La DEA regresa a Bolivia tras 18 años y restablece la cooperación oficial


La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos intensifica vínculos con el nuevo gobierno boliviano para compartir información y fortalecer la lucha contra el narcotráfico.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano. Foto: VDSSC

eju.tv



La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ya colabora con Bolivia en el intercambio de información antinarcóticos y se ultiman los detalles de su retorno formal al país tras casi dos décadas de ausencia, anunció el viceministro boliviano de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, a la agencia de noticias Associated Press (AP).

La DEA es la agencia federal encargada de combatir el tráfico de drogas, esta fue expulsada de Bolivia en 2008 durante la primera gestión de Evo Morales Ayma. Desde entonces, las relaciones entre ambos países en materia antidrogas se limitaron a intercambios mínimos y encuentros diplomáticos sin presencia operativa de agentes norteamericanos en territorio boliviano.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Sin embargo, con la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz, las características de la cooperación han experimentado un giro importante. El gobierno ha priorizado la lucha contra el narcotráfico como parte de su agenda de seguridad y de fortalecimiento de vínculos con Estados Unidos. Hasta el momento, funcionarios y técnicos de la DEA ya están en contacto con autoridades bolivianas para compartir análisis, datos y estrategias operativas, refirió Justiniano.

El proyecto de retorno de la DEA se encuentra aún en fase de acuerdos técnicos y diplomáticos. Las autoridades gubernamentales buscan establecer un marco de cooperación que respete la soberanía nacional y las leyes bolivianas, a la vez que permita combatir eficazmente a las organizaciones criminales que operan tanto dentro como fuera del país. La presencia de la DEA podría incluir actividades de intercambio de inteligencia, apoyo logístico y posiblemente patrullajes conjuntos.

El anuncio ocurre en un contexto regional donde la lucha contra el narcotráfico ha cobrado relevancia. Países vecinos han reforzado su coordinación con agencias internacionales, y Bolivia, tradicional productor de coca, el insumo principal para la elaboración de cocaína, enfrenta presiones crecientes para reducir cultivos ilegales y desarticular redes de narcotráfico.

Ernesto Justiniano en entrevista con la agencia AP. Foto: VDSSC

El acercamiento con la DEA también coincide con decisiones recientes de la administración estadounidense para reorientar su política exterior hacia América Latina, mediante el restablecimiento de vínculos con gobiernos que habían sido tensos o infrautilizados en años anteriores. Fuentes diplomáticas destacan que la cooperación en materia antidrogas representa una de las áreas de mayor confianza entre ambos gobiernos.

Aunque aún no se ha definido una fecha oficial para el retorno de los agentes de la DEA a Bolivia, Justiniano afirmó que las negociaciones avanzan ‘de manera positiva y firme’, siempre según AP. Voces expertas apuntan que la clave será equilibrar la colaboración técnica con el respeto a la autonomía institucional de Bolivia.

Este posible retorno marca un hito en la relación bilateral en materia de seguridad y abre un nuevo capítulo en la lucha contra un fenómeno que sigue siendo uno de los mayores desafíos de la región: el narcotráfico transnacional. En los primeros 90 días del Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira se decomisaron 5,3 toneladas de sustancias controladas y se registraron 609 aprehensiones, 203 vehículos confiscados y 96 inmuebles incautados vinculados a actividades ilícitas.

La DEA fue expulsada de Bolivia en 2008 por el entonces presidente Evo Morales, quien la acusó de conspirar contra su Gobierno. La decisión derivó en una crisis diplomática con Washington, que incluyó el retiro de sus embajadores; además, para el país significó la suspensión de beneficios comerciales estadounidenses, como la Ley de Preferencia Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA, en inglés), lo que incidió de manera negativa en el sector textil boliviano.

Desde entonces, las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos se mantienen a nivel de encargados de negocios. El presidente Rodrigo Paz Pereira ha anunciado su intención de restablecer el intercambio de embajadores, aunque ese paso aún no se ha concretado. Empero, altos funcionarios de la actual gestión se trasladaron a Washington para sostener reuniones de acercamiento con autoridades del país norteamericano, lo que hace avizorar la posibilidad de un restablecimiento pleno en un tiempo prudente.