Evo Morales consideró que la unidad de la población de Trópico de Cochabamba radica en la defensa de la hoja de coca.
Fuente: La Razón
El expresidente Evo Morales afirmó este sábado que la lucha en defensa de la hoja de coca “es mucho más grande” que las guerras del Gas y del Agua, en La Paz y Cochabamba respectivamente.
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“Para mí, la defensa de la hoja de coca es mucho más grande que la Guerra del Gas o la Guerra del Agua. Defendiendo la hoja de coca, hemos defendido la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano, No solo de los cocaleros”, dijo el exmandatario en un ampliado en Chimoré, en el Trópico de Cochabamba.
Morales recordó varias acciones que impulsó en su condición de dirigente en defensa de la coca. Incluso, afirmó que la unión de la población del Trópico radica en la defensa de la hoja milenaria.
Hoja de Coca
Desde sus inicios como dirigente sindical en el Chapare, Morales se opuso firmemente a las políticas de erradicación forzosa impulsadas por Estados Unidos bajo el marco de la «guerra contra las drogas».
Morales, como muchos bolivianos, considera que la coca es una planta ancestral de gran valor cultural, medicinal y económico para las comunidades andinas, y su “criminalización” era una forma de “atacar” a los pueblos originarios.
Durante su presidencia, Morales impulsó una política de «coca sí, cocaína no», promoviendo el cultivo controlado y el uso tradicional de la hoja.
También logró que Bolivia se retirara y luego reingresara a la Convención de Viena de la ONU sobre drogas con una reserva específica que reconoce el masticado de coca.
Evo Morales
Su gestión defendió la hoja coca como patrimonio cultural e impulsó su industrialización en productos legales, buscando cambiar la imagen internacional de la planta.
Por otra parte, los otros dos hechos a los que se refirió el exmandatario ocurrieron en diferentes momentos.
Primero, la Guerra del Agua ocurrió en Cochabamba en 2000, cuando el gobierno privatizó el servicio de agua potable y entregó su gestión a una empresa extranjera, Aguas del Tunari. Las tarifas subieron de forma drástica, afectando, incluso, a quienes usaban pozos comunitarios o agua de lluvia.
Frente a esto, la población se organizó y conformó la Coordinadora por la Defensa del Agua y la Vida, que unió a campesinos, vecinos y estudiantes. Las protestas crecieron rápidamente y se enfrentaron a una dura represión policial.
Tras varios días de bloqueos, marchas y enfrentamientos, el Gobierno se vio obligado a anular el contrato con la empresa privada. La victoria ciudadana fue vista como un triunfo contra la privatización de los recursos naturales.
Guerra del Gas
Más tarde, en 2003, se desató la Guerra del Gas. Entonces, el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada decidió exportar gas natural a Estados Unidos por puertos chilenos. La población consideró que esta medida no beneficiaba al país y despertó el rechazo por el uso del territorio chileno, debido al conflicto histórico con ese país.
El conflicto escaló a tal grado que las movilizaciones eran incontenibles y el Gobierno acudió a las Fuerzas Armadas para frenar las protesta. La represión violenta y otros hechos derivaron en la muerte de al menos 67 personas y más de 400 heridos. Finalmente, el 17 de octubre de 2003, Sánchez de Lozada renunció a la Presidencia del país y huyó a Estado Unidos.