El liderazgo boliviano en el Comité Latinoamericano de Seguridad Interior consolida un giro en su posicionamiento internacional, con mayor incidencia política, cooperación policial estructurada y proyección estratégica frente al crimen organizado.

La presidencia pro tempore del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (CLASI) marca para Bolivia un punto de inflexión en su posicionamiento regional en materia de seguridad interior, al situarla en el centro de la toma de decisiones hemisféricas sobre cooperación policial, lucha contra el crimen organizado transnacional y construcción de mecanismos permanentes de coordinación entre Estados.
Más allá del relevo institucional, el ejercicio de la presidencia del CLASI otorga a Bolivia una capacidad real de conducción política y técnica en uno de los foros más relevantes de seguridad de América Latina, con acceso directo a organismos multilaterales, agencias policiales internacionales y programas de cooperación con la Unión Europea.
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Desde esta posición, el país puede incidir en la definición de prioridades regionales, ordenar la agenda de trabajo y promover respuestas conjuntas frente a amenazas comunes como el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico ilícito de armas, el delito financiero y los flujos criminales transfronterizos.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, destacó que este rol fortalece la inserción internacional de Bolivia en materia de seguridad y abre una etapa de mayor articulación con actores clave como INTERPOL, en un contexto donde las estructuras criminales operan a escala global y requieren cooperación institucionalizada.
Para el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, el liderazgo boliviano en el CLASI permite avanzar hacia un modelo regional más sólido, basado en intercambio de información, acciones coordinadas y fortalecimiento de capacidades estatales, superando esquemas fragmentados de cooperación.

Uno de los ejes centrales del periodo que lidera Bolivia es el debate sobre la institucionalización del CLASI mediante un tratado constitutivo, lo que implicaría dotar al organismo de bases jurídicas, continuidad operativa y mayor peso dentro de la arquitectura hemisférica de seguridad.
El CLASI articula a los ministerios de seguridad e interior de América Latina con agencias como EUROPOL y AMERIPOL, además de programas de cooperación birregional como EL PACCTO 2.0. Conducir ese espacio permite a Bolivia recuperar centralidad regional, proyectar liderazgo político y posicionarse como actor activo en la construcción de respuestas multilaterales frente al crimen organizado.
En ese marco, la presidencia boliviana no es un fin en sí mismo, sino una plataforma estratégica que redefine su rol en la seguridad regional y amplía su margen de influencia en el escenario hemisférico. “Nos encontramos reunidos varios ministros del área (…) que van a estar presentes en este evento a objeto de delinear políticas de seguridad, de lucha contra el narcoterrorismo y otros delitos de carácter internacional”, apunta Oviedo al respecto.
Bajo esa premisa, el viceministro Justiniano remarca la visión boliviana: “Cuando el crimen se globaliza, la cooperación debe institucionalizarse”, al señalar que ningún Estado puede enfrentar de manera aislada organizaciones criminales que actúan con alcance regional y global. En ese marco, Bolivia plantea que la seguridad debe entenderse como un bien público regional, lo que obliga a los países a profundizar mecanismos de coordinación política, intercambio de información estratégica y acción operativa conjunta.