Un país en crisis y ciudadanos en un ataque de nervios


 

Tenemos a un país al borde de un ataque de nervios colectivo, las calles están esperando nuevamente el pronunciamiento de la ciudadanía y el gobierno demuestra que en los próximos días se producirá lo inevitable, para ello posesionó a sus más duros represores policiales en los distintos departamentos y en el staff del Ministerio de Gobierno le tomaron juramento de lealtad al MAS nefasto y corrupto policía que se conoce en Bolivia. La mala administración del presidente Arce Catacora, puede tener efectos catastróficos en la economía de nuestro país, llegando incluso a provocar su quiebra y llevarnos a una situación mucho peor que la década de los 80, la de Siles Suazo y Jaime Paz Zamora.



Desde que asumió la presidencia, Tilín, comenzó a implementar políticas populistas y socialistas que están afectando gravemente la economía del país. Entre las medidas a destacar, está la declaratoria de guerra al empresariado cruceño y a su exitoso modelo productivo basado en cinco ejes esenciales como son la tierra, trabajo, capital, tecnología e institucional. Que también contempla y promociona valores a la libre iniciativa, a la libertad. Ponderando el individualismo, el cooperativismo y una visión orientada al mercado interno, sin dejar de mirar las oportunidades de exportación e integración al mundo.

El Gobierno mientras tanto con su modelo económico, social, comunitario y productivo está desfasado en el tiempo, viviendo de una falsa y fracasada nacionalización de empresas, incentivando la expropiación de tierras a través del avasallamiento e intentando implementar bajo la coerción la implementación de controles de precios y de cambio de nuestra moneda nacional en relación a la moneda americana.

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Lo que es peor, la ceguera presidencial y su posición radical, le está llevando a sufrir una serie de consecuencias negativas, como la fuga de capitales, la reducción drástica de las Reservas Internacionales, la probable quiebra de bancos privados, la falta de inversión extranjera y privada que conllevará para la próxima siembra y zafra la caída de la producción agrícola nacional. Además, la corrupción y el nepotismo se extendieron en el gobierno, lo que está agravando aún más la situación y la propia sostenibilidad del gobierno a mediano plazo.

La mala administración del actual Gobierno nos está conduciendo a una crisis económica y humanitaria sin precedentes. El 30 % de la población boliviana está por entrar en la franja sensible de la extrema pobreza, que acarreará inevitablemente, a que miles de ellos abandonen nuestro territorio en busca de mejores oportunidades. En resumen, la mala administración de un presidente puede tener efectos devastadores en la economía de un país y en la calidad de vida de su población. La experiencia de Venezuela y la Argentina, es un ejemplo de cómo las políticas populistas y socialistas pueden llevar a la quiebra de un país, y cómo la corrupción y el nepotismo pueden empeorar aún más la situación.

No podemos obviar el tema del narcotráfico que tiene una influencia significativa en el actual Gobierno, donde muchas de sus autoridades corruptas, son dependiente del dinero de este rubro de varias maneras, una de ellas: La corrupción, siempre el narcotráfico suele estar vinculado con la corrupción, ya que los traficantes necesitan sobornar a funcionarios del gobierno y otros miembros de la sociedad para llevar a cabo sus actividades ilegales. Si un gobierno es corrupto, es más probable que los traficantes puedan operar sin ser detectados o castigados. Este lamentable episodio de nuestra historia, está siendo comprobado casi todos los días en las noticias internacionales, es más, en las últimas tres semanas la Policía del Brasil, de la Argentina y del Paraguay tomaron preso a varios narcos bolivianos, incautaron varias avionetas y muchas toneladas de cocaína. Entre ellos a un capo grande del narcotráfico internacional, de quien se dice era protegido de autoridades del gobierno nacional. Sin olvidarnos del narco muerto, financiador de campañas electorales y sociales del alcalde cruceño.

Solo para avergonzarnos más, hace tres días se conoció que el tráfico de cocaína está sin control en Bolivia: hay 855 pistas clandestinas y centros de producción de lujo en parques nacionales. Mientras el gobierno se niega a activar los 13 radares que compró en 2017, los narcotraficantes han creado una realidad similar a la de Afganistán.

La alta dependencia económica de un Gobierno que tiene un déficit público elevado, los puede llevar a tentarse con el mayor generador de enormes cantidades de dinero, que es el poder de los narcotraficantes, y, a depender de estos ingresos para financiar sus descabelladas aventuras de perpetuarse en la Presidencia. El Gobierno ha negado que en Bolivia estén operando cárteles extranjeros, pero el diario O Estado de São Paulo informó que el Primer Comando da Capital, PCC, no solamente opera en Bolivia, sino que tiene en este país incluso plantaciones de coca y fábricas para producir la droga que debe enviar a Europa en una operación con la mafia calabresa ‘Ndrangheta. No lo decimos nosotros, la noticia y la investigación viene de afuera. Preocupante, ¿verdad?

El ministro de economía, Marcelo Montenegro, acaba de decir que la crisis económica se debe a que el país está “pagando las facturas” del mal manejo de la economía durante la gestión de Evo Morales, lo que ha sido replicado por los seguidores de este último recordando a Montenegro que quien manejó la economía por encargo del cocalero fue Luis Arce Catacora, como ministro de Economía de 2006 a 2017. Estas peleítas internas del partido gobernante, no hacen más que distraer la atención del problema de fondo que tiene actualmente el Estado Boliviano, y que simplemente se traduce en “NO HAY RESERVAS MONETARIAS NI GAS QUE EXPLOTAR”

La soberbia del actual presidente y la de Evo Morales en su gestión presidencial, tiene implicancia en la realidad actual. La arrogancia y la confianza excesiva de ambos en su capacidad para tomar decisiones sin consultar a expertos o considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones, nos están llevando a la peor crisis que Bolivia vaya a conocer.

La soberbia de ambos, se manifestó y se manifiesta en sus retóricas públicas, en las cuales se jactaron de ser aquellos «genios estables» y expertos en todo tipo de temas, desde la economía hasta la política exterior. Además, ambos despreciaron a los críticos y se negaron a aceptar cualquier tipo de consejo que no están alineados con sus propias visiones que tienen respecto al mundo mediocre corrupto que ellos quieren sustentar.

Esta actitud soberbia tuvo consecuencias graves en la forma en que Morales gobernó y que Arce Catacora quiere imitarlo. Por ejemplo, Morales, su lema era hacer las cosas, aunque estén fuera de las normas y leyes, para que después los abogados y la justicia a su servicio se encarguen de enmendar.

Además, la soberbia de Arce Catacora actualmente, nos gobierna en un Estado con una falta de transparencia total y una falta de cooperación con los ciudadanos, escondiendo información de la realidad nacional que debería ser de conocimiento público según consta la Constitución.

En resumen, la soberbia de un presidente cualquiera, puede tener implicaciones significativas en la forma en que gobierna un país. Si un presidente es demasiado arrogante y confía en su propia capacidad para tomar decisiones sin consultar a expertos o considerar las consecuencias a largo plazo, puede llevar a decisiones ineficaces y perjudiciales para el país y sus ciudadanos. Por lo tanto, es importante que los líderes políticos reconozcan la importancia de trabajar con otros y de considerar diferentes perspectivas antes de tomar decisiones importantes.

Lo que estamos pasando nos debe llevar a realizar un análisis profundo de nuestro comportamiento ciudadano. Es lamentable vivir en esta sociedad, donde el hombre es el lobo del hombre. La corrupción es la cara del país. Los opresores se jactan de poseer el poder judicial. El narcotraficante es asesor y financiador de imagen de las autoridades. Una sociedad que no se manifiesta y la ética está olvidada. No hay persona, ley o estado que sea capaz de limitar o sancionar la libertad de ciudadana. ¿Es posible que no podamos aprender del pasado?, ¿ya no hay democracia?

Mientras tanto, nos siguen dando vuelta y emborrachando la perdiz, con visitas de una Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que nos informa lo que todos sabemos de una justicia dependiente del gobierno y muy politizada. De que Johnny Aguilera, el ex hombre fuerte de la Policía se hace cargo del Viceministerio de Régimen Interior. Vuelve el matón, corrupto, acosador y protector del mal. Este es el nivel de gente con quienes se jactan los del gobierno mediocre. El “Mal” siempre se vuelca, es el destino.

Recuerda que por cada acción hay una reacción. Lo que hicieron fue un FRAUDE ELECTORAL, y tarde o temprano, alguien llegará. Tal vez un estadista digno, o un redentor del pueblo. Pero, sobre todo, que, con esta acción, los ciudadanos crearán un monstruo, si es que no existe ya entre nosotros, que acabará con la distorsión de los valores y principios que actualmente rigen en nuestro país.

 

Alberto De Oliva Maya