Marco Rubio tiende la mano a Europa, pero deja claro que EEUU redefinirá el orden internacional


El jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó abiertamente los fundamentos del sistema internacional vigente durante las últimas décadas

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Foto archivo

eju.tv /Fuente: El Mundo

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tendió este sábado la mano a Europa y apeló a revitalizar la alianza transatlántica, pero dejó claro que Washington considera agotado el orden internacional surgido tras el final de la Guerra Fría y está decidido a redefinirlo bajo su liderazgo.



En un discurso de tono conciliador en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Rubio insistió en que Estados Unidos quiere actuar junto a sus «apreciados aliados y más antiguos amigos», pero subrayó que su país está preparado para actuar solo si es necesario y que espera de Europa un papel más activo dentro de una nueva etapa geopolítica.

«Estados Unidos está dispuesto a actuar solo en caso necesario, pero nuestra preferencia es hacerlo juntos con vosotros, nuestros amigos en Europa», afirmó. Washington, añadió, no busca socios pasivos, sino «aliados fuertes y orgullosos», capaces de defender una herencia común y de asumir responsabilidades en un mundo que, según su diagnóstico, ha cambiado de forma irreversible.

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El jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó abiertamente los fundamentos del sistema internacional vigente durante las últimas décadas y sostuvo que el modelo basado en la globalización, el libre comercio y las instituciones multilaterales no ha logrado proteger los intereses de las democracias occidentales. El triunfo en la Guerra Fría, afirmó, condujo a Occidente a una «peligrosa ilusión»: la creencia en un «fin de la historia» y en un orden estable basado en normas compartidas.

«Hemos externalizado nuestra soberanía», sostuvo. Mientras Estados Unidos y Europa reducían su capacidad industrial y estratégica, sus rivales reforzaban sus posiciones. «Hemos cometido estos errores juntos», añadió. «Y ahora debemos a nuestros ciudadanos encontrar el camino hacia adelante.»

Rubio también cuestionó la eficacia de las instituciones internacionales para hacer frente a los conflictos actuales. Aunque reconoció el papel histórico de organismos como Naciones Unidas, advirtió que el contexto actual exige algo más que normas formales. «No vivimos en un mundo perfecto», afirmó. Y añadió que Occidente no puede permitir que quienes amenazan su seguridad se escondan «detrás de los abstractos párrafos del derecho internacional».

A lo largo de su intervención, Rubio insistió en que Estados Unidos no pretende romper la alianza transatlántica, sino redefinirla. La relación con Europa, dijo, sigue siendo fundamental, pero ya no puede basarse en las premisas del pasado. La cooperación, subrayó, es una opción estratégica, no una necesidad estructural para Washington.

LA MIGRACIÓN, CUESTIÓN DE SOBERANÍA

«Estamos preparados para ir solos, pero nuestra preferencia es hacerlo juntos con vosotros», reiteró. La alianza, añadió, es una alianza de «civilización», basada en una herencia histórica común y en un destino compartido.

Rubio vinculó esta redefinición estratégica a un diagnóstico más amplio sobre los desafíos internos de las sociedades occidentales, en particular la migración. «La inmigración masiva es una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades occidentales», afirmó. «No es xenofobia ni odio, es una cuestión de soberanía nacional (…) Es una amenaza urgente para nuestras sociedades y nuestra civilización».

El secretario de Estado subrayó que Washington no busca distanciarse de sus aliados europeos, pero sí transformar la naturaleza de la relación. «No queremos que nuestros aliados sean débiles, porque eso nos hará más débiles», afirmó. «No queremos separarnos, sino revitalizar la alianza».

Esa revitalización, sin embargo, implica un cambio en el equilibrio interno. Rubio dejó claro que, bajo la Presidencia de Donald Trump, Estados Unidos está dispuesto a fijar el marco estratégico en cuestiones clave y espera que Europa se adapte a una nueva realidad geopolítica marcada por la competencia entre grandes potencias.

«HIJOS DE EUROPA»

Al mismo tiempo, apeló a los vínculos históricos que unen a ambas orillas del Atlántico. «Siempre seremos hijos de Europa», afirmó, en una referencia a la herencia cultural común que, en su opinión, sigue siendo la base de la alianza.

El tono de Rubio fue sensiblemente más conciliador que el de otros miembros de la administración estadounidense. Pero el mensaje de fondo se mantuvo inequívoco: Estados Unidos se considera nuevamente en posición de liderar una nueva etapa histórica. «América está de nuevo en camino de liderar el tránsito hacia un nuevo siglo de prosperidad», afirmó al final de su intervención, un proceso que, dijo, quiere emprender junto a Europa y sus «más antiguos amigos».

Tras sus últimas palabras, la sala se puso en pie y respondió con un largo aplauso. Quedó abierto, sin embargo, si ese gesto reflejaba una convicción plena o más bien el alivio ante un tono menos confrontativo de lo esperado. Rubio había tendido la mano a Europa, pero también había dejado claro que Washington considera llegado el momento de redefinir el orden internacional y que espera que sus aliados lo acompañen en ese proceso.