Gmail cumple 20 años en los que los usuarios han pagado su servicio gratuito con privacidad: así lee tus e-mails

En los últimos años, incluso pese al auge paralelo de la mensajería instantánea, los servicios de e-mail gratuitos se han convertido en una herramienta indispensable para la comunicación (tanto personal y profesional). Entre estos, Gmail (el servicio de correo de Google) destaca como el proveedor más popular, con miles de millones de usuarios activos a nivel mundial.



Gmail, lanzado en 2004, revolucionó el concepto de servicio de correo electrónico gratuitos, no solo por su interfaz intuitiva y amplio almacenamiento, sino también por su capacidad de filtrar eficazmente el spam. Todos ellos, elementos que lo diferenciaban de las principales plataformas de la época, como Yahoo! Mail.

Sin embargo, el usuario paga esta gratuidad con un precio oculto: su propia privacidad. O más bien la monetización de la misma, pues durante todo este tiempo Google ha aprovechado para analizar los correos electrónicos de sus usuarios para personalizar la publicidad y mejorar sus algoritmos, una práctica que ha generado preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos personales.

Oficialmente, Google reconoció esta práctica en 2014, anunció (ante las críticas) que dejaría de hacerlo en 2017, y un año después aclaró que, sí, que había dejado de analizar tus e-mails para ofrecer publicidad personalizada, pero que seguía haciéndolo para «personalizar los resultados de búsqueda, detectar mejor el spam y el malware».

Actualmente, los términos de servicio de tu cuenta de Google (que se aplican, obviamente, también a tu contenido en Gmail), rezan así:

Google usará los derechos que le confiere esta licencia únicamente con el fin de gestionar y mejorar los servicios, es decir, para permitir que los servicios funcionen con normalidad y crear funciones nuevas. Esto incluye el uso de sistemas automatizados y de algoritmos para analizar tu contenido y poder hacer lo siguiente:

Comprobar si hay spam, software malicioso o contenido ilegal.

Reconocer patrones en los datos, como determinar cuándo se debe sugerir un nuevo álbum en Google Fotos que agrupe todas las fotos relacionadas.

Ofrecerte servicios personalizados, como recomendaciones, resultados de búsqueda, contenido y anuncios personalizados (que puedes modificar o desactivar en Configuración de anuncios).

Este análisis se realiza cuando el contenido se envía, se recibe y cuando se almacena.

Suele decirse que «cuando un servicio es gratuito, el producto eres tú» y en este caso no es diferente

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¿Consentimiento o coacción?

Aunque Google afirma que los usuarios consienten el análisis de sus correos electrónicos al aceptar sus términos de servicio, muchos críticos argumentan que este «consentimiento» se otorga sin una comprensión completa de las implicaciones para su privacidad.

Además, la complejidad y longitud de los acuerdos de servicio hacen que sea poco práctico para el usuario promedio leer y entender completamente lo que están aceptando.

En respuesta a las crecientes preocupaciones sobre la privacidad, Google ha introducido opciones de suscripción de pago que prometen mayor privacidad y seguridad.

Estas alternativas, aunque libres del análisis de correo electrónico para publicidad, plantean una duda ética: ¿debería la privacidad ser un lujo solo disponible para aquellos dispuestos o capaces de pagar por ella?

Imagen | Marcos Merino mediante IA

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