Un enfrentamiento se registró este miércoles en Yapacaní, Santa Cruz, cuando un grupo de personas atacó a una patrulla de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) que trasladaba un vehículo incautado con casi 1.000 litros de gasolina ilegal.

Según el comandante de la provincia Ichilo, Efraín Gutiérrez, los agresores utilizaron petardos y piedras para intentar recuperar el combustible, en una emboscada que obligó a los policías a lanzar gases lacrimógenos y pedir refuerzos.

El incidente comenzó cuando tres vehículos, identificados por moverse a alta velocidad, intentaron evadir un control policial. Dos lograron huir, pero uno fue interceptado, donde se descubrió el transporte de gasolina en 16 bidones plásticos. Al percatarse de la incautación, un grupo se apostó en la carretera y atacó a la patrulla que custodiaba el vehículo.

«Los efectivos actuaron con profesionalismo. No hubo uso de armas de fuego, solo agentes químicos para dispersar a los agresores», explicó Gutiérrez. Siete policías de refuerzo llegaron al lugar para escoltar el operativo y asegurar el traslado del combustible incautado.

Yapacaní

Tras el enfrentamiento, dos mujeres fueron aprehendidas, mientras que Tristán H. fue arrestado. Los detenidos serán presentados ante el fiscal de Sustancias Controladas por cargos de tráfico ilegal de hidrocarburos, asociación delictuosa y destrucción de bienes del Estado. «Algunos agresores dañaron vehículos policiales con piedras», agregó el comandante.

La Umopar destacó que, pese a la violencia del ataque, priorizaron métodos no letales para controlar la situación. Este tipo de incidentes refleja la creciente tensión en zonas rurales por el contrabando de combustibles, un delito que ha escalado en los últimos meses, debido a la escasez y especulación con los carburantes.

Las autoridades investigan si los implicados forman parte de una estructura organizada dedicada al tráfico de gasolina, un negocio ilícito que aprovecha la diferencia de precios entre Bolivia y países vecinos.