Sobre la calidad del combustible, Akli ratificó que la gasolina que importa Bolivia cumple con estándares internacionales y que el color del producto es normal, incluso cuando incluye etanol. Recordó que la norma establece mezcla de entre 8% y 12% de etanol, dentro de los parámetros técnicos.
eju.tv / Video: YPFB
El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akli, informó este jueves por la noche que la estatal petrolera atraviesa un proceso de reestructuración institucional que ya derivó en la desvinculación de 360 funcionarios, como parte de una estrategia para optimizar recursos, mejorar la eficiencia y depurar la empresa.
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«A la fecha, en este proceso de reestructuración que estamos llevando adelante dentro de YPFB Corporación, hemos incorporado a 360 personas. Este trabajo no solo busca optimizar los recursos del Estado y mejorar la eficiencia, sino también limpiar la empresa para que pueda desarrollarse de manera integral», maniestó la autoridad, tras advertir que aún existen personas que en algunos casos estarían afectando la correcta gestión de la estatal.
En paralelo, el titular de YPFB confirmó que se abrió una investigación interna tras las denuncias sobre daños en motores de vehículos, presuntamente provocados por la gasolina distribuida en el país, pese a que la fiscalización corresponde a la Autoridad Nacional de Hidrocarburos (ANH).
“No somos el ente regulador ni fiscalizador, pero asumimos con responsabilidad la investigación de lo ocurrido”, sostuvo, al referirse a los reportes que comenzaron a circular hace dos semanas, principalmente en la ciudad de Trinidad, Beni, donde se difundieron videos de vehículos con fallas mecánicas atribuidas al combustible.
Akli explicó que el equipo técnico de YPFB realizó una revisión completa de toda la cadena de distribución, desde los surtidores y cisternas hasta las plantas y refinerías. Como resultado, se identificaron anomalías en algunos tanques, vinculadas a la presencia de goma y manganeso, que ya fueron aislados del sistema.
No obstante, el presidente de la estatal no descartó la existencia de «mano negra» en algunos casos. «Estamos investigando todas las hipótesis. Incluso podría haber acciones deliberadas que hayan afectado ciertas operaciones. Si se identifican responsables, actuaremos con todo el peso de la ley», advirtió.
En relación con la calidad del combustible, Akli ratificó que la gasolina que importa Bolivia cumple con los estándares internacionales y que el color del producto es normal, incluso cuando incluye etanol. Recordó que la normativa establece una mezcla de entre 8% y 12% de etanol, dentro de parámetros técnicos plenamente seguros para los motores.
Finalmente, anunció que YPFB presentará un informe técnico completo sobre la logística, los controles y los sistemas de muestreo del combustible, así como las debilidades heredadas de gestiones anteriores. En ese marco, aseguró que la estatal está reforzando su estructura con ingenieros especializados para implementar mejoras continuas y garantizar la confiabilidad del sistema de distribución de combustibles.
