienestar; 3) las elecciones se ganan con organizaciones políticas y con dinero, por tanto, si lo que se quiere es vivir en libertad y democracia, será resorte del ciudadano opositor asumir el rol de actor político y de obligarse a aportar económicamente a la fuerza oponente. Así también se podrá acabar con el negocio de la política contratista donde unos cuantos financian las campañas políticas para luego cobrar la factura con contratos y prebenda. Por qué los gobiernos , históricamente, no invierten en educación, salud y justicia? Sencillamente porque ahí no están los grandes contratos; 4) repetir hoy la hazaña de la movilización ciudadana de los 21 días es imposible, pero tampoco es dable que medio país espere de brazos cruzados la siguiente elección sin tomar partido; 5) todos deben estar advertidos que en el oficialismo simulan peleas y discrepancias internas para que la oposición los crea divididos; 6) hoy es la última oportunidad que tiene Bolivia para cambiar su truculenta historia caracterizada, desde su creación, por la lucha encarnizada por el poder, corrupción, improvisación y caudillismo para, después de 200 años, iniciar una nueva era de liderazgo político con base en un proyecto de país que estudie y desarrolle las fortalezas de cada región y comunidad; y lo más importante, que se ocupe de educar la mente y el espíritu de los bolivianos con un ideal científico, ético, tolerante, amable y cooperativo.
Dicho esto es claro que las fuerzas políticas opositoras Comunidad Ciudadana, Creemos y Unidad Nacional están llamadas a abrazar una sola causa con el propósito de liderar el diseño de un proyecto político con amplia participación de la ciudadanía y la visión de crear una Bolivia digna, libre, democrática, productiva y próspera para todos los bolivianos. En otras palabras para que entre todos ‘creemos una comunidad ciudadana con unidad nacional (CCCUN) que sea capaz de desarrollar el capital humano y las riquezas del país para beneficio del pueblo.
La hoja de ruta para realizar el Proyecto Bolivia 2025 es la siguiente: 1) conformar la alianza política opositora CCCUN con su amplia plataforma ciudadana; 2) establecer el mecanismo para la recaudación de aportes económicos por parte de la ciudadanía opositora. Estimando que un 15 % de los votantes opositores que suman algo más de 400.000 ciudadanos, estén gustosos de aportar mensualmente entre 10 a 50 Bs, fácilmente se tendrá más o menos un millón de dólares, cada mes, para realizar durante los próximos dos años el diseño del Proyecto político Bolivia 2025, el cual debe contar con 9 proyectos departamentales y 327 proyectos municipales centrados en el desarrollo del capital humano boliviano y la productividad e industrialización del país y serán la base para establecer de abajo hacia arriba las políticas de estado que necesita Bolivia en el corto, mediano y largo plazo; 3) conformar en cada departamento un consejo de vigilancia compuesto por ciudadanos prominentes por su capacidad, idoneidad y trayectoria intachable, así como también un equipo multidisciplinario de expertos de también reconocida excelencia académica y experiencia para elaborar los citados planes de desarrollo con sus respectivos proyectos, programas y estrategias que respondan a las necesidades y anhelos de desarrollo de cada región, 4) los líderes políticos de la Alianza CCCUN de cada departamento, en conjunto con el equipo de expertos, deberán recoger la demanda ciudadana y en comunicación y diálogo permanente, socializar, difundir y retroalimentar con su comunidad el avance de los planes en foros, debates, publicaciones, exposiciones, disertaciones de expertos nacionales e internacionales, encuestas y propuestas ciudadanas. Estas actuaciones serán una potente pedagogía política para el ciudadano y una gran palestra para la promoción de líderes políticos en cada comunidad a lo largo y ancho del país y 5) con el Proyecto Bolivia 2025 concluido y la oposición con un único ideal político podrá realizarse una verdadera elección interna de los candidatos a presidente y vicepresidente para las elecciones de 2025, año del bicentenario de Bolivia, e inclusive seleccionar a los mejores candidatos para senadores y diputados.
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Quedará atrás la vergonzosa cultura del club del poder, las dinastías y propiedad de partidos políticos, el préstamo o alquiler de siglas, la compra venta de curules y cargos públicos, el ‘transfugio’ político, el clientelismo y prebendalismo, los sectarismos con sus imposiciones, ignorancia y sinrazones, así como también el paternalismo de los gobernantes pone piedras fundamentales y corta cintas inaugurales siempre afectos a festejos y celebraciones. Con seguridad que el elector sabrá distinguir al verdadero político y servidor público de aquél ávido de poder y sus sucedáneos dinero y placer.
La ciudadanía tiene la última palabra para que ejerciendo sus derechos políticos constitucionales actúe con alta dosis de pragmatismo para proveerse su libertad, democracia y bienestar a partir de saber ver la compleja realidad y psique social del país y entender que ahora, después de 200 años, es el ‘momentum’ en la política boliviana para iniciar una nueva etapa que derrote la enraizada miseria material y moral del pueblo boliviano con la puesta en valor de cada voto ciudadano para elegir en 2025 la construcción de un proyecto de país con políticas de desarrollo y prosperidad colectiva, en lugar de seguir encumbrando grupúsculos de politiqueros que sólo persiguen beneficiarse del poder, como viene sucediendo desde hace dos siglos, donde el pueblo sumiso acepta como una realidad incuestionable las carencias y los horrores de una vida miserable en el país más atrasado de la región y uno de los más pobres del mundo.
La actitud ciudadana clave será pasar de la protesta callejera a organizarse en un frente único opositor y así lograr la sinergia y el poder de una ciudadanía proactiva con la misión de construir un destino superior para Bolivia. Finalmente queda invitar a los partidos políticos en cuestión que de manera urgente organicen un primer acercamiento con algunos delegados asignados para concretar esta idea, u otra mejor, de la anhelada unión de la oposición.
Rodolfo Wichtendahl – cirujano cardiovascular
