Santa Cruz: La crisis golpea con cierre de servicios, hacinamiento y falta de personal a los hospitales


En el Mario Ortiz requieren 35 enfermeras y siete auxiliares para mantener servicios y habilitar los que ya fueron cerrados. En la maternidad piden personal y que se reactive los convenios para derivar neonatos. El hacinamiento afecta al Japonés

Deisy Ortiz Duran



Foto: Enrique Canedo

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Fuente: eldeber.com.bo

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“Estamos peor que en la pandemia”, asegura la jefa de Emergencias del hospital Japonés, Neysi Surriabre, al hablar sobre la crítica situación de los hospitales de tercer nivel que adolecen la sobresaturación de los servicios.

Pasillos convertidos en salas de internación, servicios cerrados y hacinados por la falta de personal asfixian al sistema hospitalario.

Hay pacientes en los pasillos. Las sillas de ruedas, las de plástico y hasta la camilla de la morgue sirven para asistir a los pacientes que llegan a urgencias en el hospital Japonés.

Los médicos aseguran que no  hay medicamentos ni presupuesto para el mantenimiento. La falta de atención al nosocomio llega al extremo que hace cinco meses no cuentan con agua en Emergencias.

La jefa del servicio señala que antes el sector privado amortiguaba un porcentaje de los pacientes, porque había personas que pagaban un seguro, pero ahora buscan atención a un hospital público debido a la crisis.  En Emergencias  llegan a atender hasta 18 pacientes en el pasillo y las 189 camas del hospital están llenas.

“Están jugando con la vida de la gente y al personal de salud lo ponen como carne de cañón”, dijo Surriabre.

En la maternidad Percy Boland, la situación es igual de crítica. Desde este martes, los trabajadores de salud cumplen un paro de 72 horas que se extenderá hasta el jueves, paralizando la consulta externa y limitando la atención solo a emergencias e internación.

La medida se desarrolla en medio de una huelga de hambre que ya lleva 17 días. Exigen la dotación de ítems, la renovación de contratos y convenios para la derivación de pacientes, además de mejoras en la infraestructura hospitalaria y el suministro de insumos.

El representante del Control Social, Andrés Panoso, advierte que todos los servicios están saturados, pero el mayor problema se concentra en neonatología, donde la imposibilidad de derivar pacientes a clínicas privadas ha generado hacinamiento extremo. Este lunes, 12 bebés ocupaban un espacio destinado para solo cinco pacientes, y hasta cuatro recién nacidos compartían una misma servocuna.

“No han atendido las demandas del hospital. El Gobierno debía asignar 10 ítems y reactivar los convenios con el sector privado para descongestionar la unidad de terapia intensiva neonatal, pero no lo ha hecho. Es más, ha habido recortes, lo que impide cubrir las atenciones del Sistema Único de Salud (SUS)”, denunció Panoso.

A esto se suma que el Gobierno Departamental no ha renovado los 18 contratos que vencieron en diciembre del año pasado ni los de las 12 enfermeras de terapia intensiva neonatal, cuyos contratos expiraron hace cuatro días.

“El hospital enfrenta serios problemas de infraestructura, falta de insumos y deterioro en su equipamiento. Las máquinas, los hornos, todo está deteriorado”, dijo Panoso.

De igual manera, las enfermeras del hospital Mario Ortiz están en emergencia, porque el 4 de abril fenece el contrato de ocho licenciadas que se encargan de las salas de cuidados intermedios e intensivos neonatal, pero en este nosocomio hay otros servicios ya cerrados por falta de personal. Advierten que, si el Gobierno no atiende la dotación de ítems, se verán obligadas también a cerrar estos servicios que son para los pacientes críticos.

Foto: Enrique Canedo

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La jefa de enfermeras, Isabel Saucedo, indicó que este problema no es nuevo, dado que, por la deficiencia de personal de enfermería, la Gobernación les dotó 22 contratos que se vencieron en diciembre y no fueron renovados por falta de recursos.

En ese momento, para evitar el cierre de neonatología, por emergencia el Gobierno Departamental habilitó ocho contratos para cuidados intermedios e intensivos. “Finalizan el 4 de abril y nos vamos a quedar sin personal. Nos veremos obligados a cerrar, si el Ministerio de Salud no nos dota los ítems”, dijo Saucedo al indicar que ocho camas quedarán inutilizadas.

En este hospital, la falta de personal obligó a cerrar algunas unidades y en otros están con sobrecarga, por lo que demandan 35 enfermeras y siete auxiliares. Necesitan seis enfermeras para emergencia y reanimación, porque cuatro contratos finalizan este jueves; seis para medicina interna, que permita habilitar siete camas que fueron cerradas desde diciembre; siete para cuidados intensivos pediátricos, que permitan poner en funcionamiento las tres camas que fueron cerradas; cuatro para infectología, porque en este servicio están sin contrato y están doblando turnos; y 12 para neonatología. Además, demandan auxiliares para las cirugías de la tarde (2), infectología (2), neurocirugía (2) y desnutrido (1).

 “El personal de enfermería está sobrecargado de trabajo y como no van a renovar los contratos, nos veremos obligados con tristeza y preocupación a cerrar esas unidades, porque no tenemos recursos”, reiteró la representante de las enfermeras.

Todo el requerimiento se lo han hecho llegar al Ministerio de Salud y, aunque se comprometieron a atender su requerimiento, no se ha podido concretar por falta de recursos. “Desde enero hemos estado enviando cartas y hace una semana atrás nos respondieron que no hay presupuesto, que está dentro del POA el requerimiento, pero no hay plata para generar esos ítems”, comunicó la jefa de enfermeras.

Para este miércoles tienen previsto salir a las calles, por lo que enviaron informes a todas las instancias, como la Defensoría del Pueblo, Sirmes, Fesirmes, Defensoría de la Niñez y Ministerio de Trabajo.

Pacientes afectados

Los pacientes sufren la saturación y también por los paros. En pleno frío, María madrugó para asistir a su control prenatal en el maternológico, pero al llegar encontró un letrero en la entrada que anunciaba el paro. Resignada, tuvo que perder su ficha y ahora deberá reprogramar su consulta. “Tengo siete meses de embarazo y no puedo seguir esperando”, lamentó.

También se afecta a las madres que deben acudir a consultas. Una mujer, que cargaba a su recién nacida, relató que llegó para un control postparto, pero se encontró con las puertas cerradas. “Uno viene confiada en que va a recibir atención y se encuentra con esto. Deberían solucionar ya este problema”, expresó.

En el hospital Plan Tres Mil, Juana Cardona reclamaba tras ser informada de que la cirugía de vesícula de su esposo sería reprogramada o, en el peor de los casos, tendría que buscar atención en otro hospital, ya que los quirófanos están cerrados por mantenimiento.

“Que arreglen de una vez el problema de electricidad, que viene desde hace tiempo”, reclamó.

Contó que han tenido que peregrinar varias veces al hospital para conseguir la cirugía y ahora nuevamente deben esperar.


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