El 27 de febrero de 2023, un niño de cuatro años murió en Santa Cruz tras permanecer varios días internado debido a la picadura de un alacrán. En ese entonces el país no contaba con el antídoto adecuado y tuvo que solicitar uno a Brasil, pero no ayudó.

Si bien el pequeño sufría de una enfermedad congénita, los médicos explicaron que la picadura del animal ponzoñoso le provocó una anafilaxis (reacción alérgica grave), que terminó con su vida.

Durante las semanas siguientes, los casos de picaduras de alacrán se fueron sucediendo uno tras otro hasta sobrepasar la docena, principalmente en Santa Cruz y Cochabamba, y las autoridades tuvieron que pedir una donación de antídotos a Brasil. Fue la última vez que lo hicieron.

El 14 de abril de ese año, el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa) “Dr. Néstor Morales Villazón” anunció que el país ya tenía listo el suero antiescorpiónico producido en Bolivia, como antídoto para las picaduras de este tipo de animales.

El suero fue fabricado específicamente contra los alacranes ponzoñosos que circulan en Bolivia, de la especie Tytus, y sometido a intensas pruebas para garantizar su seguridad y eficacia.

Bolivia se constituye en uno de los países que produce su propio suero. Sin embargo, no es el único antídoto que el Inlasa fabrica en el país, pues también se producen sueros antiofídicos y antirrábicos.

La directora del Inlasa, Evelin Fortún Fernández, explicó a La Razón que desde 2000 tienen experiencia en la producción de este tipo de sueros, considerados medicamentos, y con el paso de los años han ido perfeccionando las técnicas y Bolivia no tiene nada que envidiar a otros países.

Actualmente, el Inlasa produce seis sueros. Primero fue la vacuna antirrábica de uso humano, posteriormente los antídotos contra la mordedura de serpientes; los antilactrodectus, contra la picadura de la araña viuda negra y los antiescorpiónicos. Su último trabajo es el suero antirrábico de uso veterinario con la técnica de cultivo celular, un hito en el país.

“Primero empezamos con la vacuna antirrábica, luego los antídotos contra las mordeduras de serpiente, que son circulantes en nuestro país y que antes debíamos pedir a Brasil y Argentina, ahora nosotros los podemos elaborar con la garantía de calidad y las normas de bioseguridad”, complementó Fortún.

Y detalló: “El suero antirrábico se usa en personas cuando han sido agredidas por un perro. El suero antilactrodectus contra la picadura de la araña viuda negra. El suero antiescorpiónico contra picadura de alacranes. Los antídotos contra las mordeduras de serpiente, tenemos el botrópico crotálico, el botrópico laquesico, que son productos principalmente se usan en las zonas tropicales y subtropicales del país”.

No recibir a tiempo el antídoto en caso de mordedura o picadura de un animal puede ser mortal.

El 9 de mayo de este año, una niña de siete años falleció luego de haber sido picada por la araña “viuda negra” en la comunidad Yaguacua, a 40 kilómetros del centro de la ciudad de Yacuiba.

Los especialistas explicaron que la falta de aplicación de un antídoto de manera oportuna, hizo que la menor no resistiera al veneno de la araña.

“Estos productos son parte de la Lista Nacional de Medicamentos (Liname) y son gratuitos”.

La cantidad de dosis que producen va de acuerdo con una evaluación conjunta con el departamento de zoonosis del Ministerio de Salud y Deportes.

Sin dar cifras, Fortún explicó que, para desarrollar este trabajo, el Inlasa recibe una transferencia económica del Ministerio de Salud y luego distribuye los medicamentos a los diferentes servicios departamentales de Salud.

Para la producción de estos sueros, el Inlasa debe capturar a los animales ponzoñosos y extraerles el veneno. Esa labor es compleja, pues las especies están en distintas regiones.

El proceso consiste el obtener el veneno, después inocularlo en pequeñas cantidades en burros para obtener los anticuerpos específicos; este proceso puede tardar entre 20 y 31 días. Luego deben realizar diferentes pruebas de efectividad antes de distribuirlos.

En marzo, el Inlasa presentó su producto estrella: la primera vacuna antirrábica de uso veterinario fabricada en el país mediante cultivo celular.

Fortún explicó a este medio que, antes, las vacunas antirrábicas se elaboraban mediante la técnica CRL (cerebro de ratón lactante); es decir, inoculaban la vacuna en cerebros de ratones bebé. Este método, según la directora del Inlasa aún se mantiene en pocos países África, por ejemplo.

A partir de 2021 iniciaron con la investigación que rindió sus frutos en esta gestión, cuando presentaron la vacuna antirrábica con cultivo celular que conserva al máximo las propiedades fisiológicas, bioquímicas y genéticas.

“Se usa esta técnica para producir mayor cantidad de dosis, usamos la línea celular BHK21”.

Esta investigación fue premiada en febrero de este año con el Premio Plurinacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2023.

“Estamos en el periodo de control de calidad externo, ya enviamos el producto a Argentina para que el Instituto Tomás Perón pueda hacer las pruebas y evaluaciones de control de calidad”, acotó.

No queda ahí. Pues en el marco de la industrialización que aplica el Gobierno, el Inlasa apunta a solventar y alimentar la producción nacional y luego exportar los productos que elabora.

Es más, ya hubo inquietudes de laboratorios de Paraguay que están interesados en comprar el suero antiescorpiónico.

Al respecto, la ministra de Salud y Deportes, María Renée Castro, explicó a La Razón que el trabajo de investigación para los sueros y antídotos data de hace años y que con el tiempo el Inlasa fue perfeccionando su técnica.

Castro fue directora del Inlasa entre 2015 y 2019 y fue pionera en el trabajo de investigación.

En 2016 iniciaron los estudios para empezar a trabajar en el cultivo celular. Se envió un equipo de científicos bolivianos al Instituto Nacional de Salud Pública de Perú, donde fueron capacitados.

Los accidentes con animales ponzoñosos siguen ocurriendo, pero el país ya está preparado con producción nacional.

Castro: ‘Bolivia ya tiene soberanía científica’

La ministra de Salud y Deportes, María Renée Castro, destacó en La Razón que Bolivia tiene soberanía científica para la investigación y fabricación de sueros y antídotos.

“Este año hemos apostado por apoyar a que nuestros laboratorios de referencia cuenten con lo mejor. Antes de que desarrollemos estos sueros, teníamos que comprarlos de otros países y no tienen las mismas especies de arañas o serpientes por lo cual la efectividad del suero no puede ser del todo adecuada para nuestra población”.

Aclaró que la investigación para obtener estos fármacos implica un largo camino, desde la recolección de los especímenes, alimentarlos, criarlos y extraer el veneno.

“Es importante entender que un proceso de investigación no es solamente una receta de cocina que nosotros tenemos que implementar, es todo un proceso. Dentro del Inlasa tenemos biólogos y veterinarios que tienen que moverse muchas veces a lugar distantes en búsqueda de las arañas que sean representativas de todo el país”.

Aún hay mucho por avanzar, por descubrir, dijo. Informó que el país compró una nueva línea celular que demanda más equipamiento e infraestructura. Es un trabajo constante de Inlasa.

Asimismo, explicó que la producción de sueros tiene un costo elevado y se requiere insumos y tecnología en la que hay que invertir; sin embargo, “en el país es una de las áreas en las que mejor se ha trabajado”.

Castro recordó que, durante la pandemia de COVID-19, el Inlasa también elaboró un suero contra ese virus; sin embargo, la dinámica de la enfermedad, las nuevas variantes que iban apareciendo, hicieron que no sea usado.

Respecto a la exportación de los sueros y antídotos, dijo que la prioridad del Gobierno es garantizar la salud en el país. “Sabemos que hay demanda de algunos países que no han profundizado este tipo de sueros y están pidiendo que podamos dotarles, pero eso lo vamos a desarrollar en el marco de las posibilidades. Queremos que los investigadores se sumen a nuestros proyectos”, dijo.

Laboratorios del Inlasa, referente del ámbito regional

El Inlasa fue creado el 8 de agosto de 1908 con el nombre de Laboratorio Nacional de Bacteriología, bajo la dirección del Dr. Néstor Morales Villazón, quien apostó su servicio a la ciencia y educación.

Cuenta con más de 200 funcionarios comprometidos y se posiciona como un laboratorio de referencia internacional.

La directora de la institución, Evelin Fortún, dijo que en la región hay cinco laboratorios bolivianos que son referencia de calidad ante países de la región.

Se trata de los laboratorios de Análisis Clínico, de Inmunología, de Control de Alimentos, Salud Ambiental y del Programa de Evaluación Externa de la Calidad, los cuales verifican la calidad del agua, la inocuidad de los alimentos y pruebas clínicas.

Además de la fabricación de sueros, trabajan en la identificación de enfermedades y vectores del hantavirus, leishmaniasis, chagas, tuberculosis, malaria.

También en el análisis de alimentos e inocuidad alimentaria.

El Laboratorio de Análisis Clínico se encarga de realizar pruebas de rutina en marcadores biológicos (glicemia, creatinina), y el Laboratorio de Inmunología que también es rector del control de VIH y supervisa el criterio de calidad de emisión de resultados.

Además, realizan la vigilancia genómica en coronavirus, influenza, oropuche y otros virus respiratorios que circulan en el país.