El ministro vinculó la viabilidad de estos proyectos a la recuperación de la confianza internacional al señalar que, gracias a que el mundo y los organismos internacionales ahora confían en Bolivia y ofrecen créditos, la responsabilidad recae en las autoridades para ejecutar proyectos que sean una realidad en beneficio del sector productivo y de las comunidades que fueron postergadas durante varias gestiones.
El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, anunció hoy (30) que la planta de castaña de la Empresa Boliviana de Almendras (EBA) en Riberalta entrará en funcionamiento la próxima semana, tras una serie de reuniones con sectores productivos y sociales del Beni para reactivar proyectos postergados en lo que calificó como «más de una década perdida».
«Estamos nosotros acá por Riberalta desde el día de ayer. Hemos tenido varias reuniones con distintos sectores, todos muy importantes. Podemos resaltar reuniones las cuales hemos sostenido el día de ayer con CADEXNOR, que es la parte de exportadores de acá del norte de la Amazonía. Ahora estamos cabalmente con la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos», informó Justiniano a Bolivia Tv.

El ministro explicó que su gestión responde a un mandato directo del presidente Rodrigo Paz para atender necesidades “históricamente desatendidas”. Agregó que el objetivo es identificar y potenciar las capacidades productivas para generar empleo en toda la cadena, desde el recolector hasta el exportador, lo que se pone en línea con la consigna presidencial del «capitalismo para todos».
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
En el anuncio más esperado, Justiniano reveló el plan inmediato para la planta estatal. «Es por eso de que el día de ayer también tuvimos una reunión en EBA Castañas, para que veamos la reactivación de la planta, la cual se daría ya, y esto es una premisa, para la próxima semana estaríamos ya haciendo de que funcione», declaró.
Al reconocer las limitaciones fiscales heredadas, el ministro justificó la reactivación como un acto de voluntad política y esfuerzo técnico. Sostuvo que, a pesar de que «quedamos sin platita en el Gobierno», el mandato presidencial y el trabajo en terreno generan la realidad de reactivar el producto castaña para EBA como Gobierno.
Justiniano amplió la mira más allá de la planta al delinear una estrategia integral que incluye combatir el contrabando de castaña hacia Perú, que daña a todo el sector, y atender necesidades básicas de las comunidades, como agua potable, saneamiento y alcantarillado para Riberalta. Asimismo, la autoridad aseguró que su gestión no busca distorsionar el mercado, sino generar economía familiar y luchar contra males estructurales.
Por último, el ministro vinculó la viabilidad de estos proyectos a la recuperación de la confianza internacional al señalar que, gracias a que el mundo y los organismos internacionales ahora confían en Bolivia y ofrecen créditos, la responsabilidad recae en las autoridades para ejecutar proyectos que sean una realidad en beneficio del sector productivo y de las comunidades que fueron postergadas durante varias gestiones.