Según el presidente, la presión social no derivó en un retroceso, sino en la apertura de canales de comunicación con nuevos interlocutores que derivaron en que el Gobierno se siente en una mesa de diálogo con los sectores sociales, también sociales. Asimismo, el mandatario enfatizó que este proceso forzó una conversación directa sobre las prioridades del país, alejada de lo que él considera dogmatismos ideológicos.
El presidente Rodrigo Paz definió como una «crisis para la positiva» la conflictividad social generada por la eliminación de los subsidios a los hidrocarburos, bajo el argumento que esta tensión obligó a su Gobierno a establecer un nuevo tipo de diálogo, más transparente y pragmático, con actores sociales históricamente confrontados.
En entrevista durante el Foro de la CAF en Panamá, el mandatario explicó la naturaleza de este conflicto que duró varias semanas en el país. «Se dio una crisis porque a nadie le gusta que el diésel pase de un precio subvencionado y le quites 168% de subvención. Entonces, tener que hablar con esos sectores se dio una crisis, pero de un nuevo diálogo, una crisis para la positiva», afirmó Paz.
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Según el presidente, la presión social no derivó en un retroceso, sino en la apertura de canales de comunicación con nuevos interlocutores que derivaron en que el Gobierno se siente en una mesa de diálogo con los sectores sociales, también sociales. Asimismo, el mandatario enfatizó que este proceso forzó una conversación directa sobre las prioridades del país, alejada de lo que él considera dogmatismos ideológicos.
Paz ilustró su filosofía de Gobierno con un ejemplo concreto: la demanda potosina de concluir su aeropuerto. Relató que su respuesta fue afirmativa, pero vinculada a un compromiso: «¿De qué me vale acabar el aeropuerto de Potosí si mañana estás bloqueando?». Con este planteamiento, buscó establecer una correlación entre desarrollo y responsabilidad social, bajo el argumentó que la inversión en infraestructura debe ir acompañada de garantías de estabilidad para generar crecimiento real, como el que se observa en las minerías de Perú y Chile.
Por último, Paz reconoció la precariedad de los acuerdos logrados y los comparó como un proceso con una relación que requiere mantenimiento constante. «Hay un proceso nuevo, creo, de diálogo que, te soy honesto, mañana puede acabar. Pero como todo buen matrimonio esto se trabaja todos los días y creo que estamos yendo por el camino adecuado», concluyó Paz.
