No quiero tener que registrarme y acceder para navegar y leer la web por más que insistas

Qué tiempos aquellos tiempos en los que internet estaba lleno de espacios donde entrar, leer y compartir para después marcharte de la página. Esa web como espacio «público» se nos escapa por la punta de los dedos en favor de una práctica molesta e intrusiva: tener que dar el correo electrónico para registrarse y así poder navegar por su página o incluso para leerla. Llega un momento en el que actúa como repelente: si tengo que registrarme para acceder, me voy sin leerla.



La periodista Elizabeth Lopatto en The Verge explica cómo esa costumbre ha llegado para quedarse en la prensa estadounidense. Esto afortunadamente todavía no pasa mucho en la prensa en castellano (cuando las barbas de tu vecino veas cortar…), pero si como servidora, acostumbras a leer medios de otros países, quizás lo hayas sufrido ya: si entras a echar un vistazo a Reuters, te encuentras con que tienes que registrarte para leer una noticia entera. Me quedo a medias.  The New York Times es todavía más estricto y la petición aparece en cuanto clicas sobre una noticia, impidiendo que puedas leer ni una línea. Fuera de la prensa también vas a padecerlo en Substack.

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Regístrate y lee la noticia entera. Reuters

Loguéate, loguéate, loguéate

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Buscador y aplicación de Google cuando no inicias sesión

Este hábito no se restringe solo a la lectura, sino que hasta Google te pide acceder para usar su buscador con un pop-up (aunque da opción de mantener la sesión cerrada) que puede aparecer hasta la saciedad en mi teléfono. Si quisiera buscar información estando registrada, lo haría. Pero a veces es que explícitamente no quiero, me he salido de mi cuenta por algo. Yo imagino que piensan que tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe, aunque en mi caso el efecto es justo el opuesto: buscar otras alternativas.

En cualquier caso, el efecto inmediato es que la experiencia del usuario empeora considerablemente con estos molestos avisos que se repiten hasta la saciedad… o hasta que pasas por el aro. En este sentido pienso en esa especie de «supercookie» Trustpid de las telecos que tendrás que aprobar cada 90 días. Tres meses suena a un paraíso para mí. En cualquier caso, cuando veo estas cosas pienso mucho en la nueva ley Europea de protección de datos.

Que internet tiene que ser rentable es algo en lo que creo que cualquier persona (con sentido común) coincide: está el modelo de suscripción, está el gratuito con publicidad, pero se abre camino a codazos el de los datos en el que el todopoderoso Google es experto. Google ya tiene acceso a mi correo electrónico, también a mi teléfono y hasta a mis localizaciones de forma directa con Google Mail y con sus propios servicios,

Recuerdo el caso de la chica que hizo un experimento sobre cuántas veces se cruzó con su pareja cuando este era todavía un desconocido precisamente gracias a estos datos de Google.  Mi sensación es que ahora, más que nunca, cuando navego en internet es como si siempre hubiera alguien mirándome por encima de un periódico ataviado con gafas de sol.

Portada | Foto de Caio en Pixabay 

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