Los controles y decomisos de drogas se intensifican en el primer tramo de gestión; los datos oficiales revelan tendencias marcadas y consolidan una nueva etapa de presión sobre las redes criminales.

En los primeros cien días de gestión, las fuerzas antidroga bolivianas ejecutaron 2.599 operativos con un resultado cuantitativo que proyecta una etapa de mayor intensidad en la lucha contra el narcotráfico: 5.810 kilos de cocaína y 218.800 kilos de marihuana decomisados, además de 751 personas aprehendidas y 186 fábricas de droga destruidas, según reportes oficiales del Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas.
El volumen de cocaína secuestrada (5,81 toneladas métricas en apenas tres meses y medio) se suma a cifras globales recientes: durante el año 2024 Bolivia reportó alrededor de 66 toneladas de cocaína decomisadas (suma de pasta base y clorhidrato) en el conjunto del año pasado, según fuentes oficiales. El resultado obtenido en cien días ya cubre aproximadamente el 8,8% de ese total anual, en un periodo significativamente menor.
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“Hemos tenido unas 5,8 toneladas de cocaína decomisada, en una situación muy precaria que en la cual han dejado de la fuerza especial de lucha contra el narcotráfico, no teníamos ni gasolina para hacer operativos los primeros meses, tampoco teníamos aeronaves, recién tuvimos un helicóptero Super Puma para 20 personas después de lo que fue las riadas que causaron las desgracias en El Torno y pudimos recién ahí hacer sobrevuelos por ejemplo en el trópico de Cochabamba para divisar pistas clandestinas”, explicó Justiniano.
En el desglose, el acumulado de cocaína incluye 3,07 toneladas de pasta base y 2,73 toneladas de clorhidrato, lo que da cuenta de operaciones que afectaron tanto a la producción como al procesamiento de la droga. Por su parte, la marihuana incautada se concentra en dos grandes líneas operativas: 205,8 toneladas destruidas en plantíos e infraestructura, y 13 toneladas aseguradas para expendio y traslado, sumando 218,8 toneladas.

La afectación a insumos químicos también es notable: se secuestraron 101,5 toneladas de sustancias sólidas y más de 219.000 litros de sustancias líquidas destinadas a la producción de narcóticos, un indicador crítico que complementa la presunta ruptura de cadenas de producción. De igual modo, se destruyeron 18 laboratorios de cristalización y 23 de reciclaje, lo que refleja una intensificación en el ataque a las estructuras de producción.
Otro punto relevante del balance es la inutilización de infraestructura logística de las organizaciones criminales: 5 pistas clandestinas destruidas, 17 avionetas aseguradas, 222 vehículos y 115 inmuebles intervenidos, elementos que se suman a las 751 personas aprehendidas por diversos delitos relacionados con el narcotráfico.
Estos resultados son compatibles con el entorno estadístico consolidado de años anteriores, en los cuales las incautaciones anuales de cocaína se situaron en torno a decenas de toneladas (66 t en 2024) y las de marihuana superaron las 500 toneladas, destacando que el volumen acumulado en 100 días representa un ritmo operativo elevado en comparación con promedios históricos de gestión completa.
Según datos de la FELCN, en los operativos realizados entre enero y diciembre de 2025, se incautaron 37.707,92 kilogramos, mientras que en 2024, en ese mismo período, se logró la incautación de 66.008,21 kilogramos. El detalle de los operativos muestra que se incautaron 20.598,70 kilogramos de cocaína base y 17.109,22 kilogramos de clorhidrato de cocaína; mientras que, en 2024, se logró incautar 20.071,68 kilogramos de cocaína base y 45.936,53 de clorhidrato de cocaína.

El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano ha subrayado la necesidad de mantener este ritmo como una política sostenida, además de enfatizar que la lucha contra el narcotráfico exige presión constante sobre rutas, plantíos, laboratorios e insumos, y no solo mensajes disuasivos. La estrategia, que combina interdicción, desmantelamiento de estructuras y control logístico, apunta a consolidar una fase más agresiva y coordinada frente a redes criminales complejas.
“El presidente dejó un mensaje claro en el último operativo que hicimos hace dos domingos atrás, de que no existen zonas liberadas. Estuvimos en tierra en narcotráfico conforme también vio la prensa, que nos acompañó en un operativo donde destruimos dos megalaboratorios que eran alimentados por nueve fábricas de cocaína y con un tema muy singular que estaba con una pista cercana en una comunidad”, puso como ejemplo para graficar la determinación gubernamental de una lucha frontal contra el narcotráfico.
Las cifras de estos primeros cien días son cuantiosas en volumen; pero, además, muestran un enfoque operativo expandido hacia todos los eslabones de la cadena delictiva, que será reforzado cuando inicien las labores de erradicación de cocales excedentes. “Tenemos logros y la premisa más importante de esta gestión es que no hay ni habrá territorio liberado para el narcotráfico”, resaltó el Zar antidrogas de Bolivia.