Cuando se trata de asistentes de inteligencia artificial, ChatGPT ha dominado las conversaciones por mucho tiempo. Pero en medio de ese protagonismo, Claude, desarrollado por Anthropic, ha ido ganando terreno con herramientas específicas que lo convierten en una alternativa muy atractiva. Si estás considerando cuál IA se ajusta mejor a tus necesidades, aquí te explico de forma clara y práctica por qué algunos usuarios están empezando a inclinarse más por Claude que por ChatGPT.
Manejo de contextos largos: como hablar con alguien que no se olvida de nada
Imagina que estás explicándole a alguien un proyecto complejo que abarca muchas páginas. Lo ideal sería que esa persona recordara cada parte del documento sin tener que repetirle todo cada vez. Pues bien, esa es una de las fortalezas clave de Claude: su ventana de contexto permite analizar hasta 200.000 tokens, lo que equivale a unas 500 páginas de información continua.
Esto representa una ventaja clara frente a ChatGPT, cuyo límite es de 128.000 tokens con GPT-4o. Si trabajas con contratos, informes técnicos o investigaciones académicas, Claude te permite hacerlo todo en una sola conversación, manteniendo el hilo sin perder detalles en el camino. No hay necesidad de cortar y pegar partes del documento: Claude lo entiende todo de una sola vez.
Artifacts: ver el contenido mientras se construye
Si alguna vez has tenido que generar una página web o visualizar un flujo de trabajo, sabrás lo valioso que es ver resultados en tiempo real. Aquí es donde Claude introduce su funcionalidad llamada Artifacts: una especie de ventana interactiva donde ves lo que estás creando al instante, ya sea una web con HTML y JavaScript o una infografía en SVG.
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Esta herramienta resulta especialmente útil para desarrolladores o creadores de contenido visual, ya que pueden interactuar con el resultado mientras lo ajustan, sin necesidad de cambiar de aplicación o copiar código en otro lado. Incluso se pueden descargar directamente los archivos generados.
En comparación, el sistema Canvas de ChatGPT es más sólido para edición de texto, con una interfaz tipo procesador de textos que permite aplicar estilos fácilmente. Pero cuando se trata de visualizar código en ejecución o representar gráficos complejos, Claude lleva la delantera.
Estilos de respuesta personalizables: adapta el tono según lo que necesites
Una de las diferencias más interesantes entre Claude y ChatGPT es cómo responden. Mientras ChatGPT tiende a mantener un tono uniforme (a menos que se le indique lo contrario en cada mensaje), Claude permite cambiar de estilo de comunicación con un clic.
Puedes elegir entre modos como “explicativo”, “conciso” o “creativo” según lo que necesites. Por ejemplo, si estás redactando documentación técnica, puedes activar un estilo claro y detallado. Si necesitas respuestas rápidas, el modo conciso es ideal. Y si estás escribiendo correos electrónicos con un tono específico, incluso puedes entrenar a Claude para que adopte tu propio estilo de redacción y lo aplique automáticamente.
Este tipo de flexibilidad no solo ahorra tiempo, sino que también mejora la coherencia del contenido generado.
Análisis de capturas de pantalla: directo desde tu pantalla al análisis
Otra funcionalidad destacable de Claude es su capacidad nativa para interpretar capturas de pantalla. Desde su interfaz, puedes hacer una captura de cualquier ventana o documento abierto en tu computadora y Claude lo analizará al instante.
Esto es especialmente útil cuando trabajas con gráficos, dashboards o cualquier tipo de visualización de datos. No tienes que recortar imágenes ni cargarlas manualmente; simplemente las capturas desde la propia interfaz del asistente y le pides que identifique tendencias, resuma contenido o extraiga cifras clave.
En tareas donde el tiempo cuenta, esta función se vuelve una aliada poderosa.
Visualización de datos avanzada: ideal para análisis complejos
Cuando se trata de analizar datos, Claude no solo entrega estadísticas, sino que también las representa visualmente de manera interactiva. Desde su panel de Artifacts, genera gráficos dinámicos que permiten filtrar por categorías, resaltar variables y explorar relaciones entre datos complejos.
Un ejemplo práctico: si cargas un archivo CSV con información sobre estudiantes (horas de estudio, asistencia, calificaciones), Claude puede crear gráficos que muestran correlaciones entre esas variables, con insights adicionales que a veces ni habías considerado. Incluso puede trabajar con datos desordenados o mal formateados, limpiándolos automáticamente antes de analizarlos.
Y si necesitas presentar esos gráficos, puedes descargarlos en formato SVG listo para presentaciones, o copiar el código para incrustarlos en un sitio web.
Aunque ChatGPT ofrece análisis básico y genera código, la visualización interactiva aún no es su punto fuerte.
Conversaciones más naturales: menos IA, más persona
Uno de los aspectos más sutiles —pero notables— al usar Claude es que sus respuestas suenan más humanas. Su tono es más natural, evita los clichés frecuentes de los modelos generativos (“en conclusión”, “solución innovadora”, etc.), y se adapta mejor a conversaciones largas.
Si estás creando contenido que debe parecer auténtico o estás colaborando en tareas creativas, esta cualidad puede marcar una gran diferencia. Muchos usuarios han notado que las respuestas de Claude requieren menos edición para sonar como algo que escribiría una persona real.
Incluso en conversaciones largas, mantiene un ritmo más dinámico y flexible, mientras que ChatGPT puede caer en estructuras repetitivas.
¿Y entonces? ¿Claude o ChatGPT?
No se trata de que uno sea “mejor” que otro de forma absoluta, sino de entender qué herramienta se adapta mejor a cada tarea. ChatGPT sigue siendo excelente para redacción estructurada, edición de texto en Canvas o generación de contenido breve. Pero si tu trabajo implica análisis de documentos largos, visualización de datos, o personalización de estilo, Claude puede ofrecerte una experiencia más fluida y potente.
Como en muchas cosas en tecnología, la combinación de ambos puede ser la mejor estrategia: aprovechar las fortalezas de cada uno según el momento.
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