La ruta desde el comunismo hacia la nueva izquierda, el populismo

En Latinoamérica vemos en campaña permanente a los militantes de los partidos populistas, estos son grupos políticos, supuestamente diferentes de los comunistas y socialistas totalitarios, pero que en la práctica son “mismollata”, pues siguen la misma doctrina y práctica estatista y dictatorial.

Estos grupos populistas, ya superada la inicial etapa guerrillera de la izquierda, asumen el Gobierno utilizando de manera delincuencial el sistema electoral y ofreciendo múltiples promesas de bienestar para la población. Lo que es evidente en la práctica, es su afán de enriquecerse y quedarse por siempre en el Gobierno y disfrutando del poder y las birlochas de trece como el Evo.



Si lo que buscamos como personas y como sociedad es nuestro bienestar económico y social y un ambiente ecológico amigable para nuestra supervivencia, nos equivocamos cuando apoyamos el populismo. El resultado confirmado de aplicar esta receta populista, es hambre, miseria, opresión, destrucción del ecosistema, ecocidio y millones de personas huyendo desesperadas en busca de una vida mejor.
Lo incongruente con el discurso socialista, es que todos estos migrantes de la miseria (ocurre lo mismo con los políticos cuando salen del gobierno), no van hacia el paraíso socialista, no se van a Cuba, Venezuela, Nicaragua u otro país populista, ellos corren desesperados hacia los países capitalistas y sobre todo hacia los Estados Unidos; ellos van hacia el Imperialismo Capitalista.

Esto lo conocemos por los medios de comunicación y podemos verlo en videos por Internet donde masas humanas en calles y carreteras huyen de sus países populistas y se dirigen hacia los países capitalistas. Son más de siete millones de Venezolanos y de otros países populistas huyendo desesperados hacia los países capitalistas, buscando una vida mejor y resolver su vida.

En Latinoamérica tenemos Gobiernos populistas, ya no existen Gobiernos comunistas, pues su modelo político y económico los condujo a un estrepitoso fracaso. Actualmente, tenemos básicamente dos modelos: El Comunismo Capitalista Chino y el Populismo variopinto que arrasa en Latinoamérica.
Ambos modelos manejan el discurso de la utopía socialista y usan el método de ideologización con una práctica electoral hecha a su medida para la toma del poder. Luego en el Gobierno practican un capitalismo salvaje, sin ningún tipo de normas ni controles.

China lo hace así, ellos son capitalistas en lo económico y dictadores comunista en lo político. En Rusia se practica un capitalismo putinesco y en Bolivia tenemos la variante del Populismo cocalero, no solo por su base ideológica sino también la química de la coca.

Sin embargo, y pese a las amargas evidencias que vemos como resultado del populismo, el pueblo en su gran mayoría prefiere creer las promesas de vivir bien, que asumir su responsabilidad de elegir bien, de decidir y comprometerse con el trabajo como forma de ganarse la vida y no esperar y confiar que los populistas se lo ofrezcan todo y de regalo.

Esta actitud masoquista y suicida de la población la vimos confirmarse con la elección de varios Presidentes en Latinoamérica, que ofrecían el populismo como la panacea para todos los males de la sociedad. Así tenemos a Daniel Ortega en Nicaragua, Alberto Fernández y Kristina en Argentina, Evo Morales y Lucho Arce en Bolivia, Xiomara Castro en Honduras, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile y últimamente, Gustavo Petro en Colombia y Lula Da Silva en Brasil.

El pueblo quiere ilusiones y promesas y los populistas se las dan por montones. Evo que gobernó quince años, ha venido incumpliendo todas sus promesas: Se rifó las reservas de hidrocarburos que le dejaron los gobiernos anteriores, ahora se importa gas y petróleo.
El Gobierno populista del masismo menciona las energías limpias y el litio y no saben qué hacer para aprovecharlo, al margen de gastar millones de dólares en inversiones absurdas. Se oponen a la biotecnología y no saben de qué se trata, pero la adversan como una pose progre y no alientan la investigación para aumentar la productividad agraria y la promoción de los cultivos en el país. Ellos son cocaleros se concentran en sus cocales, sus laboratorios y de paso destruyen los bosques y el ecosistema.

Es bueno que entendamos y asumamos, que cuando los populistas toman el Gobierno es para siempre, ya lo vimos en Cuba, Venezuela, Nicaragua. Evo Morales con toda claridad nos lo advierte a todos desde hace rato y también se lo dice al Lucho: que su intención, más bien su decisión, es quedarse en el Gobierno para toda su vida.
Amablemente, nos informa el Evo: “Digan lo que digan, hagan lo que hagan el imperio y la derecha boliviana, este movimiento político, hermanas y hermanos, no estamos en la Casa Grande del Pueblo de inquilinos, no estamos de paso, nos vamos a quedar para toda la vida con la unidad del pueblo boliviano”. “Si la derecha sigue molestando, que sepan que unidos somos invencibles, movilizados somos inalcanzables”.

Si queremos vivir bien y en nuestros pueblos y con nuestras familias y no salir corriendo desesperados al exterior y buscando comida en los basureros, debemos parar este peligroso avance del populismo en Latinoamérica. Esto, sin embargo, demanda la necesidad de trabajar unidos para rescatar la política de las garras del Socialismo Castrochavista y su base económica, el Narcotráfico. De lo contrario se nos viene con fuerza el masismo con su consigna: ¡Kawsachun coca, wañuchun q’aras!

Fuente: ovidioroca.wordpress.com