Paz proclama el fin de una «etapa de 20 años» de politización de las instituciones y anuncia la construcción de unidad sin «división, racismo ni exclusión»


Para cerrar su planteamiento, Paz apeló a la necesidad de superar lo que califica como un modelo fracasado. “Hemos empezado a construir un proyecto de unidad nacional pero, sobre todo, a cimentar una cultura de la confianza entre los bolivianos; una cultura ajena a la división, al racismo y a la exclusión”, concluyó y propuso una nueva ética pública como base para el futuro, tras lo que ha descrito como «20 años de un modelo de gestión de la economía y del Estado» que, en su opinión, ha fracasado.

Luis Gandarillas, vía Reuters

eju.tv

El presidente Rodrigo Paz hizo hoy (13) una declaración en sus redes sociales y afirmó que Bolivia ha cerrado definitivamente una etapa de dos décadas de historia política caracterizada por una visión que instrumentalizó las instituciones del Estado para fines políticos en lugar de utilizarlas como herramientas para el desarrollo. El mandatario planteó que el país ha iniciado la construcción de un nuevo proyecto nacional basado en la unidad y la confianza.



“Bolivia cerró una etapa de 20 años de historia política, basada en una visión que entendía la institucionalidad no como un instrumento de desarrollo, sino como uno político”, escribió el Paz con lo que estableció una clara frontera entre el modelo de gestión estatal de los gobiernos anteriores de Evo Morales y Luis Arce y el que pretende liderar.

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Este pronunciamiento se enmarca en un contexto de conflictos sociales y tensiones políticas heredadas. Días atrás, frente a las protestas y violencia protagonizadas por el sector sindicalizado en la urbe paceña, Paz había advertido que el país enfrentaba una decisión histórica entre «volver al pasado» o «darse una oportunidad como país» para construir un nuevo modelo de desarrollo.

La victoria de Paz en la segunda vuelta presidencial de 2025 representó, más que una simple alternancia, el fin de casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó desde 2006. El nuevo mandatario ha argumentado que durante ese período el Estado se convirtió en «patrimonio de un solo partido», lo que habría llevado, según la autoriedad, al vaciamiento de las reservas gasíferas, al aumento de la deuda y a una «pérdida de oportunidades de desarrollo».

Para cerrar su planteamiento, Paz apeló a la necesidad de superar lo que califica como un modelo fracasado. “Hemos empezado a construir un proyecto de unidad nacional pero, sobre todo, a cimentar una cultura de la confianza entre los bolivianos; una cultura ajena a la división, al racismo y a la exclusión”, concluyó y propuso una nueva ética pública como base para el futuro, tras lo que ha descrito como «20 años de un modelo de gestión de la economía y del Estado» que, en su opinión, ha fracasado.