La ausencia prolongada del expresidente Evo Morales, su silencio público y las declaraciones ambiguas de sus aliados enmascaran una disputa política que ha encendido rumores de fuga, desmentidos oficiales y reclamos de resguardo en medio de una causa penal pendiente.

La ausencia del expresidente boliviano Evo Morales durante más de dos semanas sin apariciones públicas, mensajes en redes ni asistencia a actividades programadas ha desatado una oleada de especulaciones sobre su paradero, incluso acerca de una posible salida del país, en un momento de creciente tensión política y judicial en Bolivia.
Desde el 8 de enero, día en que Morales participó por última vez en un acto con sectores afines a su movimiento, no existen registros de actividades públicas claras del líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS). Tampoco asistió, por segundo domingo consecutivo, a su programa radial ‘Evo Es Pueblo’, emitido por el medio de comunicación de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, Radio Kawsachun Coca, donde habitualmente expone posiciones políticas y responde a cuestionamientos.
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La ausencia fue atribuida en un principio por su entorno cercano a un cuadro de dengue que, según sus allegados, afectó al exjefe de Estado. En un mensaje difundido el último domingo, el exsenador y dirigente cocalero Leonardo Loza, quien reemplazó a Morales en la conducción del programa radial, dijo que el exmandatario ‘está muy bien de salud’ y recuperándose, pero evitó revelar su ubicación exacta.
Por seguridad, ‘no vamos a develar dónde se encuentra nuestro hermano presidente’, afirmó Loza en un video y sugirió que Morales permanece ‘en algún rinconcito de nuestra Patria Grande’, expresión que no se limita geográficamente a Bolivia y ha alimentado aún más la incertidumbre en diferentes círculos políticos. La Patria Grande, acuñada por los sectores progresistas del continente, se refiere a la generalidad de los países de América Latina.
“Frente a esta ola de desinformación sobre el paradero de nuestro hermano presidente Evo Morales, queremos expresar por seguridad y su salud, no vamos a develar el paradero de nuestro hermano presidente, pero queremos decir a nuestra militancia nacional e internacional, del campo y la ciudad, que nuestro hermano presidente Evo Morales se encuentra muy bien en algún rinconcito de nuestra Patria Grande, de la Patria Grande”, dice Loza en ese video.

Las versiones sobre la posible salida del país se intensificaron tras la notoria ausencia de Morales en actos públicos en el trópico de Cochabamba y tras la circulación de un video en redes sociales que muestra sobrevuelos de aeronaves ligeras en la zona, con textos que sugieren que Morales ‘por seguridad decidió salir’ del país. El medio Brújula Digital dice conocer una versión sobre la supuesta salida al exterior de Morales, ‘que parece confirmarse de alguna manera con la declaración de Loza’.
El Gobierno boliviano, por su parte, ha negado versiones de fuga. Voceros oficiales aseguraron que Morales no ha salido del país y que la Policía ‘sabe dónde está’, aunque no han divulgado públicamente detalles precisos sobre su ubicación. Las declaraciones oficiales buscan frenar las versiones que vinculan la ausencia del expresidente con una posible evasión de la justicia.
Según el portal urgente.bo, que apela a ‘fuentes de inteligencia’ gubernamentales, la información de la supuesta salida de Morales del país ‘es un globo de ensayo’. Asimismo, relata que ‘fuentes de Inteligencia de la Policía Boliviana’ niegan que sea real ese extremo sobre el líder cocalero quien, por segunda vez, la pasada jornada no asistió a su programa en la radio Kawsachun Coca, tal cual es su rutina de todos los domingos.
Aun así, la falta de transparencia en torno a su paradero ha provocado un clima de incertidumbre política y mediática que ha trascendido fronteras y ha puesto en el centro del debate no solo la salud de Morales, sino también el contexto judicial que enfrenta. Lo último que se sabe de Morales es que estaba con baja médica porque contrajo dengue, enfermedad endémica en regiones como el trópico de Cochabamba, donde mora el exmandatario.

Morales enfrenta una orden de aprehensión desde octubre de 2024 en una causa por presunta trata y tráfico de personas, relacionada con hechos que datan de 2015. La investigación sobre una relación con una menor de edad que habría comenzado cuando esta tenía 14 años, y cuyo fruto sería una niña nacida en 2016. La orden de captura se emitió por no asistir a las citaciones judiciales, lo que llevó a que un juez lo declarara en rebeldía y se ordenaran medidas como el arraigo y el congelamiento de sus cuentas bancarias.
Desde fines de octubre de 2024 se encapsuló en la localidad de Lauca Eñe, para evitar la aprehensión. Sin embargo, hace unos días, la Fiscalía dejó sin efecto una denuncia adicional en La Paz contra Morales por trata de personas, aunque mantiene abiertas esas otras investigaciones que pesan sobre el exmandatario. El silencio del líder de los cocaleros ha generado reacciones dentro de sus bases sindicales en el Chapare, bastión histórico de apoyo al exmandatario, quienes protagonizaron movilizaciones para respaldarlo.
El silencio prolongado del expresidente, su ausencia de las redes sociales y la falta de confirmación oficial sobre su localización real configuran una situación inusual por las versiones contradictorias que alimentan una narrativa de misterio que, por ahora, provoca versiones cruzadas sobre su posible paradero; por un lado, el gobierno que afirma que continúa en el territorio nacional y, por otro, los dirigentes afines a Morales, quienes buscan generar una incógnita sobre el lugar donde se encuentra.