Descubren fósiles de «gigantes» de 8 metros: ¿Un nuevo tipo de vida en la historia de la tierra?


En los yacimientos de un antiguo pantano en Escocia, un grupo de científicos ha desenterrado algo que parece sacado de una novela de ciencia ficción: fósiles de organismos de hasta 8 metros de altura, sin raíces, sin ramas y sin parientes conocidos en la actualidad. ¿Qué eran? ¿Plantas, hongos, animales? Ninguna de las anteriores.

 Se trata de un enigma biológico bautizado como Prototaxites, un fósil que vuelve a sacudir los cimientos de lo que creíamos saber sobre la historia de la vida en la Tierra.



Fuente: https://wwwhatsnew.com

¿Qué es exactamente Prototaxites?

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Imagina caminar por un paisaje de hace 400 millones de años. No hay árboles, ni pájaros, ni flores. El suelo está cubierto de musgos primitivos y plantas diminutas, y en medio de todo eso… se alzan enormes estructuras cilíndricas, similares a troncos sin ramas, que se elevan más alto que una casa de dos pisos. Eso es Prototaxites.

Este organismo vivió durante el periodo Devónico, entre hace 420 y 375 millones de años, mucho antes de los dinosaurios. Su tamaño descomunal lo convierte en el ser más grande que habitaba tierra firme en su época. Algunos ejemplares medían hasta 8 metros de alto y 1 metro de ancho.

Durante más de un siglo, los científicos han debatido si era una planta gigante, un hongo colosal o algo completamente distinto. Pero el hallazgo reciente en los depósitos fósiles de Rhynie chert, en Escocia, ha reabierto este viejo debate con una nueva hipótesis que da un giro inesperado.

¿Planta, hongo o algo totalmente nuevo?

Al analizar el interior del fósil, los investigadores descubrieron que no encaja con ninguna categoría biológica conocida. No tiene la estructura típica de una planta: le falta el sistema de raíces, hojas y flores. Tampoco es un hongo como los que conocemos, ya que carece de quitina, el material que da forma a los hongos modernos.

Curiosamente, en su interior encontraron algo parecido a lignina, una sustancia presente en la madera de los árboles. Pero eso no lo convierte automáticamente en planta, sino que sugiere que comparte características de varios grupos biológicos, sin pertenecer claramente a ninguno.

Esto llevó a los científicos a una idea sorprendente: Prototaxites podría representar un reino de vida extinto, que no guarda relación directa con plantas, hongos, animales ni protistas (los cuatro grandes grupos de organismos eucariotas conocidos hoy).

¿Un experimento fallido de la evolución?

El biólogo de Stanford Kevin Boyce, uno de los expertos en el estudio, plantea una posibilidad fascinante: este organismo podría ser el resultado de un “experimento evolutivo” que no dejó descendencia. Un intento temprano de la naturaleza de crear vida multicelular compleja que no tuvo continuidad.

Es como si la evolución hubiera dibujado un boceto que luego descartó. Aunque parezca una idea extravagante, no es imposible. A lo largo de la historia del planeta han existido millones de especies que desaparecieron sin dejar rastro, y algunas, como esta, podrían haber pertenecido a líneas evolutivas totalmente diferentes a todo lo que conocemos.

¿Por qué este hallazgo es tan importante?

Este descubrimiento no solo cambia lo que sabíamos sobre la vida en el Devónico, sino que también obliga a revisar el árbol de la vida tal como lo conocemos. El árbol filogenético —una especie de mapa familiar de todos los seres vivos— podría tener ramas perdidas, extintas, que nunca habíamos considerado.

La existencia de Prototaxites sugiere que la diversidad de formas de vida en el pasado fue mucho mayor de lo que imaginamos. Y eso nos lleva a una reflexión: lo que hoy conocemos como «vida» es solo una parte de un rompecabezas mucho más complejo.

Además, este caso nos recuerda que el registro fósil es incompleto. Muchas formas de vida del pasado probablemente no se fosilizaron o no han sido descubiertas aún, lo que deja enormes lagunas en nuestro conocimiento. Este tipo de hallazgos nos impulsa a seguir explorando y haciéndonos preguntas incómodas pero necesarias.

Un fósil que invita a pensar

El patólogo vegetal Brett Summerell, del Jardín Botánico de Sídney, lo resume así: “La conclusión de que se trata de un eucariota completamente desconocido genera un halo de misterio que difícilmente podrá resolverse sin nuevos fósiles o técnicas más avanzadas”.

De momento, Prototaxites se ha convertido en uno de los fósiles más intrigantes de la paleontología. Su rareza nos obliga a pensar fuera de lo habitual y a cuestionar nuestras propias categorías científicas. Si en el pasado existió un linaje totalmente distinto de vida, ¿podría haber otros que aún no hemos encontrado?

¿Qué sigue ahora?

Los científicos esperan que futuras excavaciones y nuevas tecnologías permitan descubrir más fósiles de este tipo, o incluso encontrar evidencias químicas que confirmen su verdadera naturaleza. Mientras tanto, Prototaxites sigue siendo un misterio con forma de tronco gigante, una pista fósil de que la evolución es mucho más rica y extraña de lo que creíamos.

Este caso también destaca la importancia de yacimientos como el de Rhynie chert, que actúan como cápsulas del tiempo, conservando ecosistemas completos con un nivel de detalle asombroso. Allí, no solo se han hallado fósiles de Prototaxites, sino también de pequeños artrópodos, algas, y estructuras de plantas primitivas. Es como mirar a través de una ventana al pasado más remoto de la Tierra.

La historia de Prototaxites nos recuerda que aún quedan muchos secretos por descubrir bajo nuestros pies. Y quizá, entre capas de roca y sedimentos, se escondan las pistas que revelen cómo fue realmente la evolución temprana de la vida en este planeta.

 


×