La visita de Díaz-Granados dejó como saldo un mensaje político y económico: la reconstrucción del país, según coincidieron Gobierno, empresarios y la multilateral

“Bolivia cuenta con CAF. Hemos dicho que Bolivia es un territorio CAF (…) Vamos a venir las veces que sea necesario para reforzar la acción del banco y acompañar los esfuerzos que están haciendo en Bolivia”. Con esa definición y la ratificación de créditos por $us 3.100 millones para proyectos en el país, el presidente ejecutivo de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, cerró este sábado su visita oficial a Bolivia, iniciada el 25 de febrero.
El acto central se desarrolló en los predios de la Fexpocruz y concluyó pasado el mediodía de este sábado. El encuentro fue calificado por los asistentes como histórico y “sinérgico”, no solo por el volumen de recursos comprometidos, sino por la imagen de una mesa compartida entre el Estado, el sector privado y el organismo multilateral, una fotografía poco frecuente en los últimos años.
En su discurso, Díaz-Granados dedicó un extenso reconocimiento al expresidente emérito de CAF, el boliviano Enrique García, presente en el evento.
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“Bolivia fue fundadora de CAF (…) y tenemos un tercer presidente boliviano en la CAF que es don Enrique García, que labró lo que es CAF hoy”, subrayó. Recordó que García asumió en un “momento crítico” en los años 90 y que, según sus propias palabras, “tres cosas salvaron la Corporación y hacen lo que sea la Corporación hoy”.
Detalló que la primera fue la apertura del banco a toda América Latina y el Caribe, transformándolo en un verdadero banco regional. La segunda, la obtención del grado de inversión, lo que hoy permite a CAF ser “el emisor no soberano más grande de América Latina y el Caribe”.
“Solamente en estos dos meses que llevamos del año ya hemos colocado cerca de 4.000 millones de dólares en bonos en los mercados internacionales y en los últimos tres años más de 35.000 millones de dólares”, precisó. Recordó que todo comenzó con “un pequeño bono en el año 93 (…) el primer bono Samurai que colocó CAF”, por $us 100 millones en el mercado japonés.
El tercer pilar fue la decisión estratégica de apostar por la infraestructura en plena ola del llamado Consenso de Washington. “Con muy buen ojo, Enrique dijo: ‘Esta es la oportunidad de CAF para entrar fuerte en la infraestructura’”, evocó Díaz-Granados, al destacar que desde entonces el banco no ha parado de crecer bajo esa visión.
Compromiso del Estado
El ministro de Desarrollo Productivo Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, transmitió las disculpas del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien debía asistir, pero retornó a La Paz tras el accidente aéreo ocurrido en El Alto.
Justiniano afirmó el “compromiso pleno” del Ejecutivo con la agenda planteada y sostuvo que el encuentro refleja que “el desarrollo del país no es tarea solamente de un actor, es el resultado de una visión compartida entre el Estado, el sector privado y los aliados multilaterales”.
El ministro habló de la necesidad de “levantar el país tranca”, frase asociada al mandatario, y delineó seis ejes estratégicos que incluyen una economía para la gente, modernización del Estado, transparencia institucional, mayor integración internacional, transición verde y descentralización efectiva.
Añadió que el Estado debe garantizar estabilidad macroeconómica y reglas claras, mientras que el sector privado aporta inversión, innovación y empleo formal. “Bolivia tiene la oportunidad y está en un momento que exige coordinación, responsabilidad y una visión a largo plazo”, afirmó.
Empezando algo nuevo
El presidente de la Cainco, Jean Pierre Antelo, fue enfático al señalar que la multilateral no solo financia, sino que reduce riesgo sistémico. “Cuando una multilateral entra en un proyecto el mercado lo interpreta como estabilidad. Y esa señal es muchas veces más fuerte que el mismo capital”, sostuvo.
“Estamos empezando algo nuevo y al hacerlo estamos construyendo futuro”, dijo. Propuso elevar la inversión privada en infraestructura “al menos en tres puntos porcentuales del PIB” y advirtió que “sin previsibilidad no hay inversión de largo plazo”.
También identificó el principal cuello de botella del país: “Nuestro país no enfrenta un problema de falta de recursos. Enfrenta un problema de institucionalidad”. Habló de fallas de coordinación entre el sector público y privado y llamó a remover restricciones estructurales en lugar de “administrar la escasez”.
La pata de la mesa
Desde el sector productivo, el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Klaus Frerking, afirmó que el agro es parte central de la solución.
“Reafirmamos que estamos por el camino correcto (…) una de las patas de la mesa que va a sacar al país adelante lo ha presentado el presidente de la CAF: es la agropecuaria”, manifestó al término del encuentro.
Por su parte, el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, pidió que los acuerdos se traduzcan en resultados tangibles para la población.
“La cosa es que el día a día en la calle, en la gente que transita, sienta que la cosa mejora”, expresó. Consideró que la inversión productiva puede generar un retorno más rápido y contribuir a reducir la inflación.
La visita de Díaz-Granados —que incluyó actividades en La Paz, El Alto y Tarija antes de su cierre en Santa Cruz— dejó como saldo un mensaje político y económico: la reconstrucción del país, según coincidieron Gobierno, empresarios y la multilateral, pasa por una sinergia que durante años estuvo ausente y que ahora busca consolidarse como política de Estado.
El titular del organismo multilateral entregó el jueves en La Paz el documento denominado “Estrategia País”, una hoja de ruta construida de la mano del Gobierno boliviano, el sector privado, la academia y CAF, que consolida la visión conjunta para el desarrollo del país entre 2025 y 2030.
El documento, que oficializa el compromiso de financiamiento por $us 3.100 millones, estructura prioridades en áreas clave como infraestructura productiva, servicios básicos, educación y salud, con el objetivo de activar el crecimiento económico, fortalecer la estabilidad macroeconómica y promover proyectos estratégicos de impacto social y productivo.