Si se pierde el 40% de bosques de la Amazonía será imposible enfrentar la crisis climática

El escenario futuro parece “calamitoso y trágico”, comenta Soledad Enríquez del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca), si es que se pierde el 40% de los bosques de la Amazonía, ya que será imposible enfrentar a la crisis climática.imagen aleatoria
Soledad Enríquez. Foto: captura

 

Fuente: ANF

“El escenario futuro parece calamitoso y trágico. Hay un sentido de urgencia, si no cuidamos los bosques de la Amazonía podemos llegar a un punto de no retorno como planeta y especie humana, y perder nuestra casa”, sentenció Enríquez.



El Museo de Mojos, la parroquia de San Ignacio de Moxos, Hoyam Mojo y el Centro de Estudios Amazónicos organizó una jornada de reflexión denominada Mojos, ¿País del agua?, donde concurrieron casi una centena de hombres y mujeres jóvenes, además de expositores, el evento se llevó a cabo en San Ignacio de Mojos.

¿Por qué es importante preservar la Amazonía?, preguntó Enríquez a la sala, de inmediato respondió que es porque tiene la mayor cantidad de bosque tropical, es decir de árboles, por lo tanto, tiene el mayor ciclo hidrológico para contener el agua dulce.

Si la Panamazonía, los países parte de esta región, pierde el 40% de su bosque estaríamos en una crisis donde no hay retorno en el cambio climático”, alertó, al reiterar que la amazonía es la ecoregión fundamental para definir si “vamos a poder hacer frente al cambio climático en el mundo».

La Panamazonía está conformada por Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Surinam, Guayana y Guayana Francesa, que tienen una corresponsabilidad en la preservación de esta ecoregión.

Uno de los mayores riesgos es el incremento en la temperatura, los expertos han pronosticado que si aumenta en 4 grados la temperatura “llegaremos a un punto de no retorno, donde realmente ya no hay opciones para vivir en el mundo, es así de trágico”, advirtió Enríquez.

Explicó el ciclo importante que cumple la Amazonía para generar las lluvias “esta combinación de la humedad del Atlántico y la humedad de los árboles choca contra la cordillera de los Andes y provoca lluvia para la Amazonía y el resto del continente. Es tan importante porque genera agua para todos los países”.

Enríquez señaló que la humanidad ni los seres vivos pueden vivir sin agua, si en el ciclo se produce una interrupción, entonces ya no habrá agua ni lluvias, y las consecuencias será la falta de alimentos, y una cadena de consecuencias.

“Hay zonas donde hay incremento de temperatura de 1,5, es preocupante y alarmante, si se incrementa a 4 grados ya no hay forma de retornar. El año pasado ha sido récord de calor, ha sido muy caliente”, afirmó.

¿Qué acelera este cambio y crisis climática”

Una de las principales causas es la deforestación, el chaqueo a pequeña escala, para los potreros, para abrir caminos, se deforesta para producir soja, entre otros.

Sostuvo que “En el país, los últimos años han sido los más graves por la deforestación y pérdida de bosques”. Ese aumento de la frontera agrícola es básicamente para aumentar la producción de soja, para la agroindustria, causando la pérdida de bosques.

Hay otras causas, el desarrollo de infraestructura, las principales zonas de carreteras, luego la agricultura, la agricultura para el ganado y para la exportación, también para la producción de coca, los incendios, la minería ilegal o legal y la especulación de terrenos para venderlo como inmobiliarios.

“Un factor determinante es el tipo de gobernanza porque estas decisiones se toman a nivel de los gobiernos”, comentó Enríquez.

El espacio de diálogo y reflexión se concentró en el agua, recurso que se reconoce como sujeto de derechos y no simplemente como un recurso natural, con un enfoque de integración de la educación como herramienta fundamental para la gestión sostenible del agua.

Entre los temas que se expusieron estaban la educación por el agua; ¿por qué es importante que se involucren las universidades en el cuidado del agua?; Mojos y el agua; las aguas de Mojos hoy, la laguna Isireri; situación del agua en Bolivia; y la espiritualidad del agua, horizontes de esperanza.

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