El difícil combate contra el desangre en las carreteras en Perú

«Nada será igual con tu familia en un ataúd». Elmer Cornelio perdió a su esposa, sus dos hijos y dos hermanos en un paseo dominical. La camioneta en la que viajaban fue embestida por un ómnibus, en uno de los tantos accidentes de carretera en Perú.

Foto de archivo de un bus accidentado que provocó 13 muertos en una carretera rural en la región de Ayacucho, Perú, el 14 de mayo de 2024
Foto de archivo de un bus accidentado que provocó 13 muertos en una carretera rural en la región de Ayacucho, Perú, el 14 de mayo de 2024 © Cinthya Carbajal / AFP/Archivos
Fuente: rfi.fr

Lima (AFP) –Autobuses abismados, choques frontales de vehículos, carriles invadidos… Las escenas se repiten principalmente los fines de semana.

Entre 2021 y 2023 hubo un promedio anual de 3.000 decesos en las vías, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial del Ministerio de Transportes (ONSV), que relaciona la alta accidentalidad con tres causas principales: imprudencia al volante, exceso de velocidad y embriaguez.



Hasta inicios de mayo habían muerto 970 personas en las pistas. Y aún falta la temporada de vacaciones escolares y varios feriados, incluidos los de fin de año, cuando la siniestralidad suele aumentar.

En Perú la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito fue de 14 personas por 100.000 habitantes en 2019, frente al promedio de 17 víctimas por 100.000 en las Américas, según el Banco Mundial.

En 2023 se reportaron oficialmente 87.172 siniestros que dejaron 3.138 muertos.

Los esfuerzos de las autoridades por mejorar la fiscalización lograron reducir la tasa a 9,5 muertes por cada 100.000 habitantes el año pasado, pero el desangre en las carreteras continúa.

– «Jamás me recuperaré» –

Cornelio perdió a su familia en marzo. Un autobús invadió el carril contrario de la carretera Panamericana e impactó la camioneta familiar, a 147 km al norte de Lima.

Foto de archivo de un bus que sufrió un accidente en una carretera en la autopista panamericana en el sur de Perú el 21 de febrero de 2018 con un saldo de 35 muertos
Foto de archivo de un bus que sufrió un accidente en una carretera en la autopista panamericana en el sur de Perú el 21 de febrero de 2018 con un saldo de 35 muertos © STRINGER / AFP/Archivos

Este agricultor de 36 años iba adelante en otro vehículo junto con unos trabajadores. Su esposa, sus dos hijos, dos hermanos y una cuñada jamás llegaron al lugar de encuentro.

«Se me partió el alma, jamás nos recuperaremos de esto, por gusto hemos hecho la casa. Ahora nos queda un vacío», cuenta con voz entrecortada a la AFP.

El mes pasado, en solo cuatro accidentes hubo 60 muertos, una cifra no incluida en el recuento hasta inicios de mayo.

«Si bien es cierto que hay factores contributivos, por ejemplo, el tema climatológico, el estado de un vehículo o de una vía, es predominante y determinante el factor humano», asegura a la AFP Larry Ampuero, vocero de la Superintendencia de Transporte (Sutran).

Según ese organismo, 70% de accidentes ocurren en ciudades y 30% en carreteras.

«Hay informalidad por falta de fiscalización, pero además no hay una red vial buena, tenemos una infraestructura en mal estado y falta de mantenimiento», aseguró por su lado Martín Ojeda, gerente del gremio de transporte interprovincial a la radio RPP.

– Cansancio fatal –

El factor humano está relacionado en muchos casos con el cansancio de los conductores del servicio de transporte público. La ley establece un límite de diez horas diarias para conducir autobuses.

«Los conductores generalmente sufren de somnolencia o cansancio porque trabajan más horas de lo permitido», dice a la AFP Luis Quispe, director de Luz Ámbar, una ONG que estudia el fenómeno del alto índice de accidentes.

El gremio de servicio interprovincial sostiene que cumple las normas y que cada bus viaja con un chofer de recambio, pero los choferes lo cuestionan.

«Es culpa de ciertos factores, tanto del conductor o de la empresa que nos hace trabajar de repente demasiadas horas, prácticamente 24 horas», afirma a la AFP el chofer de autobús Julio Camarena.

«También tienen que ver el estado de las carreteras, que es pésimo a nivel nacional, diríamos en su mayoría», añade Camarena, de 51 años, desde la terminal de autobuses de Yerbateros en Lima.

– ¿Negligencia estatal?-

De su lado, la Asociación de víctimas de accidentes de tránsito (Aviactran) apunta a la indolencia de las autoridades y la falta de justicia como los mayores problemas en las vías.

«Al Estado no le preocupa que aumenten los accidentes, no quiere solucionar el problema», afirma a la AFP Carlos Villegas, presidente de esa organización.

Según Villegas, en lo que va del año van «más de 36.000 accidentes».

«Las autoridades son responsables de todos los siniestros de tránsito, por eso las vamos a demandar judicialmente», enfatiza.

El 80% de accidentados – agrega – no recibe justicia en sus demandas contra empresas y autoridades «por corrupción» del sistema.

«Nos sentimos muy defraudados con el Estado», sentencia Villegas, quien creó Aviactran porque un médico borracho al volante hirió de gravedad a su hijo de nueve años en 2006.