Desde 2017 se introdujo la solicitud al Ministerio de Autonomías, y las observaciones están siendo subsanadas. La secretaria municipal de Planificación defendió el procedimiento, como instrumento para proteger mejor la zona
Fuente: El Deber
“No tenía idea”, dijo Fede Morón, concejal de Comunidad Autonómica (C-A) y férreo ambientalista, sobre los avances para la homologación de la mancha urbana cruceña en todo el polígono 4 (cordón ecológico).
La secretaria municipal de Planificación, Andrea Daza, confirmó a EL DEBER que existe la solicitud de parte de la Alcaldía, pero aclaró que fue introducida en la anterior gestión, en 2017. Sin embargo, admitió que ya se han recibido observaciones de parte del Ministerio de Autonomías, que están siendo subsanadas por la administración actual.
Según Daza, es necesario defender la importancia de homologar áreas urbanas para generar lineamientos, normativas y cumplimiento, porque actualmente, siendo rural el cordón, no puede desarrollarse planificación del territorio, “y es en la planificación que implementamos el Plan de Uso del Suelo (PLUS”, aclaró.
Para ella, hoy el cordón es atendido por el Municipio porque está dentro del Plan de Ordenamiento de la ciudad, pero insistió en que, “irónicamente”, el cordón no es urbano.
“Al ser área rural, el cordón ahorita es de control ambiental de la Gobernación, de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosque y Tierra (ABT). No deberían saltar solo contra la Alcaldía porque también tiene competencia en deforestación la ABT”, dijo sobre la presión y alusiones, siempre dirigidas al Ejecutivo Municipal.
La secretaria informó que este trámite se desprende de otro trámite de homologación de cuatro áreas urbanas de la ciudad, los polígonos 1, 2, 3, ya aprobados, y que queda pendiente solo el 4, justo el que abarca las 1.500 hectáreas del Parque Metropolitano del Río Piraí, más conocido como cordón ecológico.
Aseguró que esta solicitud no necesariamente implica que el polígono 4 o cordón vaya a urbanizarse o que se debilite su categoría de zona de preservación ambiental.
Dijo que existe una normativa, una guía técnica que establece los procedimientos de homologación de las áreas rurales a urbana, y que en esa guía técnica se establecen lineamientos y clasificaciones de tipologías para ampliaciones de áreas urbanas.
“Por ejemplo, curichi La Madre es de conservación ambiental y está dentro de área urbana, pero su uso de suelo es de conservación ambiental. Lo mismo pasa con el Parque Guapilo, y con el Jardín Botánico. Que sea urbano no significa que por eso se urbanizará el lugar o se abrirán calles”, insistió.
De acuerdo a Daza, más bien lo que hará la Alcaldía, con nuevas armas jurídicas, es proteger el cordón, para que los usos de suelo lleguen a rango de ley y no puedan cambiarse.
“Lo que quiero es protegerlo porque si no genero una ley municipal específica para clasificación de un uso de suelo, mañana cualquiera le podrá cambiar el uso al suelo, y no habrá antecedentes porque antes era rural, y quedó abierto a todo para ser planificado”, afirmó.
Asimismo, expresó que actualmente tiene leyes el cordón que generaron la clasificación de un uso, pero sin una normativa ni de control ni de fiscalización. “En este momento deberían tener su normativa la Gobernación, el Municipio y la Gobernación”, argumentó.
Refutan a la Alcaldía
La concejala Lola Terrazas cree que detrás de las gestiones municipales actuales están los mismos empresarios que estuvieron detrás de las actuaciones de Angélica Sosa y Percy Fernández.
“Cuando venga otro alcalde también estarán detrás del poder porque tienen intereses dentro de la ampliación que están buscando, ese es el trasfondo”, opinó.
Terrazas admitió que hay una responsabilidad compartida de los tres niveles sobre el cordón, que involucra además a Searpi y la ABT, pero recalcó que ya existen leyes nacionales, y “que se las pasaron por donde les dio la gana”.
Para la legisladora, cuando hay ampliación de la mancha urbana, el municipio tiene tuición de hacer cambios de uso de suelo, muchas veces a solicitud de los vecinos, y en algunas ocasiones en función de la planificación.
“Si bien la norma regula, lo peligroso es que se cambie el uso de suelo para comercio, negocio, boliches. La realidad nos muestra que la Alcaldía, con las otras áreas que hay, no ha sido buena administradora”, aludió.
Luis Alberto Castro, miembro de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) y experto en ordenamiento territorial, opinó sobre los peligros para el cordón con la homologación de esta ampliación.
“La ampliación de la mancha en el cordón funcionaría si fueran honestos. Les pregunto, ¿cuidan el Curichi La Madre? Veamos en qué espacio quedó, autorizaron ahí todos los condominios. Exactamente lo mismo quieren hacer”, aludió.
Tierra de nadie
Alberto Alarcón, representante de uno de los propietarios, compartió que el predio que protege ya fue avasallado, desalojado, y volvieron a meterse.
Dijo que las cooperativas no solo han puesto servicios en los últimos tres años, sino que además hay una laguna con cemento dentro de una zona donde se prohíben estos avances.
Para Fede Morón, hay un tema de logias involucradas y recordó que el alcalde ya lanzó una pausa ambiental que no se cumplió, y prometió una auditoría de los predios del cordón, “cosa que nunca sucedió”.
Para la ingeniera ambiental Sandra Quiroga, el cordón vale mucha plata. Dijo que si la Alcaldía quisiera cumplir con la protección, impulsaría una ley de áridos, y sancionaría el transporte de esos áridos, con la respectiva deforestación y apertura “ilegal” de caminos dentro del cordón.
Explicó que existen demasiadas irregularidades originadas en registros que salen de la Alcaldía, que hasta triplican matrículas de predios.
“Habría que preguntar por qué hay constructores, dueños de condominios que hasta tienen medidores dentro del cordón. Los verdaderos dueños deberían estar inscritos por lo menos desde 1990, sin embargo hay predios sobrepuestos. La Alcaldía es la culpable”, dijo, ya que para dar una matrícula debería hacer una inspección técnica y revisión de planos, historial.
“Diez hectáreas en el cordón son casi diez millones de dólares”, ilustró.
Fuente: El Deber