COTAS: la justicia para los poderosos


Hace casi cinco años la sociedad cruceña y sus instituciones miraban azorados de un hecho delictivo, ocurrido en lo que llaman “el patrimonio de los cruceños”. Un robo millonario de cuello blanco o de culitos blancos, como diría Jaime Paz Zamora, expresidente de Bolivia.

Septiembre de 2019, el mes de Santa Cruz, de la EXPO, de la primavera, del amor, fue el mes de la orgía de los dólares robados de nuestra cooperativa, porque al fin y al cabo, en nuestra calidad de socios de hace más de 30 años, nos da el derecho de decir “nuestra”, aunque ni un solo cable nos pertenezca, ni hayamos recibido beneficio alguno.



Ese robo millonario ocurrió a plena luz del día, a vista y paciencia de los consejos de administración y vigilancia, de la unidad de Auditoría, Recursos Humanos y por qué no de la gerencia general y administrativa. ¿Fueron cómplices o encubridores?

Pues se trató del Plan Cuotitas, hábilmente diseñado para pasar desapercibido, ya que los socios, eran los que suministraban de dinero para la alcancía grande y de ahí llevarlos a sus bolsillos de altos ejecutivos de la Cooperativa de Telecomunicaciones (Cotas). Comercializaron electrodomésticos con sobreprecios y esas cuotitas fueron desviadas.

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La primera cifra del robo millonario fue de más de $us 8 millones y luego de una auditoría realizada por la misma Cooperativa, señala que asciende a más de $us 22 millones. Cifras vienen y van, pero ojo que ni un solo peso de ese robo millonario ha sido recuperado o devuelto por los ladrones del Plan Cuotitas.

¿Qué hizo la justicia plurinacional, esa que supuestamente debe estar al lado del pueblo y aplicarse con todo su rigor a los que cometen delitos, sean del color que fueran?

Pues los fiscales y jueces plurinacionales no tienen a nadie detenido ni procesado de los ladrones de cuello blanco del Plan Cuotitas: los ejecutivos, asesores o cómplices directa e indirectamente involucrados. Pero acaban de ordenar la detención del dirigente del Sindicato de Trabajadores de Cotas, Hugo Coca, quien venía luchando por los derechos de sus compañeros y denunciando los contubernios, las corrupciones y la falta de justicia plurinacional del caso Cuotitas.

A ello hay que agregarle que Cotas lanzó su plan de reestructuración, cuyo fin es ahorrar más de Bs. 40 millones, ya que la cooperativa está al borde del colapso, por deudas, retiro de socios, pago de salarios, de beneficios sociales, etc., Pero ojo que en este plan no se dice nada de acciones concretas y eficaces para recuperar los dólares del robo millonario del Plan Cuotitas. Así como dicen, el refrán: Murió la flor. Ya es historia.

Ruber Carvalho en su libro “La mitad de la sangre”, diría qué sociedad más hipócrita y “la cultura de la amnesia será la divisa del nuevo milenio”.

Claro los autores del robo millonario están libres y felices, porque han encontrado en la sociedad cruceña y sus instituciones sus mejores aliados: nadie les reclama, nadie exige justicia, todos se  callan, hasta los medios de prensa guardan distancia y no indagan más de la situación actual de este caso.

Peor aún del sistema judicial plurinacional que asquea, el cual es un sopapo a la dignidad del pueblo, que con documentos y pruebas que se les presentaron, no se animan a citar a los ladrones de cuello blanco. Tenía razón el filósofo griego Polemarco: “La justicia consiste en beneficiar al amigo y perjudicar a los enemigos”.

No otra cosa puede significar la detención del dirigente Coca, cuyo delito fue defender a sus afiliados y exigir justicia, mientras la impunidad en el plan Cuotitas, es intocable y los millones de $us siguen en los bolsillos particulares, y COTAS sumida en una crisis grave y vergonzosa.

Para rematar a la conciencia de los fiscales y jueces plurinacionales, les dedico esta frase de Harper Lee, premio Pulitzer 1961: “Pero hay una cosa en este país ante la cual todos los hombres son iguales; hay una institución humana que hace a un pobre al igual de un Rockefeller, a un estúpido el igual de un Einstein, y a un ignorando el igual de un director de colegio. Esta institución, caballeros, es un tribunal, o el juzgado más humilde del país, o este honorable tribunal que ustedes componen”. (Matar al ruiseñor).

Como socio de COTAS, me queda indignarme, exigir justicia, y que los ladrones vayan a la cárcel, pero con devolución de los millones robados.

 

Hernán Cabrera M.

Periodista y socio de COTAS