Fesirmes muestra la crítica situación en Emergencias del San Juan de Dios. Pide declarar catástrofe sanitaria.
«Esto es de todos los días. En los cinco hospitales (de tercer nivel) están atendiendo en estas condiciones, uno llega y llora de ver tanto drama. Hay pacientes en colchas”, denunció la doctora Ruth Aguilera de la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes), luego de una inspección en el San Juan de Dios.
La noche de este viernes, médicos mostraron la crítica situación en el servicio de Emergencias, donde a finales del año pasado se vieron obligados a cerrar camas debido a fenecimiento de contratos. Las imágenes son desgarradoras, hay enfermos recibiendo atención médica en el suelo, acostados sobre colchas o en camillas improvisadas.
Los pacientes están en colchas, en camillas, en sillas”, reiteró Aguilera, quien contó que el jueves encontró a al menos seis personas siendo asistidas en colchas y camillas al ras del piso. “Esto parece un hospital de campaña, un hospital de guerra”, señaló dolida por el drama.
Y eso, advirtió, no es lo peor. “Ayer una familiar salió llorando a quejarse porque tenían a su padre en un pasillo en terapia intensivita. No estaba tirado, pero un médico intentaba salvarle la vida con respiración manual, usando un ambú”, relató.
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Frente a esta situación, Aguilera pidió que se declare un estado de catástrofe sanitaria. “Los pacientes se están muriendo en los pasillos”, sentenció.
Los representantes de Fesirmes lamentan que las autoridades no den respuesta a la demanda de renovación de los contratos y dotación de ítems para que se puedan habilitar los domos que tienen camas y unidades de terapia, pero no hay personal. “Estamos peor que en la pandemia”, aseguran los médicos.
En el hospital Japonés, el hacinamiento también duele. La sobrecarga de pacientes obliga a improvisar espacios en los pasillos en el servicio de Emergencias. Han tenido que habilitar hasta las camillas de la morgue para asistir a los pacientes, que son atendidos en sillas de ruedas y camillas que e alinean una tras otra, mientras los pacientes con sueros colgados esperan. Hay enfermos graves, hipertensos, descompensados y víctimas de accidentes, tanto adultos mayores, jóvenes, como niños. Algunos requieren monitores y oxígeno, pero muchos otros deben esperar en los pasillos por estos equipos.
“Estos pacientes no deberían estar aquí. Llegan de todos lados y no tenemos suficientes camas ni personal para atenderlos. Quedan en los pasillos esperando una cama o, en algunos casos, una cirugía”, dijo el jueves la jefa de Emergencias, Neysi Surriabre, preocupada por las precarias condiciones en las que los médicos intentan salvar vidas.
En el área destinada a 22 pacientes caben hasta 45, 13 de ellos en los pasillos. “Para nosotros, esto es preocupante, porque si alguno de estos pacientes se descompensa, necesitará una cama de reanimación o terapia intensiva, pero todo está saturado”, señalan los médicos, que coinciden con la jefa del servicio en que la situación es aún más crítica que durante la pandemia. El hospital cuenta con 189 camas en total, todas ocupadas.