Científicos del Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa) consiguieron un hito histórico, la producción boliviana del suero antiescorpiano, un antídoto que incluso tiene proyección de exportación para ayudar a que otras regiones combatan la picadura venenosa del alacrán.

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El ministro de Salud, Jeyson Auza, explicó que este primer lote, un paso importante para la ciencia del país, es de prioridad para la distribución nacional; no obstante, su calidad lo hace factible para entregarlo a otros países que así lo requieran.

“Bolivia se constituye en uno de los pocos países que produce este suero y, seguramente, si existe el requerimiento de otro país y nosotros tenemos la disponibilidad; tal como en su momento nosotros hemos hecho las gestiones y hemos tenido respuesta; teniendo la disponibilidad de estos sueros, podremos hacer la donación, compra o lo que corresponda con otros países que así lo requieran”, explicó el ministro.

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De esa manera, Bolivia dejaría de ser un país solicitante a ser un proveedor. Hasta la fecha, el lote de sueros antiescorpianos con los que se contaba se habían conseguido mediante gestiones con Argentina y Brasil, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Desde hace bastante tiempo atrás teníamos garantizados estos sueros almacenados en nuestro Inlasa, en nuestro PAI para poder garantizar la asignación; pero hoy es un paso importantísimo. Si bien en su momento y gracias a las gestiones se garantizaba la asignación de estos productos, hoy para nosotros es un día de regocijo porque (…) podemos decir que estamos avanzando en soberanía”.

SUERO

Aunque pensar en entregar el suero es una posibilidad, de momento la prioridad son los nueve departamentos. Auza indicó que este primer lote es suficiente para la entrega a todo el país, además de permitir tener una reserva en Inlasa.

“Tenemos nuestro suero producido por el Gobierno boliviano, por el Ministerio de Salud, por el Inlasa para todo aquel que lo requiere en el Estado Plurinacional de Bolivia, que va a ser distribuido de manera gratuita a todo el pueblo boliviano que así lo requiera”.

El proceso para este logro no fue sencillo. Inlasa empezó las investigaciones y trabajo para el suero en 2018; luego hubo una pausa en 2020, por los conflictos sociales que involucraron al Gobierno, y en 2021 se reinició la tarea.

Los especialistas tuvieron que empezar por una recolección del veneno de los alacranes que circulan en el país. Para obtener una sangría de producción para la muestra se requieren al menos 50 ejemplares, tarea difícil considerando el tamaño y características de los especímenes.

“Se tiene que hacer la obtención del veneno, después se tiene que hacer una inoculación en nuestros animalitos que son los burros para obtener los anticuerpos específicos; además de darles tiempo a estos animalitos para poder obtener este suero que nos ayudará para poder producir el antídoto y recién hacer las pruebas respectivas para luego distribuirlas como producto final”, explicó la directora del Inlasa, Evelyn Fortún, a finales de febrero, cuando el suero estaba en su fase última.

ANTIESCORPIANO

La urgencia de contar con el suero fue más evidente en aquel mes. Un niño perdió la vida en Santa Cruz por la picadura del alacrán; el suero llegó desde Brasil, pero era tarde y el pequeño no resistió.

Entonces se habló de 40 días más para que Inlasa genera un lote propio y se gestionaron antídotos de los citados países; el plazo se cumplió y la primera producción boliviana salió. El antídoto es una solución inyectable, que en cada frasco contiene 50 mililitros para su administración intravenosa y cuenta con el registro sanitario 85208/2023 y los respaldos.

“Estos antídotos han sido sometidos a pruebas rigurosas para garantizar su seguridad y eficacia, cumpliendo protocolos internacionales y nacionales; pero sobre todo las buenas prácticas que garanticen la seguridad para nuestra población”, afirmó Auza.

El equipo del Inlasa suma un nuevo logro a sus 22 años de experiencia. Este es el quinto suero que produce el equipo de esta institución para la dotación nacional; los cuatro primeros son el antiofídico botrópico laquetico y botrópico crotálico con la capacidad de combatir las picaduras de serpientes; otro de la araña viuda negra, y la rabia.

“El desarrollo de la producción de este antídoto puede llevar años y estamos orgullosos. Felicitamos a nuestros científicos, a nuestros profesionales que trabajaron para crear una molécula que pueda unirse al veneno y neutralizar los efectos de diferentes picaduras de insectos de nuestra región”.