De confirmarse alguna negociación, el FMI retornaría a Bolivia después de 19 años, con el único intermedio del crédito de 327 millones de dólares gestionado por el gobierno de Jeanine Áñez en 2019, que posteriormente fue devuelto por la administración del expresidente Luis Arce.
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El fantasma del FMI ronda Bolivia. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, salió al paso de las versiones que circulan en medios internacionales sobre una posible negociación de Bolivia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y negó categóricamente que el Gobierno esté gestionando un crédito con ese organismo.
La autoridad descartó además cualquier tipo de condicionamiento externo sobre la política económica nacional, en respuesta a informes que situaban al país en conversaciones por un préstamo de hasta 3.300 millones de dólares.

“El Gobierno no está trabajando en ningún tipo de crédito con el Fondo (Monetario Internacional). De vuelta, para que quede muy claro (…) porque estás haciendo una afirmación que no es correcta. Nosotros no estamos trabajando en este momento ningún crédito con el Fondo», enfatizó Espinoza, en un tono que buscó ser contundente frente a lo que calificó como información errónea.
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En declaraciones a los medios, Espinoza fue enfático al desmentir la información publicada por el portal especializado Bloomberg, que aseguraba que Bolivia negocia un programa de mediano plazo conocido como Extended Fund Facility (EFF).
El ministro insistió en que no hay ninguna gestión activa con el FMI y pidió no dar crédito a las especulaciones. En cambio, afirmó que el Gobierno mantiene conversaciones con los organismos multilaterales que, según Espinoza, no están condicionados a las decisiones económicas que se tome en el país.
La aclaración del ministro contrasta con el detallado informe de Bloomberg, que sostiene que Bolivia negocia un acuerdo de mediano a largo plazo que permitiría al país acceder a entre ocho y diez veces su cuota ante el organismo, lo que representa entre 2.600 y 3.300 millones de dólares. Según la publicación, la administración del presidente Rodrigo Paz habría comprometido, a cambio, reformas estructurales destinadas a restablecer el crecimiento económico y la sostenibilidad fiscal, dos indicadores críticos tras la conclusión del ciclo del MAS en el poder.
De confirmarse alguna negociación, el FMI retornaría a Bolivia después de 19 años, con el único intermedio del crédito de 327 millones de dólares gestionado por el gobierno de Jeanine Áñez en 2019, que posteriormente fue devuelto por la administración del expresidente Luis Arce.