La espera de la decisión del TCP mantiene en vilo no solo a la estructura partidaria de Libre, sino que plantea una pregunta amplia sobre la dirección de la reestructuración del sistema político donde el requisito del 3% se ha convertido en una línea divisoria letal para las organizaciones tradicionales.

La Alianza Libre se enfrenta a la posibilidad inminente de perder su personería jurídica y seguiría el mismo destino que ya alcanzó a Acción Democrática Nacionalista (ADN) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS). Con una medida precautoria vigente, la organización ha recurrido al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) en un intento final por revertir su situación, mientras aguarda con tensión interna la resolución que el tribunal ya prepara.
En noviembre de 2025, la Alianza Libre, nació oficialmente con una restricción inmediata. Aunque sus legisladores ya manifestaron la intención de que la agrupación participe en los próximos comicios subnacionales, las autoridades electorales fueron claras al indicar que la organización no podrá hacerlo en las justas electorales de marzo.
La razón es un tecnicismo de calendario. El entonces secretario de Cámara del TSE, Fernando Arteaga, explicó que la convocatoria a las subnacionales fue aprobada antes de que Libre recibiera su personalidad jurídica, por lo que queda automáticamente fuera de ese proceso. Arteaga aclaró que esta agrupación «está habilitada para cualquier proceso electoral» futuro, tras su inscripción formal.
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“La Sala Plena ayer (noviembre pasado) ha aprobado la convocatoria (para los comicios del 22 de marzo de 2026), por lo tanto, esta organización no va a poder en las subnacionales, pero está habilitada para cualquier proceso electoral”, se leyó en el comunicado.
Actualmente, la información sobre el riesgo que corre Libre fue dada a conocer este 3 de febrero por el periodista Pepe Pomacusi, en sus redes sociales, quien resumió la gravedad del momento en sus redes sociales. «Libre en riesgo de perder su personería jurídica. La misma suerte que ADN y UCS. Libre tiene medida precautoria. Como la tuvieron ADN y UCS y ha recurrido al TCP. Como lo hicieron ADN y UCS. El TCP alista su resolución. Hay temblor en Libre. «, y con este anuncio se anuncia la existencia de una medida precautoria que destaca la incertidumbre y preocupación que reina al interior del partido ante una resolución adversa.
La posible desaparición de Libre se inscribe en un «momento histórico» para la política boliviana, marcado por la salida forzada de partidos que fueron pilares de la transición democrática del país.
La cancelación de ADN y UCS no solo los borró del mapa, sino que arrastró consigo al menos a ocho alianzas y agrupaciones ciudadanas con las que habían formado pactos en siete departamentos, lo que demuestra el efecto dominó que tiene la pérdida de personería jurídica en el panorama electoral.
La espera de la decisión del TCP mantiene en vilo no solo a la estructura partidaria de Libre, sino que plantea una pregunta amplia sobre la dirección de la reestructuración del sistema político donde el requisito del 3% se ha convertido en una línea divisoria letal para las organizaciones tradicionales.